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El juego de Ender cartel reducido final El juego de Ender(Ender's game)
Dirigida por Gavin Hood
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EL JUEGO DE ENDER está escrito para la gran pantalla y dirigido por Gavin Hood ("Tsotsi", "X-Men Orígenes: Lobezno"), basado en el libro titulado "El juego de Ender", de Orson Scott Card. Está protagonizado por el candidato al Oscar® Harrison Ford ("Único testigo", "Mejor actor principal", 1985; "La guerra de las galaxias"), Asa Butterfield ("La invención de Hugo", "El niño con el pijama de rayas"), la candidata al Oscar® Hailee Steinfeld ("Valor de ley", "Mejor actriz de reparto", 2010), la candidata al Oscar® Viola Davis ("Criadas y señoras", "Mejor actriz principal", 2011; "La duda", "Mejor actriz de reparto", 2008), la candidata al Oscar® Abigail Breslin ("Pequeña Miss Sunshine", "Mejor actriz de reparto", 2006; "Bienvenidos a Zombieland") y el ganador del Oscar® Sir Ben Kingsley ("Gandhi", "Mejor actor principal", 1982; "Iron Man 3").

EL JUEGO DE ENDER está producida por Gigi Pritzker ("Drive", "El camino de vuelta"), Linda McDonough ("Rabbit Hole", "Drive"), Alex Kurtzman ("Ahora me ves...", "Star Trek: En la oscuridad"), Roberto Orci ("Ahora me ves...", "Star Trek: En la oscuridad"), Robert Chartoff ("The Mechanic", "Rocky Balboa"), Lynn Hendee ("The Tempest (La tempestad)", "In My Country"), Orson Scott Card y Ed Ulbrich ("Oblivion", "Tron: Legacy").

Sus productores ejecutivos son Bill Lischak ("Drive", "Rabbit Hole"), David Coatsworth ("Underworld: El despertar", "Larry Crowne, nunca es tarde"), Ivy Zhong ("Huang Jin Da Jie An"), Venkatesh Roddam, Ted Ravinett, Deborah Del Prete ("From Prada to Nada", "The Spirit") y Mandy Safavi ("Transformers Prime").

Don McAlpine, ASC ("Moulin Rouge", "X-Men Orígenes: Lobezno") es el director de fotografía. El diseño de producción ha corrido a cargo de Sean Haworth ("La cosa (The Thing)") y el veterano artista conceptual Ben Procter ("Prometheus", "Avatar"), mientras que Tully Summers ("El caballero oscuro: La leyenda renace", "Men in Black 3") ha realizado el diseño de criaturas. El montaje es obra de Zach Staenberg, A.C.E. ("Matrix", "In Time") y Lee Smith, A.C.E. El diseño de vestuario es de Christine Bieselin Clark ("Tron: Legacy", "Watchmen"). Matthew E. Butler es el supervisor de efectos visuales. Steve Jablonsky es el compositor. John Papsidera, C.S.A., se ha encargado del casting.

La alabada novela futurista de Orson Scott Card "El juego de Ender" se publicó en 1985 y se convirtió en un clásico al instante, ganando además los codiciados premios Hugo y Nebula, así como la devoción de millones de fans en todo el mundo. "El juego de Ender" es una aventura sorprendentemente original, así como una conmovedora e inspiradora historia iniciática, cuya premonitoria visión de la tecnología futura y su perspicaz percepción de la naturaleza humana lo han convertido en perenne lectura favorita entre jóvenes y adultos desde hace casi tres décadas. Se ha traducido a 28 idiomas y está incluido en la lista del programa de lectura profesional del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, así como en la lista de "100 mejores libros para adolescentes" de la American Library Association (Asociación Americana de Bibliotecas).

La inmensa popularidad de la novela y su vívida imaginería hacían aparentemente inevitable una futura adaptación cinematográfica, sin embargo, para plasmar el futuro imaginado primorosamente por Card y su intrincada trama se hacía imprescindible contar con un equipo de cineastas de excepcional talento y determinación.

La productora Lynn Hendee, presidente de Chartoff Productions, ha pasado más de una década guiando el libro de Card a lo largo del proceso de desarrollo. Junto con su compañero Robert Chartoff, han acabado forjando una estrecha relación con Card, y sirven como embajadores de confianza del autor de Carolina del Norte con la industria cinematográfica.

"Mi relación con el libro empezó hace unos 15 años", recuerda Hendee. "Bob Chartoff me pidió que me lo leyera. No era especialmente aficionada a la ciencia ficción, pero no pude soltar el libro hasta que me lo terminé. La idea de la película ha pasado por varias encarnaciones desde entonces, pero no fue hasta que conocimos a Gigi Pritzker y Linda McDonough que empezaron realmente a verse progresos. Ha sido un viaje fascinante hasta llegar aquí".

Pritzker, consejera delegada de OddLot Entertainment, había estado siguiendo la pista a los derechos de la novela desde que su sobrino adolescente le pasara el libro y le comentara que podía ser una película estupenda. "Ahí fue donde empezó este viaje para mí", cuenta Pritzker. "El libro no sólo tenía la capacidad de estimular el diálogo entre un chico de 14 años y un adulto, sino que tenía todos los ingredientes para convertirse en una gran película. Trata cuestiones universales a las que se tienen que enfrentar personas de todas las edades. Posee una ambientación emocionante y apasionante, y todo ello se remata con una aventura fantástica".

Pritzker le mostró el libro a su compañera, Linda McDonough, vicepresidente ejecutiva de OddLot Entertainment y otro miembro más del equipo de productores del filme. McDonough quedó impresionada con la inteligencia y agudeza de esa historia sobre un niño superdotado metido en el mundo de ideas fijas de la instrucción militar. "Es una historia fascinante que estimula importantes debates sobre liderazgo, resolución de conflictos y empatía", explica. "Para jóvenes adultos, también hay un reconocimiento de lo que era sentirse aislado, sentirse al margen. El mundo puede resultar un lugar temible cuando te sientes así".

Cuando Pritzker propuso a Hendee asociarse para producir la adaptación cinematográfica de "El juego de Ender", esta productora quedó impresionada por la pasión y el respeto que demostraba por la novela, así que no dudó en aceptar colaborar con OddLot. Pritzker y McDonough empezaron entonces a reunir a un equipo de producción ciertamente insólito por su profundidad y amplitud. "Siempre supimos que, para tratar de trasladar una obra así a la gran pantalla, íbamos a necesitar a mucha gente aunando esfuerzos, trabajando como un verdadero equipo", aporta Pritzker.

Se pusieron en contacto con Alex Kurtzman y Roberto Orci, de K/O Paper Products, para que echaran una mano. McDonough sabía que las experiencias anteriores de la pareja en adaptaciones épicas como "Transformers" y "Star Trek" resultarían inestimables para el ambicioso proyecto. "Teníamos muy claro que necesitábamos contar con un peso pesado como socio en la producción", comenta, "dado que la película es enorme en cuanto a ambición y presupuesto. Alex Kurtzman y Bob Orci ayudaron a allanar el camino para conseguir producirla".

"Permitieron darle un impulso al proyecto", agrega Hendee. "La industria cinematográfica entendió que, si a ellos les encantaba, tenía que ser bueno".

