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El amor en los tiempos del cólera cartel reducidoEl amor en los tiempos del cólera(Love in the Time of Cholera)
Dirigida por Mike Newell
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Dirigida por Mike Newell (Donnie Brasco, Un abril encantado), El amor en los tiempos del cólera es un sensual y complejo viaje al mismo epicentro del corazón del amor. Scott Steindorff de The Stone Village Pictures se encarga de la producción (La mancha humana, Empire Falls) y el guión corre a cargo del guionista ganador de un Oscar ® Ronald Harwood (El pianista), basándose en la novela de Gabriel García Márquez. Los productores ejecutivos son Danny Greenspun, Robin Greenspun, Andrew Molaski, Chris Law, Michael Nozik, Dylan Russell y Scott LaStaiti.

El estelar reparto incluye al nominado a los Premios de la Academia Javier Bardem (Antes que anochezca, Mar adentro, No Country for Old Men), Giovanna Mezzogiorno (ganadora de la copa Volpi en el Festival de Cine de Venecia por su papel en Don’t Tell, y del premio David di Notello por La ventana de enfrente), Benjamin Bratt (Traffic, Peligro inminente), la nominada a los Premios de la Academia® Catalina Sandino Moreno (María llena eres de gracia), Hector Elizondo (Princesa por sorpresa 1 y 2, Pretty Woman), Liev Schreiber (The Omen (La profecía)) y Fernanda Montenegro (The House of Sand, Estación central de Brasil), con Laura Harring (Mulholland Drive) y John Leguizamo (Moulin Rouge, Daño colateral)

El equipo creativo tras las cámaras ha sido dirigido por el director de fotografía Alfonso Beato, ASC, A.B.C. (La Reina), el diseñador de producción Wolf Kroeger (Amar peligrosamente), el editor Mick Audsley (Harry Potter y el cáliz de fuego), y la diseñadora de vestuario Marit Allen (Brokeback Mountain). Antonio Pinto (Ciudad de Dios) se ha encargado de la banda sonora, y la superestrella colombiana Shakira aporta varias canciones originales.


La primera adaptación de una épica inmortal
El director Mike Newell describe El Amor en los Tiempos del Cólera, la obra maestra que escribiera el gigante literario Gabriel García Márquez en 1985 como "una gran nave oceánica que nos cuenta grandes verdades sobre la naturaleza humana, desde la juventud a la vejez. En ella puedo ver a mis padres, a mí mismo cuando era joven y también tal como soy ahora, y a mis amigos".

"La historia es única y original", comenta el productor Scott Steindorff. "Es una de las más grandes historias de amor jamás contadas. La forma en la que García Márquez escribe y los períodos temporales que abarca el libro, hacen que ésta sea una gran historia de amor con un magnífico componente ético que necesitaba ser llevada a la gran pantalla".

Considerada como una de las mejores novelas del siglo XX, El amor en los tiempos del cólera fue originalmente publicada en 1985 en Colombia por la Editorial Oveja Negra Ltda. Y causó gran sensación en todo el mundo literario cuando se publicó de forma global tres años más tarde. La singular novela de García Márquez pronto consiguió una legión de admiradores reales, obteniendo numerosos premios (el autor obtuvo el codiciado Premio Nobel por el conjunto de su obra en 1982, incluyendo su novela Cien años de soledad). Sin ser una historia de amor tradicional, la novela explora la experiencia de un grupo de complejos personajes cuyas vidas se entrecruzan en una ciudad anónima durante medio siglo de intensos cambios – el período entre finales del siglo XIX y principios del XX.

El periplo del productor Steindorff comenzó años atrás cuando el productor ejecutivo Dylan Russell le dio la novela. "Me pidió que leyera el libro, incluso a pesar de que los derechos no estaban disponibles", recuerda Steindorff. "Empecé a leerlo y no lo pude dejar".

