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Quarantine cartel reducidoQuarantineDirigida por John Erick Dowdle
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Dirigida por John Erick Dowdle a partir de un guión de John Erick Dowdle y Drew Dowdle, QUARANTINE está protagonizada por Jennifer Carpenter, Jay Hernandez, Columbus Short, Greg Germaqnn, Steve Harris y Dania Ramirez, con Rade Sherbedgia y Johnathon Schaech. Basada en el largometraje REC, escrita por Jaume Balagueró, Luis A. Berdejo y Paco Plaza, QUARANTINE está producida por Doug Davison, Roy Lee y Sergio Agüero, y tiene como productores ejecutivos a Glenn S. Gainor, Drew Dowdle, Julio Fernández y Carlos Fernández.

El equipo de realización incluye al director de fotografía Ken Seng, al diseñador de producción John Gary Steele, al montador Elliot Greenberg y a la diseñadora de vestuario Maya Lieberman.


Montando una cuarentena
Quarantine (cuarentena en inglés) es una palabra inglesa que inmediatamente suscita otras ideas, como "miedo", "enfermedad" y "aislamiento". Pero el filme Quarantine tiene su origen en otro idioma. El productor Sergio Agüero descubrió la galardonada cinta española REC durante un viaje a España en enero de 2007 (el filme obtuvo los Goya al Mejor Montaje y a la Mejor Actriz Revelación). "Tuve la ocasión de ver un extracto promocional que la productora usó para vender los derechos internacionales", recuerda Agüero. La película no estaba aún terminada, "pero aquellos fragmentos me pusieron la piel de gallina por todo el cuerpo".

Sólo con aquellas cautivadoras –y terroríficas—imágenes previas, Agüero vio inmediatamente el potencial de una versión en inglés. "Mientras en España terminaban REC, yo ya estaba llevando el proyecto a Roy y Doug, de Vertigo Entertainment, en EEUU", afirma. Roy Lee y Doug Davidson habían comprado anteriormente los derechos de rodaje en inglés de títulos extranjeros como The ring, El grito e Infiltrados, de modo que Agüero creyó que Quarantine encajaba de forma natural en Vertigo.

Cuando el productor Lee vio la promo de REC y leyó el guión sintió escalofríos. "Puede decirse que aquel proyecto tenía algo especial", confiesa. Poco después de completarse el filme en España, los productores obtuvieron una copia y la proyectaron a Screen Gems, quienes quedaron entusiasmados y dieron prioridad absoluta a la realización del remake. "Esta película es la que se ha materializado con más rapidez de todas en las que he trabajado", dice Lee. "Desde el momento en que vimos la cinta original hasta que nos pusimos a rodar Quarantine no habían pasado ni tres meses".

Los hermanos John y Drew Dowdle se incorporaron al proyecto para adaptar el guión. Recientemente habían escrito el thriller de tipo documental The Poughkeepsie Tapes, con John como director y Drew en la producción, y los productores consideraron que ellos sabían qué ingredientes ponerle a Quarantine para que tuviera éxito. Se invitó a los hermanos a presentar su versión del filme, y no desaprovecharon la ocasión.

El director John Dowdle comenta: "Drew y yo fuimos los elegidos desbancando a unos directores mucho más potentes. Pero supongo que al ser dos, nuestra candidatura tenía sus ventajas. Trabajamos día y noche y nos empleamos al máximo para conseguir el proyecto".

"Creímos que era el trabajo perfecto para nosotros", añade Drew. "Tenía numerosos elementos de realismo, como nuestra película anterior, así que perseguimos el objetivo al máximo".

La estrategia surtió efecto. "Los hermanos Dowdle nos convencieron por su gran entusiasmo con el material", admite Agüero. "Fueron capaces de articular la versión americana a partir de las mejores bazas del guión español y dándole un poco más de punch para el público norteamericano".

La mayoría de remakes tienen la ventaja de tener una guía predefinida –la película original– con la que trabajar. Los que adaptan el proyecto pueden ver lo que funciona en pantalla y en qué puntos realizar las modificaciones para intensificar la historia o el suspense. En el caso de REC, "lo que hicimos fue adaptarla antes de verla", cuenta John Dowdle. "Ni siquiera habían terminado la película original. Vimos el guión y un tráiler y a partir de ahí nos pusimos a trabajar".

"Hacer un remake es un proceso interesante", prosigue John. "De algún modo es más liberador, aunque por otro lado establece unos límites creativos. Pero nos gustó tanto el material original que nos entusiasmó el proyecto".