Resultó que Orci había leído el libro cuando tenía 12 años y siempre había querido verlo convertido en película. "Creo que por fin suficientes personas que habían leído el libro de jóvenes se habían convertido en adultos y habían alcanzado cierto éxito en Hollywood", explica McDonough. "A eso se unen los avanzas en tecnología cinematográfica y ‘El juego de Ender’ llega por fin a la gran pantalla".

Orci asegura que tanto a Kurtzman como a él les encantaba la novela desde hacía mucho tiempo. "Cautivó nuestra imaginación cuando éramos adolescentes y desde entonces la hemos tenido muy presente", confiesa. "Es un libro complicado, pero también sumamente divertido y accesible. Es muy difícil que todo eso coincida en una misma obra. Nunca imaginamos que pudiéramos tener ocasión de trabajar en ella, pese a que fue uno de los factores que hicieron que nos interesáramos por este negocio".

El equipo de producción siguió creciendo cuando los cineastas decidieron dar el insólito paso de reclutar a Digital Domain como socio. Por primera vez en su historia, el gigante de los efectos visuales está ayudando a producir una película empezando desde la propia fase de desarrollo de la misma. "EL JUEGO DE ENDER cuenta con multitud de entornos exquisitos, por lo que quisimos que Digital Domain se incorporara lo antes posible", explica Pritzker. "Contar con su participación como socio esencial nos permitió la posibilidad de ahondar en el aspecto de la película de forma mucho más elaborada".

Ed Ulbrich, antiguo consejero delegado de Digital Domain y productor de la película, apunta que se trata de la culminación de una visión de 20 años para la compañía. "Cuando Digital Domain se formó inicialmente en 1993 con James Cameron, la idea era crear un estudio digital que llegara a ser autosuficiente y crear películas de una manera diferente", explica. "Hemos abordado este filme de esa manera. Participamos en el proceso de escritura del guión, y el desarrollo visual fue tan importante como el desarrollo de la historia".

Incluso mientras el guión aún estaba en proceso de elaboración, Digital Domain ya estaba creando el mundo de la película, un mundo al que Ulbrich le gusta referirse como "el Ender-verso". "Se trata de una película muy ambiciosa, incluso para Digital Domain", afirma. "Implicarnos tan pronto resultó fundamental. Conseguir que todos partieran de una misma base visual desde el principio facilitó la narración y las interpretaciones. Limitarse a decir que nos encargamos de los ‘efectos visuales’ no cubre realmente el espectro de toda nuestra participación".

El equipo de productores pasó un año entrevistando a guionistas para adaptar la novela de Card a la gran pantalla, antes de decidirse por Gavin Hood, que también se encargaría a la postre de dirigir el proyecto. La particular filmografía de Hood incluye películas que van desde la íntima "Tsotsi", ganadora del Oscar® en 2005 a la "Mejor película de habla no inglesa", a épicas superproducciones como "X-Men Orígenes: Lobezno".

"Gavin había trabajado en proyectos pequeños independientes en Sudáfrica que significaban mucho para él", aporta Pritzker. "Pero también había participado en películas de efectos especiales espectaculares de grandes estudios. Podía manejar ambos extremos del espectro. Además, de joven formó parte de las fuerzas armadas sudafricanas, por lo que entendía la jerarquía de poder en ese ambiente, lo que le permitió dotar a la historia de una profundidad real que quizá no habríamos tenido con otro guionista".

En su primera reunión, Hood se ganó a los productores con su entusiasmo, su imaginación y la conexión emocional que tenía con el material. "Conocer a Gavin fue una experiencia transformadora", asegura McDonough. "Lloré al final de su presentación. Eso es lo que queremos que sienta la gente al ver esta película".

"Gavin es único, al igual que Ender es único", aporta Hendee. "Es una fuerza de la naturaleza. Había muchos directores interesados en la película, pero su pasión y su visión eran contagiosas e irresistibles. Sus ideas centrales tanto para el guión como para la dirección del filme, los componentes visuales y el estilo estaban todos allí desde el primer momento".

Hood estaba entusiasmado con las posibilidades de esta historia de transportar a los espectadores a un mundo futuro muy distinto del nuestro para arrojar luz sobre cuestiones a las que los humanos tenemos que hacer frente en la actualidad. "La ciencia ficción es maravillosa para suscitar debates sobre temas e ideas que son importantes en el mundo contemporáneo", postula. "Permite que conversaciones que podrían volverse un tanto acaloradas en un contexto político tengan lugar en un espacio imaginario".

EL JUEGO DE ENDER examina ideas tan serias y actuales como el verdadero significado del liderazgo, el equilibrio entre el bien y el mal y la justificación de la guerra. "¿Es la forma de ganar tan importante como lo es ganar?", plantea Hood. "¿Dónde se encuentra el límite entre el bien y el mal, y no tenemos todos parte de ambos, a veces al mismo tiempo? ¿Es el verdadero liderazgo el ejercicio de una autoridad brutal a fin de lograr que la gente haga lo que quieres? ¿O se trata más bien de atraerlos para sacar lo mejor de cada uno? Ender tiene problemas con estas cuestiones a lo largo de la película".

En el fondo, EL JUEGO DE ENDER presenta un auténtico viaje del héroe, según el guionista y director. "Un joven abandona la seguridad de su hogar para emprender una increíble aventura. Conoce a una serie de personajes que influyen en él de un modo u otro, tanto adultos como otros niños. En ciertos aspectos, es muy similar a ‘Tsotsi’, ya que sigue de cerca el viaje y la maduración de un personaje concreto. Por otro lado, es visualmente espectacular, así que mi experiencia en grandes películas de acción y efectos especiales resultó muy útil para plasmar entornos como los vistos en las secuencias de gravedad cero. Espero que EL JUEGO DE ENDER aúne lo mejor de ambos mundos".

Adaptar cualquier libro siempre es una tarea difícil y "El juego de Ender", con su millar de personajes y su amplia variedad de tramas secundarias, presentaba ciertos obstáculos muy específicos para el guionista y director. "Además", señala Hood, "el libro está escrito casi por completo desde el punto de vista de Ender. El autor te cuenta mucho de lo que piensa y siente el personaje. Nuestro mayor reto al adaptar la obra era cómo conservar el espíritu y el intelecto de Ender Wiggin sin tener que recurrir a grandes cantidades de voces en off".

Hood, ante el extenso relato de Card, optó por condensar la historia de modo que abarcara un año, en lugar de seis. "Al principio del libro, Ender tiene seis años", explica Hood. "Al final, tiene 12. Desde un punto de vista práctico, eso sería muy difícil de hacer con un actor, así que lo primero que hubo que hacer fue reorganizar la cronología. Ambientarla en un período de tiempo de un año aproximadamente nos permitió usar al mismo actor de principio a fin".

También simplificó la trama a un ámbito más manejable al concentrarse en los esfuerzos de Ender por convertirse en el líder que todo el mundo cree que tiene potencial de ser. "Una película es una experiencia de dos horas, mientras que un libro es algo que puedes leer, dejar y continuar más tarde", propone Hood. "Teníamos suficiente material para varias películas, así que tuvimos que decidir qué aspectos del libro considerábamos más importantes. Así que decidimos centrarnos en la historia de Ender".

Hood trabajó con los productores durante unos dos años hasta terminar listo el guión, tiempo que le sirvió además para entender mejor a los personajes y la historia que quería que los espectadores experimentaran. "El proceso de escribir un guión me permite contar con una enorme cantidad de tiempo de preparación, así que creo que dirijo mejor cuando trabajo con material con el que también he tenido que lidiar como guionista".