Desde ese momento, persiguió sin descanso la compra de los derechos a través de su productora, Stone Village Productions. "Insistimos", explica Steindorff. "Al igual que el personaje de Florentino, no podíamos aceptar un no por respuesta. Invertimos casi un año, rechazo tras rechazo, sin perspectivas de conseguir los derechos, hasta que un día conseguimos un ‘quizás’. Nos llevó otro año convencer al autor de que seríamos fieles al libro, y que haríamos una gran película sin comprometer ninguno de los elementos de su obra".

A pesar de que García Márquez era inicialmente reticente a entregar su novela para una adaptación anglófona, el productor le convenció a fuerza de demostrar su pasión y su voluntad, consiguiendo finalmente la bendición del autor. Steindorff entonces reclutó al guionista ganador de un Oscar® Ronald Harwood (El pianista) para que adaptase la exuberante novela. "La historia no es solamente una historia de amor; trata sobre la vida", comenta Steindorff. "Ronald Harwood realmente consiguió entender el subtexto del libro sobre la vida y el amor, y su significado. Produjo una brillante adaptación de esta gran novela".

"Teníamos una gran obra literaria y a un autor famoso, y teníamos también a un gran guionista para encargarse de la adaptación", comenta el productor ejecutivo Dylan Russell. "Por el trabajo de Ron supimos que era alguien que entendía el sentido del tiempo en una historia épica, y que también sería capaz de narrar esa historia de forma no lineal. Es un escritor increíble y ha ganado un Oscar®, y a pesar de lo mucho que le interesaba este proyecto, era consciente de que sería un gran reto".

"La primera vez que leí el libro, no estaba seguro de que se pudiera adaptar al cine", comenta Harwood. "Gran parte de los viajes de los personajes son interiors, y la historia abarca tantos años y de forma tan poco convencional…pero a todos nos entusiasmaba la idea de intentarlo".

Conforme la adaptación empezó a tomar forma, Harwood y Steindorff consultaron al autor para asegurarse de que la película reflejaría el espíritu que anima al libro. "Del primer borrador del guión, García Márquez dijo que, ‘el problema es que tú y el escritor habéis intentado hacer una adaptación demasiado fiel – teneis que alejaros del libro,’" recuerda Steindorff.

Steindorff encontró un director ideal en la figura de Mike Newell, recién llegado de su viaje al mundo de Hogwarts con Harry Potter y el cáliz de fuego. Las películas de Newell, como Cuatro bodas y un funeral, son viajes románticos no convencionales. Al igual que el productor, Newell sentía una profunda afinidad por el libro y expresaba una visión apasionada acerca de la película. "Mike Newell entendía perfectamente a los personajes", comenta Steindorff. "Entendía los matices y sutilezas de las vidas de esta gente, desde el amplio arco del mundo que García Márquez crea, a los viajes interiores, íntimos y personales de los personajes".

"Quería hacer una película que expresase la riqueza del libro, que es una exploración del amor en todas sus complicaciones, detalles y poder", comenta Newell. "El triángulo de amor que da forma al núcleo de la historia es la base de una amplia y profunda exploración del amor en todas sus formas – no sólo a traves de las miradas de los personajes centrales, sino también desde los corazones de madres, padres y amigos".

La búsqueda de 50 años que lleva a cabo Florentino Ariza para poder estar cerca del amor de su vida es una historia que expresa la experiencia humana universal del devenir del amor, todo ello de la mano de la incomparable voz de García Márquez. "Siempre miras atrás, a antiguos amigos, y te preguntas qué les habrá reservado la vida o qué hubiera pasado si hubieras seguido su camino", comenta Newell. "Y aquí se trata de alguien que ha creado una extraordinaria trama a partir de estas elucubraciones e interrogantes. Es como sentirte inmerso en un viaje por tu propia vida".

"La curiousa fidelidad de Florentino a Fermina, una fidelidad que aguanta medio siglo, es una suerte de ideal", comenta Harwood. "El arrepentimiento no forma parte de su vocabulario porque vive en la esperanza, una esperanza que finalmente se ve recompensada".