"Fue agradable tener un material tan bueno con el que trabajar", añade Drew. "Quisimos mantenernos fieles al original porque funcionaba en numerosos aspectos. Creo que el impulso primero es ponerse a cambiar cosas e intentar mejorar lo que ya está hecho, pero nosotros tuvimos que contenernos en muchas áreas y no desbaratar lo que ya era brillante en origen. Al final quedamos satisfechos con el equilibrio que encontramos entre la fidelidad con el original y nuestro sello personal".

Lee añade "Les dimos una gran libertad para que elaboraran el nuevo guión. No obstante, ellos siguieron el original porque era muy efectivo y no quisieron reinventarlo por completo".

Los realizadores, por su parte, efectuaron un par de modificaciones para potenciar los elementos realistas del nuevo proyecto. "La cinta española era algo más sobrenatural", explica Agüero. Los hermanos Dowdle quisieron cimentar la historia sobre un mayor realismo, lo que la convierte en algo todavía más escalofriante. "Para Quarantine", explica Agüero: "los realizadores también juegan con la paranoia que genera el hecho de que el Gobierno, que en teoría nos tendría que rescatar, juega el papel de enemigo silencioso, manteniéndonos en la zona oscura sin decirnos por qué".

"Fuimos muy cautelosos a la hora de asegurarnos que en la película no sucediera nada que se saliera de los límites de la realidad", añade John Dowdle. "La naturaleza de "realismo inherente" de la película es lo que la distingue de la mayoría de filmes de género".

Por último, los realizadores "estuvieron encantados con el equilibrio conseguido entre la fidelidad al original y nuestro sello personal", comenta Drew Dowdle.

Dado que la premisa central de la película son las imágenes "encontradas" filmadas por una sola cámara, la que grabó toda la acción en el bloque de pisos, el largometraje se desarrolla casi por completo en tiempo real. Las secuencias se suceden dentro y fuera de los apartamentos, y a lo largo de toda la extensión de la escalera central, y pueden pasar varios minutos hasta que la pantalla funde a negro o salta a otra secuencia. Las transiciones entre una y otra toma se han hecho en gran parte mediante cortes ocultos.

"El espectador lo ve todo desde el punto de vista de la cámara", explica el director Dowdle. "Las películas en las que no puedes ver lo que sucede a tu alrededor ni lo que hay al otro lado de una puerta tienen un punto adicional de terrorífico. Cuando te limitas a ver a través del objetivo de la única cámara, te sientes como si estuvieras allí con ellos".

"Disfrutamos mucho jugando con la iluminación imperfecta y con los desencuadres", añade Drew. Una naturaleza tan imperfecta da la sensación de realismo. Y en la cultura actual de YouTube, todo el mundo está acostumbrado a ver las imágenes tal como se graban. Verlo todo desde una cámara subjetiva tiene un gran significado para los espectadores".

Los realizadores optaron también por rodar en el orden del guión, una idea abandonada en la cinematografía moderna por cuestiones de localizaciones, agendas de actores y restricciones de tiempo. "Rodamos Quarantine de forma totalmente lineal", explica Lee. "La primera escena rodada es la primera que aparece en el guión, y así hasta la última. Este método fue incrementando la tensión a medida que rodábamos".

Además de mantener la tensión real y la acción con toda su intensidad, John Dowdle halló un beneficio emocional de rodar en orden, "Cuando un personaje muere, el actor termina su trabajo", comenta. "Había una cierta sensación de pérdida al interpretar una muerte, porque cuando sucedía, el equipo se despedía del actor".

Asimismo, rodar en el orden que marca el guión dio al equipo del filme la libertar de experimentar en el mismo decorado sin sufrir consecuencias adversas. "Nuestros experimentos solían cambiar el aspecto de los actores o la realidad de la situación en que se encontraban", recuerda John. "Si hubiésemos filmado desordenadamente, todo se tendría que haber decidido previamente, en lugar de in situ. Drew y yo sentimos la necesidad de rodar de esta forma".


Atrapados en Quarentine
El cásting de Quarantine no fue tarea fácil: los realizadores tenían que encontrar actores que pudieran aparecer convincentemente aterrorizados y tuvieran a la vez la adrenalina que les mantuviera en el miedo (una emoción agotadora de interpretar) durante todo el rodaje en tiempo real. Cada fotograma tenía que dar la sensación de inmediatez. La película sólo podría funcionar si los actores eran capaces de convencer al espectador de que lo que veían era real… y terrorífico.

La selección de la protagonista, Ángela Vidal, fue clave para el éxito de la película. Es un papel muy exigente. El espectador recibe una primera imagen de Ángela como una reportera pija y novata de una televisión local. Al avanzar la película, Ángela se transforma de una ingenua optimista en una decidida y valiente, para acabar como una mujer aterrorizada que siente el aliento de la muerte pegado a ella.