Después de dedicar tantos años a llevar "El juego de Ender" a la gran pantalla, Hendee ha quedado más que satisfecha con el resultado. "‘El juego de Ender’ ha perdurado casi 30 años porque pide a su público que se plantee cuestiones sobre la humanidad y la sociedad, y nunca ofrece respuestas fáciles", afirma. "Desde un extremo del espectro político al otro, independientemente de géneros o culturas, la gente conecta con él".

Y todo ello en el marco de una gran aventura de ciencia ficción llena de acción y espectacularidad, agrega Orci. "Los temas son más bien adultos, igual que la película", opina Orci. "Pero también tiene un factor de sueño hecho realidad, de ir al espacio exterior, de aprender básicamente a volar en gravedad cero, de pilotar esas naves... ofrece una auténtica aventura. Es una película realmente épica, que no trata a los espectadores con condescendencia sólo porque el reparto esté lleno de gente joven. Sería una gran historia en cualquier marco".


Alistados en la flota internacional
Ender Wiggin es un genio preadolescente, nacido y criado para ser el posible salvador de su especie. Carga con el peso del mundo sobre sus hombros, lucha constantemente por hacer lo correcto, aunque le parta el alma. El personaje es el eje central de la historia, es increíblemente difícil de interpretar y es fundamental para el éxito de la película. El papel supondría una tarea descomunal incluso para un actor adulto. Encontrar a un niño que pudiera plasmar de manera convincente el conflicto interno de Ender se presentaba como algo sumamente complicado para el equipo de realización.

"Los millones de seguidores del libro llevan años proyectándose en el personaje", plantea Hendee. "La gente a la que le encanta el libro se ven reflejados en él y era crucial para la historia que les permitiéramos seguir haciéndolo".

El equipo emprendió una búsqueda mundial antes de decidirse por Asa Butterfield para el papel. El joven actor acababa de disfrutar de un enorme éxito, frente a Sir Ben Kingsley, en la cinta de Martin Scorsese "La invención de Hugo".

"Sabíamos de Asa Butterfield por su trabajo en ‘La invención de Hugo’, donde nos pareció que estuvo fantástico", recuerda McDonough. "Su primera audición fue extraordinaria, así que nos lo llevamos a Los Ángeles para que trabajara en persona con Gavin. Una vez conectaron, ya no había otra opción posible. Nadie más se le acercó siquiera".

"Cuando encontramos a Asa, fue como si se nos encendiera una bombilla", comenta Hood. "Asa es muy maduro para su edad, realmente amable, compasivo, inteligente y todo lo que necesitábamos para Ender. El personaje es asombrosamente complejo en cuanto a intelecto y empatía. Nuestro mayor reto era cómo evitar que se perdiera su espíritu. Asa está soberbio. En cuanto lo tuvimos, sabía que ya teníamos nuestra película."

Butterfield asegura que este fue el guión que más le gustó de entre todos los que recibió tras el estreno de "La invención de Hugo". "Un niño salva el mundo y lucha en gravedad cero, ¿qué más se puede pedir?", pregunta. "Sabía que sería un rodaje divertido y emocionante".

Ender es un niño prodigio con el que se han metido toda su vida por ser un "tercero", un niño extra en un mundo en el que las familias tienen un límite estricto de dos hijos. Al igual que sus padres, su hermano y su hermana antes que él, es elegido para asistir a la Escuela de Batalla, donde deberá superar una serie de ejercicios de entrenamiento que acabarán por llevarlo a la Sala de Batalla. "Ha llegado más come lejos que ningún otro miembro de su familia", explica Butterfield. "Tiene que superar a los enemigos del programa, pero es capaz de estudiar ambos lados de cada conflicto en que se encuentra. Todo ser humano es capaz de un egoísmo extremo y de un desinterés extremo. A lo largo de la película, Ender se ve atrapado en mitad de esa contradicción".

En muchos futuros imaginarios, la Tierra ha quedado reducida a una sombra arrasada de su antiguo ser pero, en EL JUEGO DE ENDER, es una utopía verde. "Eso hace que una posible invasión de los insectores suponga un peligro aún mayor", explica Butterfield. "Hay mucho que perder y esa es una de las principales razones por las que Ender está tan decidido a salvar su planeta".

El equipo de realización decidió rodear a la joven estrella de un distinguido reparto de adultos, empezando por Harrison Ford, en el papel del coronel Hyrum Graff, comandante de la Escuela de Batalla y la persona que ve en Ender a un posible héroe.

"Estamos encantados de ser los que vuelven a llevar a Harrison Ford al espacio exterior", afirma Orci. "El coronel Graff tiene que resultar imponente, pero no tan brusco como para provocar el rechazo de los niños. Es en cierto modo cordial, que es una cualidad que Harrison posee de manera natural. Siempre puede apreciarse un pequeño brillo en sus ojos y un toque de humor en todo lo que dice".

Ford reconoce la complejidad y las contradicciones de las motivaciones del personaje. "Soporta una carga tremenda", observa el actor. "Su trabajo es ganar esta guerra para la humanidad. El fracaso es inconcebible. Graff utiliza a niños jovencísimos para librar la guerra porque sus mentes funcionan a mayor velocidad y pueden tratar con cantidad tremenda de tecnología e información sin quedar destrozados".

"En el mundo real, los soldados son jóvenes, pero pedir a los niños que vayan a la guerra tiene algo especialmente aterrador", prosigue Ford. "No creo que no sienta compasión por estos jóvenes, pero debe dejar de lado esa compasión para poder alcanzar un objetivo más importante. Eso lo convierte en una persona que no desea relacionarse ni permitir demasiadas confianzas".

Graff tiene que ser muy manipulador para moldear a los jóvenes que tiene a su cargo, y Ender no es ninguna excepción. "Se muestra muy amable y simpático para reclutarlo", comenta Hood. "Ender llega a la escuela pensando que tiene un aliado, pero Graff no solo lo abandona, sino que vuelve sutilmente a los demás contra él. En cierto modo, le sale el tiro por la culata porque, de haber sido sincero con Ender, podría haber contado con la ventaja de la gran inteligencia de Ender".

"Harrison aporta una gran credibilidad y encanto al papel", agrega Hood. "Su humor mordaz queda maravillosamente plasmado. Nunca se pasa de la raya y fue encantador con los niños. Comprendió que estaba allí para apoyarlos y ejercer de mentor, como actor y como personaje".

Ford comenta que la oportunidad de trabajar con Hood, así como con sus compañeros de reparto Ben Kingsley y Viola Davis, fue otro de los principales atractivos para él. "Ben Kingsley es uno de los grandes actores cinematográficos de nuestros tiempos", afirma. "Viola Davis es una actriz de extraordinario talento que pensó a fondo en el papel que le tocaba interpretar y le aportó a la historia una buena dosis de realismo emocional muy importante. Y Asa posee un talento enorme. Es muy trabajador y está muy centrado. Me siento orgulloso de haber trabajado en una película así con un reparto tan magnífico".

Davis interpreta a la comandante Gwen Anderson, responsable del bienestar psicológico de los niños que ingresan en el programa de la Escuela de Batalla. Aunque ha dedicado su vida a identificar al próximo gran líder militar, le sienta mal cómo explota emocionalmente Graff a los vulnerables jóvenes que tiene su cargo, sobre todo Ender.