Personajes de carne y hueso
La película comienza en la bollante ciudad colombiana de Cartagena, ya postcolonial, a finales del siglo XIX, en un tiempo y un lugar con unas fronteras muy marcadas entre los poderosos y las clases humildes. En este período de intensa lucha e infinitas posibilidades, Florentino Ariza cruza su camino por primera vez con Fermina Daza cuando le entrega al padre de ésta un telegrama. Una furtiva visión momentánea basta para dar lugar al viaje cargado de emociones de los tres personajes centrales, que crecen durante la época de la revolución industrial, algunas guerras breves pero destructivas y las epidemias de cólera – que, al igual que el amor, consumen a unos mientras que otros sobreviven.

A pesar de que el personaje de Florentino es colombiano, los creadores de la película encontraron al actor perfecto en España: el nominado a los Oscar® Javier Bardem (Unax Ugalde da vida al Florentino más joven). "Hacer una película basada en esta hermosa novela implica una gran responsabilidad - se trata de un universo complejo y mágico, y lleno a la vez de infinitos detalles que son los que diferencian a una obra maestra de una buena novela", comenta Bardem, quien tiene en su haber interpretaciones universalmente aclamadas en películas como Antes que anochezca y Mar Adentro. "Es uno de esos pocos libros que se queda contigo durante toda la vida. Se lee en todo el mundo, en diferentes países e idiomas, así que todo el mundo tiene a su propio Florentino interior y sus propios Juvenal y Fermina, porque cada uno tenemos nuestra novela en la cabeza".

Bardem, que ya leyó la novela cuando era un adolescente, aprovechó inmediatamente la oportunidad de ser parte de la película. "Cuando supe que había un guión basado en la novela dando vueltas, enseguida estuve muy interesado", recuerda Bardem. "Afortunadamente, Mike Newell contactó conmigo. Fue una de esas experiencias de amor a primera vista, cuando sabes que quieres trabajar con una gran persona porque va a ser una experiencia. Mike resulta ser muy inspirador".

Una vez que ya tenía el papel, Bardem pronto empezó a afrontar la inmensa tarea de encontrar un modo de entrar en el personaje de Florentino Ariza. "La responsibilidad y el reto son enormes porque tienes que dar vida a un hombre desde los 24 a los 74 años de edad, y en una película como ésta, es algo bastante complejo y lleno de matices; realmente tienes que darlo todo. No puedes quedarte con nada".

Criado por una madre sin marido, Tránsito Ariza, interpretada por la actriz de los escenarios brasileños Fernanda Montenegro, Florentino no tenía perspectivas reales ni ambición, aunque un apasionado corazón de poeta es su motor. Descentrado y ensoñado, intenta establecer contacto con Fermina Daza por medio de una serie de cartas llenas de pasión. Para cuando ella ya está atrapada por las redes del romance, Florentino ya le ha entregado su fidelidad más pura.

La prolongada búsqueda de una actriz capaz de dar vida al personaje de Fermina Daza, llena de matices y capas, fiera a veces, circunspecta en otras, llevó a los responsables del proyecto a la joven estrella italiana Giovanna Mezzogiorno, quien ha obtenido la admiración del público y numerosos premios por sus interpretaciones en películas europeas como Don’t Tell y La ventana de enfrente.

"Su belleza quita el aliento, pero debajo de esa piel tan joven hay una sabia y comprometida actriz", comenta Newell. "Este papel sería un gran reto para cualquiera, pero Giovanna lo supo llevar con elegancia y un gran alarde de concentración creativa. Fue extraordinario verla crecer con Fermina".

Para poder afrontar semejante papel, la actriz sintió la necesidad de empezar desde cero y reaprender todo lo que sabía sobre el mundo de la interpreación. "Javier Bardem, Benjamin Bratt y yo, junto con Mike Newell, nuestro director, nos hicimos íntimos durante el viaje", explica Mezzogiorno. "Nos hemos ayudado todos. Son tan buenos en lo que hacen y fueron tan amables. Si pude hacerle justicia al personaje, era porque ellos estaban allí. Espero estar a la altura de su trabajo, que fue increíble".

