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Destacado: El futuro ya no es lo que era en 'Los croods: Una nueva era'
Firewall cartel reducidoFirewallDirigida por Richard Loncraine
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Jack Stanfield (HARRISON FORD) es un especialista en seguridad informática que trabaja en el Landrock Pacific Bank de Seattle. Como leal ejecutivo de alto nivel se ha forjado una carrera y un nombre diseñando los más efectivos sistemas informáticos antirrobo de la industria, con el fin de proteger los 'holdings' financieros del banco de la constante amenaza de los 'hackers', cada vez más sofisticados con sus complejas redes de rastreadores, códigos de acceso y firewalls.

Su puesto le permite llevar una vida bastante cómoda junto a su esposa Beth (VIRGINIA MADSEN), que es arquitecta, y sus dos hijos en un hermoso hogar situado en las afueras de la ciudad, enfrente del océano.

Pero el sistema ideal de Jack tiene un punto débil en el que no había reparado: él mismo. Y hay un ladrón muy ingenioso y despiadado que está dispuesto a sacar partido de esa debilidad.

Bill Cox (PAUL BETTANY) ha estado observando a Jack y a su familia durante casi un año: vigilando todas sus actividades en la red, escuchando sus conversaciones telefónicas, y aprendiendo sus rutinas diarias con todo un arsenal de cámaras de video digitales y micrófonos parabólicos que recogen la información más personal. Conoce los nombres de los amigos de sus hijos, su historial médico, y el código de identificación de la estación de seguridad que protege su vecindario.

Tras informarse metódicamente sobre el más mínimo detalle de la identidad de Jack, Cox está preparado para recoger los beneficios de su inversión.

Con un equipo de cómplices mercenarios a sus órdenes, Cox toma el control de la casa de los Stanfield, convirtiendo a Beth y a los niños en rehenes aterrorizados dentro de su propio hogar; y a Jack, en el peón reacio de un plan con el que pretende robar 100 millones de dólares del Landrock Pacific Bank.

Cualquier posible vía de escape es sagazmente anticipada y bloqueada por Cox, y cualquier posible aliado es puesto fuera de su alcance en el acto. Con las vidas de su mujer y sus hijos en juego, Jack se ve obligado a abrir una brecha en su propio sistema de seguridad para desviar fondos a la cuenta en el extranjero de su secuestrador, incriminándose así en el proceso, y eliminando cualquier prueba electrónica de que Cox existe.

Pero las complicaciones no acaban ahí. El banco es absorbido por una gran empresa, el gigante financiero Accuwest, lo que somete el procedimiento operativo de Jack a una incómoda vigilancia, además de ponerle serias trabas para acceder a los datos y manipularlos. Además, acaban de trasladar todo el equipo que Jack necesita para cumplir las órdenes de Cox, por lo que no le queda otra opción que improvisar con la tecnología que tiene a mano.

Bajo continua vigilancia, sólo cuenta con unas horas para ejecutar las peligrosas transacciones mientras busca desesperadamente un hueco en el muro infranqueable, que ha construido el ladrón a base de subterfugios y falsas identidades, para salvar a su familia y vencer a Cox en su propio juego.