La decisión de elegir a Davis supuso un cambio clave en el personaje del comandante Anderson, que en el libro es un hombre, un instructor de la Escuela de Batalla. El equipo de realización acordó que resultaba apropiado que la película reflejara cómo ha cambiado el papel profesional de la mujer en las casi tres décadas transcurridas desde la publicación de la novela. "Lynn sugirió reinventar a Anderson como una mujer y a todos nos encantó la idea", recuerda McDonough. "Sirvió para crear una dinámica más interesante y compleja entre el coronel Graff y la comandante Anderson".

"Con tan sólo un par de escenas, Viola Davis puede dotar al personaje de un arco argumental y una sensibilidad que podría llevar a otros actores toda una película conseguir, si es que lo consiguen siquiera", asegura Hood. "Anderson intenta seguirle la corriente a Graff con su idea de que es necesario manipular psicológicamente a los niños por el bien común, pero en última instancia no puede. Al final, eso es lo que hace que se enfrente a Graff. Le interesa más el bienestar personal de Ender que el objetivo final. Harrison y Viola adoptaron esos dos puntos de vista y ofrecen un choque fantástico en la película".

Davis, que ha sido candidata al Oscar® en dos ocasiones por sus papeles en "La duda" y "Criadas y señoras", abordó su papel con mucho cuidado. "Los jóvenes siempre han sido la base de las fuerzas armadas, pero no entienden el precio de convertirse en un héroe", observa. "Esta es una versión extrema, porque los chicos son especialmente jóvenes. Pero, al ir al extremo, permite mostrar de manera más clara la idea de que se está preparando a esos niños para morir".

"Mi personaje es una psicóloga, una cuidadora, una madre y una especie de investigadora emocional", explica. "Ayudo a adiestrar a estos niños para convertirlos en guerreros y líderes. Ender resulta ser el líder definitivo, valiente y apasionado. Pero la diferencia entre Graff y Anderson es que ella sigue viendo al niño y tendrá que tratar con las consecuencias".

"Tsotsi", uno de los primeros trabajos de Hood como realizador, es una de las películas favoritas de Davis, según la actriz, y una de las razones por las que aceptó intervenir en EL JUEGO DE ENDER. "Siento un gran respeto por Gavin como director. ‘Tsotsi’ humanizaba a un elemento insólito en nuestra cultura. Cuando sales de una película después de ver a un personaje que es tan absolutamente despreciable por naturaleza y consigue hacerte cambiar de opinión a lo largo de la misma, eso demuestra una gran pericia".

Los estudiantes de la Escuela de Batalla se han criado escuchando historias sobre el legendario comandante militar Mazer Rackham, el héroe de la primera guerra insectora, que casi rechazó por sí mismo la invasión alienígena gracias a un momento de inspiración. "Ahora se espera que Ender se convierta en el nuevo Mazer Rackham", explica Orci. "Ben Kingsley interpreta a Rackham. Asa Butterfield y él trabajaron tan bien juntos en ‘La invención de Hugo’ que nos pareció una idea increíble poder volver a juntarlos en nuestra película".

Hood admite que se imaginaba a Kingsley en el papel mientras trabajaba en el guión. "Por supuesto, entonces no me podía ni imaginar que acabaríamos consiguiéndolo para la película, pero me quedé encantado de que lo lográramos. Posee una calma extraordinaria cargada de una enorme energía que bulle en su interior. Necesitábamos a un guerrero heroico e icónico, que hubiera salvado a la raza humana. Hay muy pocos actores que puedan permanecer totalmente quietos y transmitir esa asombrosa vibración de energía como lo hace Ben Kingsley".

Kingsley comenta que aceptó el papel por la calidad del guión, así como por la oportunidad de trabajar con Hood y Butterfield. "Gavin posee un gran entusiasmo y energía, que compartió con nosotros", recuerda el actor. "Se mostró muy sensible con la historia del niño del que se aprovechan los adultos que lo rodean, que es el eje de la película. Ha hecho un filme magnífico — impactante, emocionante, lleno de aventura y profundamente conmovedor. No es algo prefabricado. Toma realmente como base la verdad de la conducta humana".

Rackham desciende de los guerreros maorís de Nueva Zelanda y su rostro está cubierto por los tatuajes rituales que lo demuestran, una llamativa imagen visual en una película que ya está cargad de imaginería inolvidable. "Los maorís son un pueblo extraordinario con una cultura antigua y sagrada", explica Kingsley. "Ha sido un privilegio poder formar parte de ella y recibí muchos ánimos e información. Los tatuajes que luzco se diseñaron según mi historia familiar en el contexto del guión".

Al director Hood le preocupaba en un primer momento que Kingsley no quisiera llevar los tatuajes. "Pero Sir Ben tiene una forma asombrosa de abordar la interpretación. Es un actor de la tradición teatral y se puede ver su pasión por el lenguaje. Se sabe sus líneas a la perfección y sabe también lo que necesitas del personaje, y te lo da. Suele decir —y lo dice en serio— ‘Soy una página en blanco. Pónmelo y yo lo llevaré y seré lo que tu historia necesite’. Se pasaba cada día alrededor de una hora y diez minutos en maquillaje para ponerse los tatuajes. Y le llevaba casi el mismo tiempo quitárselos al acabar el día".

Además de los adultos que determinan el viaje de Ender, al joven recluta le influyen las amistades y rivalidades que entabla con los demás jóvenes que tiene a su alrededor. En consonancia con el concepto de Card de una alianza militar internacional para defender la Tierra, los jóvenes actores elegidos para estos papeles representan un surtido global de potencial.

"No fue fácil lograr que los jóvenes actores expresaran algunos de los temas del libro", señala Orci. "Quieres que se comporten de la forma apropiada para su edad, pero que a la vez sean conscientes y comprendan de qué va la película. Fue un equilibrio delicado de conseguir".

Dos de los personajes clave de la vida de Ender son su hermana Valentine y su hermano Peter. Para cuando empieza el filme, ninguno de los dos ha conseguido pasar el corte en la Escuela de Batalla de las Fuerzas Internacionales. La compasión innata de Valentine no le permitía ser una guerrera eficiente, mientras que la propensión de Peter a los arranques de violencia hacía inútil su intelecto y empatía. Esa dualidad es con lo que lucha Ender a lo largo de la película, pero también es lo que hace de él el líder en que llega a convertirse.

Su relación con sus hermanos es un aspecto muy importante del personaje, considera Butterfield. "Fue el hecho de que combinaba los puntos fuertes de ambos lo que hizo que quisiera interpretar a Ender. Tiene la capacidad de Valentine de identificarse con el enemigo, incluso de quererlo y comprenderlo, así como la capacidad de Peter de destruirlo si fuera necesario. Y por eso Graff escoge a Ender".

La candidata al Oscar® Abigail Breslin aporta auténtica sinceridad, compasión e inteligencia al papel de Valentine. "Abigail parece que nunca esté actuando, es como si simplemente fuera ella misma", comenta Hood. "Por supuesto, esa es la mejor clase de interpretación. Es sincera y honesta con la realidad emocional de la historia. Me encantan las escenas que tiene con Asa. Se entendieron y conectaron muy bien y creo que eso queda reflejado en la película".