El padre de Fermina la trae a Cartagena con el propósito expreso de casarla con una de las mejores familias de la región – no de dejar que un oficinista sin dinero se la lleve. El actor de origen colombiano John Leguizamo interpreta a Lorenzo Daza, un comerciante de ganado con conexiones en el mundo de los delitos. "Es un padre de orígenes humildes, un tratante de mulas, y el deseo de casar a su hija con una familia influyente le consume", comenta Leguizamo. "Se preocupa mucho por la joya de su vida, que es su hija. Es la única cosa pura que le queda, de manera que, como no podía ser de otra forma, su actitud es sobreprotectora y celosa. Cuando ve que su hija está implicandose en un romance con el hombre equivocado – un poeta abocado a la pobreza– eso es algo que simplemente no entra en sus planes. Él quiere que su hija se case con el hombre más rico, famoso e influyente de la ciudad".

Para garantizar que Fermina permanence lejos de Florentino, Lorenzo la somete a un penoso viaje para llevarla a vivir con unos parientes en una zona rural alejada– pero Fermina y Florentino encuentran una forma de enviarse telegramas secretos, continuando así su romance personal. Pero la promesa de una vida juntos se desvanece cuando Fermina vuelve a Cartagena hecha toda una mujer y descubre que el sueño de su amor es muy diferente en la realidad.

Sin embrago Florentino nunca se rendirá. "Florentino Ariza espera durante casi toda su vidad para poder estar cerca de la mujer a la que ama", comenta Bardem. "Él representa el amor definitivo, la necesidad final de compartir el amor con otra persona de una forma personal, profunda y pura. Durante este viaje de toda una vida para intentar encontrar a esta persona, Florentino atraviesa todo tipo de experiencias. Algunas son divertidas, otras tristes, algunas difíciles y otras fáciles. Su lucha es contra su propia fe de que algún día tendrá la oportunidad de estar cerca de ella de nuevo".

"Los personajes de Gabriel García Márquez son muy intensos, muy interesantes y con una dimensión épica", comenta Mezzogiorno. "En sus vidas hacen cosas que otras personas no harían en diez años, de forma que la intensidad de estos personajes es un gran reto para un actor".

En lugar del afligido poeta, Fermina decide casarse con una de las figures más prominentes de la ciudad, un doctor educado en Europa que ha decidido poner su experiencia y su refinamiento al servicio de la ciudad – el Dr. Juvenal Urbino. "Conscientemente o no, Fermina niega los deseos de su corazón mientras que cumple con todos los deseos de su padre", comenta Newell. "Su corazón es uno de los más inescrutables de la historia. Ella defiende ferozmente su independencia, rechazando todo lo que la gente intenta darle, pero de alguna forma, su propia capacidad de decisión y fuerte voluntad subvierten su instinto de buscar la felicidad".

Benjamin Bratt da vida al personaje de Juvenal, el tercer puntal del triángulo amoroso central de la historia. "Creo que existe una tendencia humana universal a igualar el amor con la felicidad", comenta Bratt. "Pero en la película, como en la vida, lo que ves es que raramente se trata de sinónimos. Pero aún así lo perseguimos como si nos fuera a dar un sentido de paz, y sin embargo, el amor puede ser una frustración. Puede ser también gozo y confort. Puede ser no correspondido, como en el caso de Florentino. Puede ser agonía y desesperanza. Pero siempre, cuando lo perseguimos, hay un sentido de esperanza de que lo encontraremos, y casi todos los personajes en la película lo buscan de una forma u otra".

