Presentada en Cannes y Toronto. Triunfó en los premios David di Donatello al alzarse con ocho galardones, entre ellos los principales: Mejor Película, Dirección (Sossai), Actor protagonista (Sergio Romano), Guion original, Montaje, Canción original, Casting y Productor. Crítica y público se rindieron ante el talento de Francesco Sossai y su segundo largometraje, una comedia melancólica con tintes de fábula que narra la insólita odiseade dos veteranos bebedores yun joven estudiante de arquitectura. Lo que comienza como un encuentro casual se convierte en una travesíade alto voltaje emocional por los paisajes emblemáticos de la región del Véneto.
"Una encantadora joya sobre los sabores de la vida" - Variety.
Entrevista a Francesco Sossai
P: ¿Cuál fue el punto de partida de la película?
R: LA ÚLTIMA RONDA EN VENECIA nació unanoche de invierno hace casi diez años, después de emborracharme por completo en Venecia con un querido amigo. Esa noche conocimos aun joven estudiante de arquitecturade laUniversidad IUAV, y ahí comenzó unagran amistad. A lamañanasiguiente, medio enbroma, le hablamos deunapelícula -esta misma, por supuesto- sobre dos hombres que bajaban de las montañas para tomarse una última copa en laciudad. En resumen, lapelículaempezó un poco como una broma, centrada en tres temas clave: el alcohol, la amistad y la arquitectura.
P: La película está ambientada en la región del Véneto, y al principio hay un personaje que tiene tu mismo apellido. ¿Qué tiene de autobiográfica la historia?
R: La película está inspirada en lo que conozco -en mi tierra natal y en lagente con la que he pasado tiempo-, pero el elemento autobiográfico es muy leve. El obrero del principio de la película se llama Primo Sossai, pero solo porque me pareciódivertido utilizar mi propio apellido, que es bastante común en mi zona, dentro de unanarrativa colectiva. Paramíesunaformade ponerme enprimeralíneay sugerir que este mundo existe de verdad, que no es ficción.
P: ¿Qué papel jugaron el azar y la observación en la escritura de la película?
R: Cuando empecé adeambular por las llanuras venecianas hace seis años, aún no sabíalo que estaba buscando. Al igual que un fotógrafo hace cientos de disparos para elegir solo una docena, yo recopilé cientos de pequeñas escenas: fragmentos de conversaciones escuchadas de pasada en bares, trenes, autobuses o en plazas de pueblos desiertos. Durante años lo apunté todo. Luego me retiré a las colinas de la Pedemontana con Adriano Candiago, coautor del guion. En una iglesia abandonada, extendimos todas nuestras notas sobre una mesa y empezamos a intentar reorganizarlas, como si fueran piezas de un mapa más grande. Empezamos a contar una historia: él leía en voz alta mientras yo escribía, luego yo leía en voz alta mientras él escribía. Nunca volvimos a leer lo anterior, nunca volvimos atrás. Viajábamos hacia un destino que aún no conocíamos. Al otro lado de la ventana, el corazón del paisaje del Véneto: escribimos la películainmersos en ese entorno, y de ahí surgió LA ÚLTIMA RONDA EN VENECIA.
P: El territorio juega un papel central en la película: ¿cómo refleja la transformación del paisaje veneciano la pérdida de referentes en el mundo contemporáneo?
R: En primer lugar, como dice el conde Bugnello en la película, me parece significativo que hoy utilicemos la palabra "territorio" en lugar de "tierra"; ese cambio semántico dice mucho de lo poco que quedadel Véneto rural. Lo que se respira ahora en el campo se parece más alasoledad urbana. Ese erael sentimiento principal que quería transmitir en lapelícula: un campo que ya no es campo, pero que aún no se ha convertido en ciudad. Queríamos explorar el almade unaregión que se hatransformado en un cementerio muy rico; todo lo que no esté relacionado con el comercio estádesapareciendo, los ecosistemas están contaminados, las casas antiguas abandonadas o demolidas para dar paso a edificios residenciales sin personalidad. La civilización campesinapertenecía aun lugar, erauna expresión de lapropiatierra. Unaforma de vida que habitó estos espacios durante siglos ha desaparecido. Se podría decir que hice la película entre las ruinas de ese Véneto.
P: ¿Qué perspectiva aportas a este mundo en transformación y qué te gustaría transmitir a través de esta película?
R: Creo que mi forma de mirar a un mundo en constante cambio consiste en buscar formas de vida perdidas para encontrar un nuevo camino hacia adelante. Me gusta mucho la idea de Pasolini sobre "la escandalosa fuerza revolucionaria del pasado": buscar huellas de humanidad, destellos y visiones del pasado que puedan encender nuevas ideas llenas de futuro.