Breslin, que tenía 16 años durante el rodaje, encontró desgarradoras muchas de las escenas entre los dos hermanos. "La verdad es que se llevan muy bien", explica. "Valentine ha sido la protectora de Ender en la familia y viceversa. Cuando él tiene que irse, no tienen ni idea de si volverán a verse algún día".

Valentine representa el sentir de Ender, comenta Hendee. "Con el limitado tiempo del que dispone en pantalla, Abigail aprovecha cada instante. No se me ocurre a nadie más que pudiera haber clavado el papel como lo hizo ella".

A la actriz le atrajo el guión desde el principio, pero dice que no tenía ni idea de cuántos fans devotos tenía ya la historia hasta que empezó a recibir mensajes de ellos en Twitter. "Espero que a los fans les guste mucho. A todos los que han participado en la película les encanta el libro y quieren hacerle justicia. Gavin siente una gran pasión por la historia y tenía a los fans presentes en todo momento. Es una película genial. Hay partes que dan miedo y partes que son tristes. Todas las emociones que experimentas al leer el libro están presentes en la película".

Peter, interpretado por Jimmy "Jax" Pinchak, es un personaje mucho menos agradable que Valentine. El hermano mayor de Ender aún está resentido por su fracaso en el programa y atormenta sin cesar a su hermano pequeño.

"Jimmy logra reflejar muy convincentemente el dolor de Peter", opina Hood. La gente que sufre un gran dolor puede hacer cosas terrible, eso resulta mucho más interesante para mí que la agresión sin motivo. A Peter lo encauzaron desde muy pequeño para triunfar, pero lo echaron del programa a los 16 años. Parte de lo que motiva su violencia hacia su hermano es una especie de versión retorcida del amor duro. Considera que Ender necesita endurecerse, o fracasará. Creo que Jimmy lo clavó".

Ver a Ender moverse por la compleja estructura social de la escuela es otra de las razones por las que el coronel Graff cree que el chico posee la combinación de habilidades que la Flota Internacional estaba buscando. Estudiantes de todo el mundo compiten en una serie de juegos y ejercicios ideados para prepararlos para el campo de batalla, pero todos saben que sólo uno puede quedar primero.

Cuando Ender llega a la Escuela de Batalla, la única estudiante dispuesta a entablar amistad con él es Petra Arkanian, una de las pocas chicas que hay allí. Petra es una estrella de la Sala de Batalla, el campo de entrenamiento de gravedad cero que desempeña un papel fundamental en el programa de la escuela. "Era importante elegir a una actriz que nos hiciera creer que podía realmente competir con los chicos", explica McDonough, que compara a Petra con la estrella del fútbol femenino Mia Hamm. "Es tan buena como cualquiera de ellos, e incluso mejor. Hailee Steinfeld hace un trabajo magnífico para aportar esa energía al papel".

Hood describe a Steinfeld, candidata al Oscar® por su extraordinario trabajo en el remake de los hermanos Coen de "Valor de ley", como "la joven más encantadora, entusiasta y efervescente. Estuvo sensacional como ‘Mattie Ross’, pero tuvo que contener mucho su personalidad para interpretar ese papel. Vi muchas entrevistas suyas y me dije: ‘un momento, ¿son la misma persona?’. Es una actriz fabulosa".

"Petra es el polo opuesto de ese personaje", prosigue. "Es muy alegre y aguda. No se corta lo más mínimo a la hora de expresar su opinión en una residencia llena de chicos sumamente competitivos. Pero también es cariñosa, amable y compasiva. Así que creo que en esta película tendrá ocasión de demostrar todo su registro como actriz".

Steinfeld comenta que se incorporó al reparto de EL JUEGO DE ENDER porque la película parecía muy amena. "Después de leer el guión, me imaginaba cómo se rodaría y el aspecto que tendría", recuerda. "Parecía una aventura que me gustaría vivir. Petra Arkanian es un personaje muy fuerte e independiente, lo que me encanta. Es la única chica de Salamandra, que reúne a la flor y nata de la Escuela de Batalla".

Petra le tiende la mano a Ender porque se ve reflejada en él, comenta la actriz. "Lo único que quieren ambos es cumplir con su trabajo y volver con sus familias", explica. "Se crea una relación muy estrecha entre ambos, muy rápido, pero no en un sentido romántico. Simplemente sienten como si se conocieran de toda la vida. Asa y yo congeniamos igual de rápido. Es muy inteligente y creativo, y siempre da en el clavo".

La profesionalidad de Steinfeld impresionó a todos aquellos con los que trabajo, sobre todo dada su juventud. "Se toma muy en serio la interpretación, lo que resulta muy apropiado, dado que Petra es un personaje que se lo toma todo muy en serio", observa Hendee. "Petra no aguanta las estupideces de la gente, ni tampoco Hailee. Ambas están llenas de energía y son un poco rebeldes".

Ender llega a la escuela con un grupo de recién llegados, la nueva hornada de reclutas. Su primer contacto es con Bean, interpretado por Aramis Knight, que ya había trabajado anteriormente con Hood en el filme "Expediente Anwar". "Aramis no tenía más que siete años la primera vez que trabajamos juntos", recuerda el director. "Ya entonces demostró una gran personalidad e inteligencia, y también tiene una excelente actitud. Aramis podía estar en la Sala de Batalla suspendido de cables, evidentemente cansado e incómodo, y yo le preguntaba: ‘Aramis, ¿crees poder hacer otra más?’. Y su respuesta siempre era: ‘¡Puedo hacer cien más!’. También está muy entregado y es capaz de ofrecer una emoción extraordinaria".

Knight estaba deseando abordar su primera aventura de ciencia ficción. "Nunca había hecho nada como esto, la verdad, así que estaba entusiasmado", asegura. "Mi personaje, Bean, tiene un exterior duro, pero en el fondo es agradable. Ender y él se hacen grandes amigos, a los que les gusta meterse el uno con el otro, y siempre están intentando superarse mutuamente."

Al tratarse de uno de los actores más jóvenes del reparto, Knight descubrió que tenía algo en común con el personaje. "La verdad es que al principio sentía como si estuviera un poco en inferioridad de condiciones", admite. "No tenía muy claro si iba a poder encajar. Tuve que abrirme paso y luchar para sentir que merecía estar allí. Creo que así es como se siente también Bean, porque no tiene más que diez años, así que es duro para él".

Formar parte de un elenco tan distinguido resultó emocionante, pero uno de sus compañeros de reparto causó especial impresión a Knight. "Sir Ben es un actor increíble", afirma Knight. "Ha sido asombroso tener ocasión de conocerlo y aprender de él. Y al acabar cada día, me estrechaba la mano y me decía: ‘ha sido un placer trabajar hoy contigo’".

Ender encuentra otro amigo en Alai, interpretado por Suraj Parthasarathy. "Suraj es superinteligente para su edad", opina Hood. "Tiene esa gran mirada inocente y no duda en reprochar a Ender sus actos de violencia. El papel precisaba a alguien con verdadero talento, que entendiera la naturaleza humana, y Suraj tiene todo ello a raudales".

Parthasarathy dice que leyó el libro antes de su prueba. "Me encantó, y me encantó mi personaje. Sé que a la gente le preocupa que el guión no haga justicia al libro pero, si los comparas, descubrirás buena parte de los mismos diálogos y del desarrollo de la historia y los personajes. Quedé muy impresionado, la verdad".