Acerca del cásting de Jennifer Carpenter, Agüero comenta: "[El presidente de Screen Gems] Clit Culpepper había trabajado con ella en El exorcismo de Emily Rose y se la conoce por su papel en la serie Dexter. Todos la teníamos en mente como una mujer joven, fuerte y atractiva".

John Dowdle explica que "Drew y yo éramos fans de Dexter y también nos había gustado Emily Rose, pero no nos habíamos dado cuenta de que era la misma persona. En cuanto lo supimos, tuvimos claro que su interpretación sería extraordinaria".

Acerca de Quarantine, Carpenter afirma: "Lo que más me entusiasmó del proyecto fue la idea de que somos un grupo de personas, la mayoría desconocidos, atrapados en un edificio y luchando por salvar la vida. La salvación está al otro lado de la ventana. Y mantener esa tensión durante toda la película, más la idea de que mi principal compañero de secuencias sería un cámara, me llenó de curiosidad por participar en el filme".

"No soy muy aficionada a las películas de terror", prosigue. "Tienes que tener estómago para ver algunas de ellas. Sin embargo, ésta es un caso único. Me mandaron el guión junto con un DVD de la película original. Vi los primeros cinco minutos, agarré el teléfono y dije ‘Quiero hacerlo. ¿Cómo quedamos?’ Era un guión realmente ambicioso, así como la idea de cómo iban a materializarlo".

Carpenter confiesa que fue difícil transmitir una sensación de miedo como aquella. "El guión te requiere ir al 200% de principio a fin", comenta. "Es importante mantener el nivel de miedo, la idea de que te quedan 30 minutos, 20 minutos, quizá seis minutos de vida. Es agotador".

A fin de mantener la intensidad, Carpenter admite que utilizó algunos "trucos tontos". "A veces me ponía a escuchar una música que me reactivara", cuenta, "o daba unos cuantos gritos antes de rodar una toma, o me concedía a mí misma unos segundos para asimilar que todo aquello podría ser real y volver a introducirme en el papel. A veces era tan sencillo como decir ‘un, dos, tres, YA!’ y ver lo que pasaba. De todos modos, fue todo un reto mantener un ritmo tan frenético, que resultara auténtico y conservando la sensación realista".

Comentando el trabajo de la actriz, John Dowdle afirma que "Jennifer es sensacional. Se mantiene en su lugar todo el día y se entrega por completo en todas las tomas. Además, aporta grandes ideas y tiene un enorme talento. No hay nada que no pueda hacer".

Y Drew Dowdle añade, "Jennifer es excepcional. En todas sus tomas se la ve tan real… Ha sido una estupenda líder de todo el reparto y podemos sentirnos afortunados de haber tenido entre nosotros a una todoterreno como ella".

Dado el esfuerzo que le costó, Carpenter se siente más que orgullosa de cómo ha quedado la película. "Creo que es uno de esos filmes que nunca te cansas de ver. El público hará comentarios del tipo ‘¿cómo han hecho eso?’ Y eso es lo más divertido. Si alguien me preguntara cuáles son mis expectativas para con la película, respondería que cuáles son sus propias expectativas de la cinta, partiendo de que sólo la conocen por el tráiler, por informaciones de internet o por comentarios de amigos. Y entonces les diría que es mucho mejor de todo lo que puedan pensar".

Como compañero inseparable de Ángela, Steve Harris es Scott, el cámara de la tele local, quien sólo aparece en pantalla unas pocas veces pero su voz está presente a lo largo de todo el metraje. Harris es conocido por su personaje de Eugene Young en la serie de éxito de David E. Kelley El abogado.

"Es fascinante hacer una película en la que principalmente eres una voz", dice Harris. "Yo quería interpretar al cámara desde la primera lectura del guión, cuando creía que el rodaje iba a ser como el de un largometraje normal". Cuando le dijeron que no saldría tanto como se esperaba, "todavía me entusiasmó la idea", confiesa.

El director Dowdle explica: "inicialmente le hablamos a Steve acerca de un papel con bastante tiempo de pantalla. Pero un día vino a verme y me dijo que quería hacer el papel que finalmente acabó siendo. Sólo él veía en aquel personaje unas posibilidades que nadie más apreció".

Harris veía su personaje no sólo como el chico que aguanta la cámara, sino como el compañero y protector de Ángela. Para Harris, "él intenta que Ángela se aleje del camino del peligro. Hace un esfuerzo extraordinario por mantenerla con vida –igual que a sí mismo–".