P: La arquitectura también es unhilo conductor recurrente en la película: hay edificios y localizaciones simbólicas (como la obra de Carlo Scarpa),y el personaje de Giulio es un estudiante de arquitectura.
R: Creo que si no me hubiera convertido en director, me habría gustado ser arquitecto; y como utilizo el cine para explorar mis deseos, pensé que ponerme en lapiel de un joven estudiante de arquitectura de la Universidad IUAV era una buena manera de imaginar unavidaque nunca viví. En lapelícula, Giulio siente una intensa pasión por Carlo Scarpa, lacual comparto. Paramí, él representael clímax de laculturaveneciana: en laTumba Brion, por ejemplo, se perciben ecos de Venecia y, al mismo tiempo, de Japón. Scarpafue, por encimade todo, un humanista puro, con unaprofunda capacidad parael sincretismo cultural; una cualidad a laque espero que mi cine también pueda aspirar.
P: ¿Qué papel juegan Carlobianchi y Doriano? ¿Qué revelan sobre una generación?
R: Quería retratar a una verdadera "Generación Perdida": hombres nacidos en la década de 1970, en una época de intenso crecimiento económico, que se encontraron, tras la crisis de 2008, frente a un mundo radicalmente diferente. Para mí, pertenecen a una generación crepuscular: hijos de un mundo que ya se estaba desvaneciendo y extraños en el que ahorahabitan. Carlobianchi y Doriano han sido expulsados del sistema productivo, y eso es precisamente lo que los hace interesantes a mis ojos. No me interesacrear unaidentificación entre estos personajes y el público; esetipo de atajo emocional no me resulta atractivo. En cambio, lo que busco es un sentido de asombro hacia los personajes. Me gusta la idea de que el espectador quede impactado por su sola presencia, en lugar de pasarse la película intentando decidir a cuál de ellos se parece más.
P: Y luego está Giulio
R: Giulio representa un tipo de ser humano -el humanista- que también está en decadencia y que parece tener muy poco espacio en el mundo actual. Me hace pensar en las palabras del filósofo Giorgio Agamben, quien decía que solo aquellos que no son contemporáneos -aquellos que viven en fractura con su propio tiempo- pueden ser verdaderamente contemporáneos.
Me gusta la idea de retratar a personas en unmomento de crisis otransición, porque es en esos momentos cuando estamos más abiertos alo que lavidanos puedaponer delante por azar. Se trata de personas que, aunque no alcanzan a ponerle nombre al dolor que sienten, siguen aferradas auna esperanza radical de curación.
P: ¿Cómo y por qué elegiste a estos actores para sus papeles?
R: Para mí, el casting es muy parecido a enamorarse: necesito encariñarme de algo en los actores antes de poder elegirlos. Con Filippo Scotti, me encantó de inmediato que pudiéramos compartir y sincerarnos sobre nuestras ansiedades generacionales, así como su profunda sensibilidad, verdaderamente humanista, justo como Giulio. En nuestro primer encuentro, le regalé Silabarios de Goffredo Parise. Para mí era importante saber si podía conectar con ese tipo de material. Me llamó poco tiempo después, llorando, tras leer un relato en concreto titulado Los otros.Ese momento me confirmó que él era la persona adecuada.
A Sergio Romano lo vi en una fiesta y, al hablar con él, supe que era perfecto para el papel; pero no podía haber imaginado el nivel de maestría, entrega y capacidad de transformación del que eracapaz. Llegó al extremo de vivir durante un tiempo en mi pueblo natal, yendo de bar en bar, captando los movimientos y el hablade los hombres que se pasan lavida entre la fábrica y la barra. Cuando regresó, estaba completamente transformado. Cuando veo la película, no veo a Sergio; solo veo a Carlobianchi.
Pierpaolo Capovilla es el líder de una banda de rock, Il Teatro degli Orrori, de la que soy un gran admirador desde que era adolescente. Sus actuaciones en el escenario siempre me impactaron profundamente. Siempre imaginé a Doriano como alguien con un lado oscuro y poético: frágil, pero peligroso. Esas mismas características estaban presentes en la energía cruda de sus conciertos. Pierpaolo se acercó a la actuación con una humildad increíble, yaque eralaprimeravez que asumíaun papel. Lo vi convertirse en actor ante mis propios ojos, ensayo tras ensayo.
P: ¿Con qué cineastas o películas te sientes más cercano?