El joven actor dice parecerse a su personaje en ciertos aspectos. "Alai es un sabelotodo", opina. "Y, si preguntas a cualquiera de los demás, te dirán que yo también soy un poco así. Me encanta aprender e ir al colegio, que es algo que tengo en común con Alai. En la Tierra, Ender cuenta con Valentine para sentir compasión por él, lo que le ayuda a afrontar su vida. Yo vengo a ser su homólogo en el espacio. Soy uno de los primeros amigos de Ender, y le ayudo a superar esas primeras semanas en la Escuela de Batalla".

Pero no todos los demás reclutas simpatizan con Ender desde el primer momento, muy en especial Bernard, el chico más grande y fuerte del equipo. "Bernard es un poco abusón", explica Hood. "Es más grande que todos los demás niños y se aprovecha de su tamaño para intimidarlos. Pero Conor Carroll, que interpreta a Bernard, entendió muy bien la idea de que un abusón puede ser alguien que en realidad se siente solo y simplemente busca aprobación. Conor sólo tenía 12 años por aquel entonces y está asombroso en su papel".

Ender encuentra a su rival más duro en Bonzo Madrid (Moises Arias), comandante de la escuadra Salamandra. Bonzo domina a los demás mediante el miedo y la violencia, todo lo contrario que Ender. "Moises Arias, que interpreta a Bonzo, es una asombrosa fuerza de la naturaleza", sostiene Hood. "En realidad es encantador, así que verlo interpretar a alguien así de malo es una buena medida de su capacidad como actor. Se metió de lleno en las complejidades de su personaje y encontró a alguien cuyos propios miedos no permiten que nadie le plante cara. Siente celos de la capacidad de Ender de dirigir con el ejemplo, mientras que él sólo es capaz de dirigir mediante la intimidación y el abuso de autoridad".

"Bonzo no es alguien con quien convenga meterse", explica Arias. "Lo hace todo a su manera y, si sus hombres no le hacen caso, reciben una buena reprimenda, o pueden llegar incluso a sufrir daño. Sabe que es uno de los mejores, pero se siente amenazado desde el primer momento por Ender, que le coge a todo el tranquillo rapidísimo".

Arias está deseando conocer la reacción de los fans a la película, que considera muy fiel a los personajes y las ideas de la obra original. "El libro estaba maravillosamente escrito por Orson Scott Card y el guión está igual de maravillosamente adaptado por Gavin Hood", afirma Arias. "Cuando llegué al final del libro, me quedé pasmado. Pensé: ‘no me puedo creer lo que acaba de pasar’. Fue una gran sorpresa y sé que los espectadores de la película se quedarán tan anonadados como yo".


El mundo de Ender
El equipo de realización se recorrió el mundo en busca del escenario ideal para rodar EL JUEGO DE ENDER antes de encontrar justo lo que buscaban en un lugar inesperado. "Necesitábamos un estudio con muchísimo espacio", comenta el guionista y director Gavin Hood. "No hay muchos lugares donde podríamos encontrar la clase de platós cerrados enormes que necesitábamos para montar nuestros sets. Casualmente, descubrimos que la NASA contaba con unos amplios almacenes en Nueva Orleans que no estaban utilizando. Los convertimos en estudios. Parecía extrañamente apropiado rodar EL JUEGO DE ENDER, que está ambientada en el espacio, en unas instalaciones de la NASA".

Las instalaciones de montaje Michaud de la NASA servirían como base del equipo de rodaje, ya que les proporcionaba los amplios espacios que necesitaban, así como fácil acceso a profesionales de primera del mundo del cine y servicio técnico. "La película se rodó en almacenes utilizados para construir cohetes, reconvertidos en platós", explica McDonough. "Tenía decorados muy grandes, así que necesitábamos un espacio que pudiera acomodar lo que construyéramos y hay un número limitado de lugares así en el mundo. También necesitábamos tener acceso a recursos y mano de obra que pudiera ayudarnos a crear un mundo futurista. Nueva Orleans está a tres horas de vuelo de Los Ángeles, donde se encuentran los mejores especialistas del mundo para crear decorados de Hollywood".

"Acabó convirtiéndose en un gran intercambio cultural entre la industria del cine y la industria aeroespacial, que nos benefició a ambos", comenta McDonough. "Para nosotros, contábamos con un recurso más para documentarnos del que no habríamos podido disfrutar de otro modo. Todos los chicos y los miembros del equipo pudieron realizar una visita a las instalaciones. Cualquiera podía formular preguntas sobre física y astrofísica. Tuvieron ocasión de conocer a un astronauta y preguntarle cómo era la ingravidez. Al planificar la película, no se pensó en poder contar con todas estas experiencias, sino que surgieron como consecuencia de rodar en instalaciones de la NASA".

Nueva Orleans también proporcionó otras localizaciones: para el hogar de los Wiggin, una casa en una calle residencial de un barrio de las afueras, cercano a la Universidad de Tulane; para el colegio terrestre de Ender, St. Mary’s Academy; mientras que para el Retiro del Veterano de la Flota Internacional, se utilizó el Parque Estatal Fontainebleau, en la orilla norte del lago Ponchatrain.

Pero antes incluso de que el equipo de realización encontrara sus exteriores, Hood ya estaba trabajando con el diseñador de producción Ben Procter para empezar a conceptualizar los extraordinarios escenarios de EL JUEGO DE ENDER. "Dado que el componente visual iba a ser esencial para la película, quería crear un avance para mostrarlo a los inversores", comenta. "Necesitaba un diseñador de producción que fuera un experto en la creación de mundos por ordenador. Ben es uno de los talentos más extraordinarios y trabajadores que se pueda uno imaginar".

Hood quería ofrecer a su público un vistazo del impresionante plato fuerte de la Escuela de Batalla: la gigantesca Sala de Batalla de gravedad cero, en la que los jóvenes reclutas se enfrentan en simulacros de guerra. La novela dejaba los detalles concretos del lugar a la imaginación del lector, pero Hood tenía una imagen en mente. "No podía ser simplemente una caja negra", opina el director. "Se me ocurrió la idea de una gigantesca esfera de cristal que te permitiría sentirte como si estuvieras realmente en el espacio, aunque estuvieras en un espacio cerrado. Les pasé a Ben y Scott Meadows, el supervisor de previsualización, imágenes de cúpulas geodésicas y bolas de cristal, y les pedí que contara con una especie de estrellas tipo cubo de Rubik que se pudieran encajar entre sí en distintas configuraciones para delimitar el espacio. Dos días después, volvieron con un diseño inicial de este extraordinario entorno que hemos creado".

Cuando los cineastas proyectaron un avance a un público selecto de unos 250 distribuidores de cine de todo el mundo, recibieron un atronador aplauso. "Nos quitamos de en medio durante los dos días siguientes mientras el equipo de ventas iba aumentando nuestro presupuesto final a partir de las preventas internacionales", recuerda Hood.

El innovador trabajo de Procter en la demostración le valió su primer trabajo como diseñador de producción de una película, título que comparte con Sean Haworth. "Trabajar en el cine independiente te brinda a veces la oportunidad de ser creativo a la hora de buscar ideas", plantea McDonough. "Juntar a Ben, que fue director de diseño conceptual en ‘Avatar’ y director artístico en ‘Transformers: El lado oscuro de la luna’, con Sean Haworth, que ha sido director artístico en películas como ‘Tron: Legacy’ y ‘Thor’, produjo resultados realmente extraordinarios en esta película".