La estrella brasileña Fernanda Montenegro interpreta a la madre de Florentino, Tránsito Ariza, quien desea más que nada la felicidad de su hijo y usa todos sus recursos para intentar que éste olvide a su amor perdido. "Es una madre maravillosa, una madre latina con un amor excepcionalmente generoso que considera que su hijo es como un dios", comenta Montenegro. "Cuando leí este libro hace muchos años, nunca pensé que un día estaría en Cartagena y sería parte de esta gran producción dirigida por este maravilloso director. A veces la vida es un milagro".

Junto a Florentino está Lotario Thurgot, el jefe de origen alemán de Florentino, interpretado por el aclamado Liev Schreiber. Thurgot le introduce en los sectores más hedonistas de la ciudad. "Es el director de la oficina de telégrafos donde Florentino trabaja y le apasionan las mujeres", comenta Schreiber. "Lotario le muestra que hay otras formas de encontrar la felicidad a parte del amor".

En el trascurso de su vida, según prospera en la sociedad, Florentino pospone los asuntos de la carne en pro de su fidelidad hacia Fermina. Trabaja para consolidar su posición, primero como oficinista, para luego tomar las riendas de los negocios que su tío Leo (Hector Elizondo) hace con su poderosa Caribbean River Company, que controla todo el río Magdalena. Cada movimiento que hace está calculado en función de su esperanza inasequible al desaliento de que algún día, finalmente, estarán juntos, aunque su amor no es correspondido durante 51 años, 9 meses y 4 días – pero no por eso deja éste de arder ferozmente desde esa tarde en la que eran poco más que niños.

Javier Bardem alaba la ocasión de darle vida a este personaje y su gran espíritu romántico, su pureza en la anticipación de estar algún día junto a Fermina – a pesar de más de 600 encuentros puramente sexuales. La extrañeza y la belleza de su personaje tal y como el autor lo soñó es lo que Bardem espera que impregne su interpretación. "En última instancia, es él– García Márquez – quien sabe más que nadie lo que mi personaje, Florentino, es realmente", reflexiona Bardem. "Si, en algunos momentos, consigo capturar la esencia del personaje tal y como él lo imaginó, estaré más que agradecido".

Para terminar de completar el reparto internacional están la colombiana Catalina Sandino Moreno (nominada a los Premios de la Academia® por su papel en María llena de gracia) como Hildebranda Sanchez, la prima de Fermina Daza, y Laura Harring (Mulholland Drive) como Sara Noriega, quien mantiene un breve pero memorable romance con Florentino.

Al tener que dar vida a personajes que pertenecen a la transición entre los silgos XIX y XX, los actores necesitaban algo más que ensayos en su preparación. Los creadores de la película reclutaron los servicios Julie Adams para definir los distintos acentos que intervienen en el inglés hablado al estilo costeño, un dialecto de español muy influenciado por los acentos caribeños que se habla en todo el norte del país. "Todo el mundo aportó un toque diferente", comenta John Leguizamo. "Cada uno somos de diferentes partes del mundo, así que intentamos encontrar algunos acentos communes, cosas que todos los personajes de este tiempo podrían compartir".

Igualmente, contrataron asesores para el lenguaje no verbal y ayudar a los actores a acostumbrarse al comportamiento de la épica. Los actores participaron en un taller de tres semanas con ensayos para completar su formación. "Para mí, trabajar con Mike, Javier, Ben, y los profesores de diálogo y movimientos fue toda una experiencia", comenta Giovanna Mezzogiorno. "El seminario me ayudó mucho a la hora de construir el personaje".

El director Mike Newell se convirtió en un recurso constante para los actores durante todo el proceso de preparación y producción. Aportando el conjunto de su experiencia en el cine, Newell les ayudó a orientarse hacia una unidad de visión entre el libro y la película, sin olvidar el ingrediente de belleza y realismo de la épica romántica. "Mike es muy exigente en el sentido de que trata de sacar lo mejor que un actor es capaz de dar", comenta Bardem. "Es un placer saber que estás siendo observado por alguien con ideas importantes e interesantes, pero al mismo tiempo, tienes que dejar tu ego de lado y rendirte al hecho de que si quieres interpreter a estos personajes, tienes que escarbar hondo dentro de ti, y a veces no es fácil de hacer. Pero Mike es muy cuidadoso con los actores, ya que nunca actúa como si te obligase a saltar a una piscina vacía – se toma muy en serio que la interpretación sea realmente buena. Esto es algo muy dulce para un actor, y es que con cada toma sientes que estás creciendo".