R: Siento una conexión profunda con Marco Ferreri, Elio Petri, Francesco Rosi, Carlo Lizzani y con toda unatradición del cine italiano que teníala fuerzade penetrar en la realidad y retratarla de forma poética, pero sin ilusiones. Cuando veo sus películas, nopuedo evitar sentir que hablaban directamente a su época, con claridad y profundidad. Ese es el tipo de cine que me gustaríahacer: un cine capaz de mirar de frente al presente.
Para lograrlo, intento revivir ciertas formas cinematográficas "perdidas"; para LA ÚLTIMA RONDA EN VENECIA, fue la comedia a la italiana. La escapada y Los inútiles fueron dos películas clave que estudié de cerca durante las fases de escrituray preparación.
También me fascina profundamente el cine japonés; estoy obsesionado con Masaki Kobayashi, y la escenaen laTumba Brion se rodó utilizando el plano tatami, unatécnica inventada por Yasujiro Ozu que ayudó arevelar laesenciajaponesadel espacio arquitectónico de Scarpa.
Al mismo tiempo, me siento muy cercano amuchos escritores contemporáneos, como Vitaliano Trevisan y Francesco Maino. Mientras respondo a estas preguntas, muchos de los lugares en los que filmamos yano existen: los bares han cerrado, las casas antiguas han sido demolidas paradar paso anuevas urbanizaciones. Los pueblos viejos están cediendo el paso a lo nuevo y, una vez más, nos vemos obligados a redibujar nuestros mapas internos. Mientras tanto, nos quedaesta película; espero que le sirva a alguien.
P: ¿Qué papel juegan el sonido, la música de Krano y el paisaje sonoro de la película?
R: En el Véneto hay un ruido de fondo constante. Es como una baja frecuencia que resuenasiempre en nuestras cabezas: el sonido de los motores de combustión, el movimiento de mercancías. Coches, camiones, motos, aviones... el paisaje sonoro en el que vivimos está marcado por esta cacofonía constante de sonidos mecánicos indistintos. En lapelícularecreé estasensación de tránsito interminable, contrarrestadapor la banda sonorade Krano: desgarradora pero alegre. Krano cantaendialecto, pero su sonido bebe de la gran tradición del folk americano de los años 70. Me encantaba el contraste entre estos dos elementos: el ruido estridente del tráfico y las melodías amables de Krano.
P: ¿Qué camino te llevó a hacer cine?
R: Desde muy joven supe que esta iba a ser mi vida. Cuando tenía16 años, solía ver un programa de televisión por lanoche para descubrir obras maestras olvidadas y películas de culto. Devoraba las cintas de VHS del videoclub de mi pueblo; me encantaban los westerns americanos y las películas del Nuevo Hollywood. Luego, en verano, empecé a filmar con amigos en Mini DV. Nunca hice cortometrajes: desde el principio me lancé a por los largometrajes.
Soñaba conirme al extranjero, con el cine americano. Pero un día, mientras esperaba un autobús en la estación de Belluno, leí el primer relato de Otros libertinos de Pier Vittorio Tondelli. Hablaba precisamente del mundo que me rodeaba, y fue entonces cuando me di cuenta de que podía contar historias sobre las personas y los paisajes que realmente conocía.
Biografía Francesco Sossai
Francesco Sossai nació en Feltre, en la zona de los Dolomitas italianos. Tras licenciarse en Literatura Inglesa y Alemana en laUniversitàLaSapienzade Roma, se diplomó en Dirección de Cine en la Deutsche Film-und Fernsehakademie de Berlín. Mientras cursabasus estudios en la escuela de cine, creó su primer largometraje, Altri Cannibali (2021), que fue galardonado como mejor ópera prima en el Festival de Cine Black Nights de Tallín (PÖFF) y con el Premio Vanguard en el Festival Internacional de Cine de Vancouver, entre muchos otros reconocimientos.
Su cortometraje The Birthday Party (2023) se estrenó en la Quinzaine des Réalisateurs de Cannes, fue premiado en Curtas Vila do Conde y Premiers Plans d'Angers, entre otros, y estuvo nominado a los Premios del Cine Europeo (EFA) y al Premio del Cortometraje Alemán (Deutsche Kurzfilmpreis). LA ÚLTIMA RONDA EN VENECIA se estrenó mundialmente en el Festival de Cine de Cannes dentro de la sección Un Certain Regard.
Filmografía
· LA ÚLTIMA RONDA EN VENECIA (LE CITTÀ DIPIANURA) 2025 -100 min -Cannes Un Certain Regard
· ALTRI CANNIBALI 2021 - 96 min - Tallín Black Nights