Procter y Haworth no sólo tuvieron que crear una versión real de la Escuela de Batalla que habían generado mediante infografía para el avance, sino que abordaron diversos mundos que van desde una versión idealizada de la Tierra al planeta Eros, antigua colonia de los insectores que en la actualidad está ocupada por las Fuerzas Internacionales.

En la película, la Tierra es un paraíso exuberante y tranquilo, un lugar al que Ender pudiera ansiar regresar. "Necesitábamos que Ender procediera de un mundo que merece la pena salvar", plantea Haworth. "También tenía que transmitir la sensación de hogar, en contraste con los rigores de la vida militar en el espacio".

Para la Escuela de Batalla, Hood tenía una visión futurista y utilitarista, que reflejara la dura realidad de unos jóvenes obligados a madurar rápido. La Sala de Batalla es una esfera de 100 metros de diámetro, donde los jóvenes reclutas participan en combates competitivos por pelotones en un entorno de ingravidez. Hay enormes estrellas metálicas que se pueden configurar de distintas maneras y usarse como obstáculos o para ofrecer cobertura.

"Los diseños de Ben y Sean no son los estereotipados futuristas y de ciencia ficción", afirma Hood. "Están firmemente basados en el mundo de los militares. Cuando nos encontramos en la Escuela de Batalla, es como si estuviéramos en un portaaviones. Exhiben una atención al detalle sensacional. Consiguen dotar a los sets de una asombrosa dimensionalidad y textura".

Tras licenciarse de la Escuela de Batalla, envían a Ender a Eros, una antigua colonia insectora ocupada ahora por las Fuerzas Internacionales, donde tiene que superar una serie de simulacros avanzados de combate como preparación final para convertirse en comandante de la Flota Internacional. Para el set de la Sala de Simulación de Batalla del Centro de Alto Mando Eros, que llenaba por completo la superficie de 930 m2 de los platós, los diseñadores tomaron como referencia el centro de operaciones del NORAD, en el amplio búnker subterráneo que sirve de refugio nuclear en Cheyenne Mountain, en las Montañas Rocosas.

Para la red subterránea de cavernas de los insectores, en la que se cobijan ahora los humanos, Hood se inspiró en los estremecedores pero elegantes montículos de termitas de su infancia en África. "Para Gavin, era fundamental que la arquitectura insectora fuera hermosa", explica Procter. "Tienen algo grandioso, incluso en los diseños de sus astronaves y sus ciudades, lo que lleva a Ender a cuestionarse aún más por qué son su enemigo".

El conocido diseñador de criaturas Tully Summers aportó su diseño de la reina insectora, la regia líder de las fuerzas enemigas, y ayudó con los interiores de las cavernas. "Crear a los insectores supuso mucho trabajo de desarrollo", señala McDonough. "No queríamos criaturas que resultaran visualmente falsas para el tono general de la película. No se trata de los estereotípicos alienígenas malvados pero, cuando desvelemos a la reina, tiene que impresionar".

Para crear a la reina, Summers utilizó herramientas digitales, como ZBrush, que dotan de gran riqueza a las texturas superficiales e incluso de traslucidez a la piel de la criatura. "Nos dimos rápidamente cuenta de que debíamos incluirlo también en nuestras labores de creación de los entornos", recuerda Procter. "El resultado fue tan natural, fluido y alucinante como sus diseños de criaturas".

Pese a todo el empeño puesto en el aspecto visual, tenían estrictas órdenes de Hood a lo largo del proceso de producción de dar en todo momento prioridad a la historia y los personajes. "El diseño es estéticamente hermoso, nada ostentoso ni tradicionalmente bonito, sino limpio, escueto y perfecto para el material", explica Hendee. "Individualmente, Ben y Sean son diseñadores geniales. Juntos, la sinergia entre ambos les permitió alcanzar un nuevo nivel con su trabajo".

El director de fotografía de EL JUEGO DE ENDER fue el legendario Don McAlpine, a quien Hood conoció en "X-Men Orígenes: Lobezno". "Saltó entre ellos una chispa creativa que benefició mucho a EL JUEGO DE ENDER", admite McDonough. "Se entendían casi telepáticamente. Luego Don se comunicaba con su equipo y nos poníamos a rodar".

El director considera a McAlpine su mentor por lo que respecta a la fotografía. "Está lleno de cordialidad y entusiasmo. Su jefe de eléctricos, Steve Mathis, y él son unos auténticos genios de la iluminación. Como la Escuela de Batalla tiene es de techos bajos, Don y los diseñadores de producción integraron la iluminación en los decorados. Todo estaba conectado a sistemas informáticos, de modo que podía personalizarse y podíamos cambiar el ambiente dentro de cada espacio. Pero las luces que se ven en el set están iluminando de verdad la escena. Era mucho más complicado de lo que cabe imaginar. Sólo dentro de los decorados de la Escuela de Batalla, creo que ya teníamos unas 4500 luces individuales".

Era la primera vez que McAlpine utilizaba un sistema de iluminación LED de tal envergadura. Su equipo tuvo que trazar planos para miles de luces conectadas a través de un tablero regulador de intensidad y controlado mediante un sistema informático que podía reducir, aumentar o hacer parpadear las luces según fuera necesario. "No se podía usar otra iluminación", explica. "Iluminamos a los actores con las luces prácticas del set, lo que tiene sus limitaciones y, al mismo tiempo, unas posibilidades increíbles".

Además, esta no es más que la segunda película que McAlpine filma con cámaras digitales, y admite que la libertad que permite esta tecnología es fantástica. "El celuloide exagera las diferencias entre los colores mucho más de lo que lo hace el ojo. La grabación digital reproduce los colores con mayor precisión, lo que nos da la posibilidad de mezclar colores con la luz, algo que sucede de manera natural todo el tiempo".

Pese a trabajar con una tecnología nueva, los años de experiencia de McAlpine supusieron una baza importante para la producción, en opinión de Hood. "Es pasmoso lo rápido y eficiente que es. Lo primordial para él es la calidad. Captó unas imágenes perfectas. Es todo un logro en un rodaje tan complejo conseguir algo así tan rápido como lo hizo él".

Sabiendo que Hood quería que la atención se centrara directamente en los actores, la diseñadora de vestuario Christine Bieselin Clark, con quien el director ya había colaborado en "Expediente Anwar", decidió seguir un enfoque muy discreto con el vestuario. "Se trata de una película de ciencia ficción futurista, y al mismo tiempo de una historia de gran intensidad emocional y de un drama que gira en torno a los personajes, que simplemente resulta que está ambientado en el futuro", sugiere. "Queríamos contar la historia de una manera bonita, pero sin sobrecargarla con demasiado espectáculo".

"El vestuario y las gamas de color son muy importantes para mí", confiesa Hood. "Pueden distraer fácilmente de lo que está sucediendo en los ojos o en el rostro del actor. El vestuario debería enmarcar el rostro del actor y apoyar al personaje, a la vez que permiten destacar al actor".