"Quería ser parte de esta película porque todos los implicados en el proyecto buscaban alcanzar una poesía real en ella en cuanto a la narrativa y las interpretaciones", añade Leguizamo. "No se trata simplemente de la típica película de época donde todo el mundo habla de forma culta y todo es precioso. Esta historia es my rica, está llena de vida y vitalidad. Hemos intentado que fuera más improvisada y más loca – como lo es la propia vida".

"Mike rodó la película de una forma cruda, realista e intensa", comenta Mezzogiorno. "Es pura belleza y romanticismo. Se trata de lo inesperado y lo no convencional. Creo que se acerca mucho al espíritu de García Márquez".


La producción comienza en Cartagena
Aunque la ciudad no es explícitamente nombrada en la novela de García Márquez, todos los detalles sobre la exuberante ciudad postcolonial llamaban mucho la atención de los responsables del proyecto. Una llamada al vicepresidente del país, Francisco Santos, les puso en la pista de algunas localizaciones reales que García Márquez describe en el libro. "Es una ciudad mágica", comenta el productor ejecutivo Dylan Russell. "Pensamos en rodar en otras ciudades, pero finalmente nos dimos cuenta de que Cartagena era el único lugar que se adecuaba a la historia porque todo lo que se describe en la novela tiene su origen aquí".

Aunque ahora vive en Méjico, el autor pasó su juventud en aquella región, escribiendo sus primeras historias cortas, mientras trabajaba como columnista y reportero en Cartagena y en la portuaria cuidad vecina de Barranquilla. El amor en los tiempos del cólera claramente se nutre de la inspiración que ofrecen las lánguidas plazas de la ciudad, sus enormes y ornamentadas iglesias, y sus mágnificas y ruinosas fincas. El productor Scott Steindorff comenta, "Tanto Mike Newell como yo, sentíamos que el lugar era importante para la película, y el país de Colombia y la ciudad de Cartagena nos abrieron las puertas y nos dieron las llaves de la ciudad. Fue genial rodar allí".

"Existe una cierta integridad creativa que no podía ignorarse a la hora de rodar esta película en un lugar como el que García Márquez elige", comenta el productor ejecutivo Scott LaStaiti. "La catedral descrita en las bodas, los funerales y las misas existe realmente".

Newell, Steindorff y el reparto y equipo de El amor en los tiempos del cólera se trasladó a la ciudad durante unos cuantos meses de calor tropical y monzones para recrear el fabuloso mundo de la novela. El diseñador de producción Wolf Kroeger supervisó la transformación de las numerosas plazas y estructuras de la ciudad, haciéndolas envejecer para que tuvieran el aspecto que debieron tener en aquellos días.

Los creadores de la película recibieron un gran impulso al reclutar al veterano director de casting Felipe Aljure, que ya había trabajado junto a la directora de casting Susie Figgis en La Misión. Aljure pudo elegir a 84 de los 96 actores de la película sin salir de Colombia. La experiencia en producción de Aljure y su familiaridad con la cultura local les dio a los responsables del proyecto una razón para convertirlo en director de la segunda unidad de la película.

"Felipe es quizás una de las personas mejor conectadas de la industria en Colombia", comenta LaStaiti. "Hizo un gran trabajo en el casting y dirigiendo nuestra unidad B. Se superó en muchas circunstancias, ayudándonos donde nos hacía falta con sus conexiones políticas y sus recursos dentro de la industria. Nos salvo la vida muchas veces".

El rodaje tuvo lugar en 83 localizaciones dentro y fuera de la ciudad, desde casas y castillos a ríos montañas. Algunas de las localizaciones eran perfectas sin retocarlas. Incluso los postes telefónicos fueron transformados en palmeras.

"Esto fue como sacar una civilización a partir de un bosque", comenta Newell. "Tienes que trabajar mucho más duro, sin comodidades. Tienes que hacerlo tú todo, pero luego las recompensas son mucho mayores cuando pones todo el corazón y el alma en el proyecto".

Para el director, rodar en las localizaciones reales descritas en el libro fue increíble. "Hay algo especial en rodar en Cartagena, en este entorno", comenta Newell. "Es un lugar sensual. Es un lugar de aire exuberante y fragante y la atmósfera es muy terrenal y cálida. Muy humano. Hay un sentido vital de amor y pasión que no es posible encontrar en ningún otro lado del mundo. El amor en los tiempos del cólera es una historia muy universal, pero a la vez es una historia muy propia de Colombia".

Aunque desde La Misión (1986) no se hacían películas en Colombia, el país tiene una rica historia de producciones de la mano de directores como Werner Herzog, Francesco Rosi y Roland Joffe. El equipo de producción tuvo que ser todo muy creativo para ajustarse a los requisitos de un rodaje de este calibre – trasladando material en contenedores, trabajando en estudios de post producción de Miami, Londres, y contratando a más 650 nativos de la ciudad en varios aspectos de la producción.

"Tuvimos que reinventar la rueda muchas veces, desde la forma en la que hicimos el catering y el maquillaje", comenta el productor ejecutivo LaStaiti. "Pero la forma en la que Colombia y Cartagena respondieron a nuestras necesidades fue increíble. Les sometimos a una presión tremenda y muchos retos. Cerramos sus calles, cortamos el tráfico, hicimos mucho ruido, y a pesar de eso la gente fue muy cálida y receptiva".

Al igual que el reparto, el equipo de producción fue traído de todas las esquinas del mundo – incluyendo al director y el equipo de diseño desde Gran Bretaña, un equipo de cámaras desde Brasil, a las órdenes del director de fotografía Alfonso Beato, y figuras clave de Méjico, Brasil y Colombia. De hecho, más del 50% del equipo era colombiano. "Conseguimos algunos técnicos muy cualificados y con mucha experiencia, y además tuvimos mucha gente de la ciudad sin experiencia de cine pero que estuvieron a la altura del reto e hicieron un gran trabajo para nosotros", comenta LaStaiti.

"El equipo trabajó muy duro motivado por su amor a la historia y al deseo de formar parte de ella", comenta Newell. "El aspecto visual de la película es un testamento a su amor y trabajo duro. Esperaban que esta película fuera algo emblemático de su ciudad y su país".

"El vesturio, el maquillaje, los eléctricos….todos hicieron un gran trabajo", comenta Giovanna Mezzogiorno. "Fue una experiencia realmente interesante porque todos los equipos eran increíbles. Trabajaban muy duro día tras día sin quejarse y con mucho respeto por nuestro trabajo. Si pudimos trabajar tan concentrados fue gracias a ellos".

"Tuvimos mucha suerte de contar con un equipo tan fantástico de colombianos y gente de toda Sudámerica", comenta el productor Scott Steindorff. "Teniamos gente de Reino Unido y gente de Estados Unidos. Teníamos reparto y un equipo internacionales, sin olvidar las evocativas localizaciones de Cartagena. Le dedico mi agradecimiento a la gente de Colombia y Cartagena por abrirnos sus puertas".

El amor en los tiempos del cólera es una de las más famosas novelas colombianas, impregnada con el espíritu de aquella tierra. "Si hemos capturado eso, espero que el mundo pueda tener una visión al interior de este lugar increíble y está maravillosa cultura con la que todo nos hemos enamorado", concluye Mike Newell.


La banda sonora
Accede a la información sobre la banda sonora El amor en los tiempos del cólera BSO.