Clark dividió la historia en tres capítulos: la Tierra, la Escuela de Batalla y Eros. Creó para cada uno una imagen muy diferente, aunque lo suficientemente similar como para dar una sensación de continuidad. "Utilizamos el color como herramienta, que nos llevara de un capítulo a otro", explica Clark. "La Tierra es donde usamos colores más vivos. Hay mucho verde y ámbar, sobre un fondo grisáceo y con tejidos naturales. Es muy natural, sencillo y fácilmente identificable para los espectadores actuales, a fin de ayudarlos a meterse en la historia".

"En cuanto pasamos a la Escuela de Batalla, es muy frío y metálico, con muchos azules y tejidos sintéticos. Los uniformes están hechos de Tweave, que es una gabardina de lana futurista, como de lo que están hechos los uniformes actuales, pero con un lustre que sugiere algo futurista. El único color que ves realmente es el de los uniformes amarillos de los reclutas al principio. Cuando pasamos a Eros, que es un lugar mucho más serio, conservamos los tonos fríos de los uniformes, pero es una gama más oscura e intensa".

Los uniformes de los oficiales de la Fuerza Internacional se sacaron de atuendos militares de todo el mundo. Chaquetas clásicas, sencillas, con marcadas líneas en los hombros, pantalones y un cuello mao, se trata de un uniforme característico, que no recuerda a ningún momento ni lugar concreto.

Los monos que se llevan en la Sala de Batalla durante los ejercicios a gravedad cero fueron tema de mucho debate. Tenían que ser interesantes y emocionantes, pero no fantásticos. Tomando como modelo la indumentaria de deportes extremos, Clark experimentó con tejidos y diseños hasta llegar al definitivo, de una sola pieza, de la cabeza a los pies.

"El casco en concreto tenía que ser elegante y dejar ver claramente la cara", observa Hood. "La curvatura del visor tenía que aguantar los inevitables reflejos de manera que los hiciera atractivos e interesantes. Estaban hechos a medida para la cabeza de cada actor y equipados con un pequeño ventilador para evitar que se empañaran al respirar y hablar los chicos. En general, Christine hizo un trabajo fenomenal para superar algunos retos bastante considerables".

El avance que mostraba la visión de Hood para las escenas de ingravidez se creó enteramente mediante infografía pero, para la película, estaba decidido a recrear el efecto con acción real. "El largo período de tiempo que pasamos en gravedad cero fue tremendamente complicado", reconoce McDonough. "Que resultaba más difícil todavía por los momentos de gran intensidad dramática que tenían lugar durante las intrincadas secuencias de vuelo. El coordinador de especialistas Garrett Warren se ha pasado más de una década investigando cómo crear el efecto de ingravidez, y las herramientas que aportó permitieron a Gavin conseguir un equilibrio entre las interpretaciones y la pericia técnica".

Warren posee además la clase de entusiasmo y cordialidad que lo hacían ideal para trabajar con actores jóvenes, en opinión de Hood. "Los preparó durante meses y consiguió llevarlos al nivel en el que ellos mismos pudieron hacer el 90% de sus propias escenas arriesgadas".

"Simular la ingravidez es de lo más complicado, incluso para gimnastas experimentados", apunta Warren. "Lo que no esperábamos es que lo fueran a disfrutar tanto. Perfeccionaron sus movimientos hasta tal extremo que pudimos hacer más de lo que jamás pensamos que nos sería posible, así que nuestro uso de especialistas fue mínimo".

En la Sala de Batalla, las escuadras juegan una versión futurista de un juego de láser, que sirve para poder a prueba sus limitaciones físicas, así como su pericia en estrategias militares. "Es uno de los lugares más difíciles en los que se podría luchar", explica Warren. "No tienes tracción alguna. Aquí es donde vemos sobresalir realmente a Ender, alcanzando cotas nunca vistas por ningún otro soldado antes que él".

Conjuntamente con una serie de técnicas de cámara, Warren empleó varios dispositivos de vuelo de último modelo. Actualizó el escenario con un doble eje, una estructura de soporte de múltiples pistas, así como un cabrestante y un aparejo de descenso, que guiaban a cada actor por el aire.

También diseñó un aparato específicamente para esta película llamado "la piruleta". "Es un brazo suspendido y contrapesado, con una horquilla o un aro en un extremo para que se siente el intérprete, que les permite girar hasta situarse en cualquier posición que les interese. En el otro extremo hay un aro para que podamos maniobrarlo como nos convenga, como si estuviéramos agarrando un títere en el espacio".

Además del régimen intensivo de preparación de Warren, los jóvenes actores pasaron un tiempo en el campamento de instrucción, para aprender disciplina militar básica, así como en el campamento espacial, para aprender a vivir y viajar a gravedad cero. Ambos fueron un sueño hecho realidad para muchos de los jóvenes.

"Los chicos fueron maravillosos", afirma Pritzker. "Mientras estábamos en preproducción, ya estaban preparándose, marchando con un instructor por los platós marcando el ritmo, convirtiéndose en soldaditos. Los pusieron físicamente a prueba. Si seguías a cualquiera de ellos en Twitter, sabías que les dolía todo el cuerpo después de su instrucción militar y de sus lecciones de vuelo, pero lo pasaron en grande en todo momento".

Todo el equipo de producción está de acuerdo en que sencillamente no habría sido posible hacer EL JUEGO DE ENDER sin contar con un genio de los efectos visuales. Matthew Butler es un supervisor de efectos visuales candidato al Oscar® con un máster en ingeniería aeronáutica. "La pasión de Matt por la ciencia y el arte supone una combinación maravillosa", señala Hood. "A menudo, suelen decirnos que se puede ser o bien científico o bien creativo. Matt Butler es la prueba viviente de que ese no es el caso. Combina los conocimientos científicos con una gran habilidad y estilo visual".

Gracias a sus conocimientos de ingeniería, Butler pudo asesorar al director sobre los efectos de la ingravidez y cómo afecta a distintos tipos de naves en el espacio. "Y encima, su antiguo compañero de cuarto en el MIT, Greg Chematov, es un astronauta de verdad", aporta Hood. "Greg pasó varios meses en la estación espacial y compartió con nosotros su experiencia. Esa información fue fundamental para lo que sucede en nuestros combates espaciales virtuales, donde yo quería conseguir dos cosas: la sensación de que se trata del mejor videojuego al que podrías jugar jamás y, al mismo tiempo, ofrecer una experiencia totalmente absorbente".

Hood espera haber conseguido un buen equilibrio entre el entretenimiento puro y las cuestiones morales que toca la historia. "Esa era también la razón más emocionante para hacer la película", afirma. "Rara vez te encuentras con una historia que te plantea un desafío ético e intelectual a la vez que consigue resultar francamente entretenida. Las mejores obras de arte consiguen entusiasmarte tanto visual como emocionalmente, a la vez que te hacen pensar. Para mí, uno de los grandes aspectos de EL JUEGO DE ENDER es su asombrosa capacidad para estimularte a ambos niveles".

Pritzker se muestra de acuerdo: "Queremos que los espectadores salgan animados. Es una gran película de acción muy divertida, pero también plantea cuestiones importantes a las que puedes darles vueltas y hablar de ellas. No pretendemos en ningún momento sermonear, pero esperamos que, quienquiera que vea la película, se pare a pensar en las ideas que exploramos. Creo que hay una buena variedad de cuestiones que la gente se pensará y sobre la que hablará después de ver la película, y eso me encanta".