Al actor también le atrajo el elemento "no-me-salgo-de-lo-real" del proyecto. "Es lo que me atrapó de verdad", admite. "Está basado en algo que realmente podría suceder".

Jay Hernandez y Johnathon Schaech fueron seleccionados para interpretar a Jake y Fletcher respectivamente, los bomberos de L.A. que Ángela y Scott siguen durante la noche. Sobre el trabajo con Hernandez, Schaech comenta: "Nos reunimos y comenzamos a preparar nuestra camaradería, que es en un elemento crucial de nuestros personajes, y estuvimos viendo cómo íbamos a encarar cada una de las secuencias. Estuvo genial".

John Dowdle quedó impresionado con el interés y la investigación de Schaech sobre su papel. "Es un tipo carismático que hace suyas todas las escenas en que sale", afirma. Recorrió toda la ciudad con el cuerpo de bomberos para meterse plenamente en el papel. Y se dejó el mostacho más voluminoso que he visto en mi vida!", sonríe el director.

Hablando de su selección para el filme, Schaech recuerda: "Pasé un tiempo con bomberos, y me di cuenta de que un buen número de ellos lucen unos bigotes grandes, frondosos y masculinos. Así que yo hice lo propio, y en cuatro días ya tenía un hermoso bigotón".

Para su papel, Hernandez, una estrella emergente, no tuvo que prepararse tanto: el actor ya tenía una gran experiencia en el mundo de los bomberos desde que trabajó en la película World Trade Center, de Oliver Stone. Al describir por qué cree que la cinta es tan efectiva, coincide con lo que siente Harris acerca de la base de realidad: "A mí sólo me dan miedo las cosas que pueden ser reales. Cuando le haces creer a alguien que eso es posible, no sólo en la película sino también en su mundo, entonces el miedo llega de forma natural".

A Hernandez también le apasionó la forma en que se rodó el filme, así como el efecto que tiene el resultado final sobre el espectador. "Pueden esperar sentirse como si fueran ellos mismos los que están en cuarentena, atrapados en el edificio", comenta. "Como espectador sientes que eres uno de los personajes de la película. Experimentas todo el espectro de emociones, miedo y excitación, porque es como si estuvieras allí. La cinta es de las que afectan emocionalmente".

Entre los vecinos de la escalera maldita, Greg Germann (Ally McBeal) interpreta a Lawrence, un veterinario al que le suplican que adapte sus conocimientos para ayudar a las víctimas. "Yo me acabo convirtiendo en el médico del lugar. Supongo que haber trabajado con perros y gatos me cualifica de algún modo", sonríe Germann. Su papel comportaba aplicar inyecciones con agujas de verdad. "Conseguí el papel, en parte, por esta razón", prosigue, "soy muy bueno clavando agujas".

Germann quedó cautivado por el proyecto nada más leer el guión. "Nunca había hecho una película de terror", confiesa. "No es realmente mi género favorito. Sin embargo, este guión era como un thriller que engancha hasta el final. En todo momento están pasando cosas y no dejan de suceder hasta el último segundo".

También entre los vecinos, Marin Hinkle encarna a Kathy, una madre sufridora. En la película, su marido salió del edificio antes de que comenzara la locura de la cuarentena, y ahora ella se ha quedado atrapada con su hija, que cada vez está más enferma. La actriz se mostró entusiasmada de poder mostrar una nueva vertiente de sus capacidades interpretativas. "Yo trabajo en una sitcom, que es obviamente una cosa más frívola", explica. "Recibí una llamada de mi agente, quien me preguntó ‘¿Qué te parecería hacer una película de terror?’ A mí no me gusta el género, pero debo admitir que este guión tiene tanto sentido de la realidad que parece que esté pasando en ese mismo momento, así que sentí curiosidad por el proyecto".

El cásting de Hinkle para Quarantine fue un caso memorable por razones humorísticas pero también dolorosas. "Yo tengo una niña pequeña", explica, "igual que en la película, así que la conexión con el personaje fue total. Pero realmente no sabía que tendría que hacer de madre de una niña en las pruebas de selección. Así que usé mi bolso como si fuera mi hija. En la cinta hay una escena dura en la que me arrancan a la niña de los brazos, así que en el cásting me separaron de mi bolso. Y cuando lo hicieron me alejé hacia el fondo y empecé a darme cabezazos contra la pared entre gritos y llantos. Fue un momentazo al estilo Meryl Streep en La decisión de Sophie. Cuando terminé pensé: ‘¡Vaya, eso sí fue real!’. Aquella noche me acosté pero me desperté al cabo de cinco horas con el dolor más intenso que haya sentido nunca, incluso más que cuando di a luz. Resulta que aquel cásting loco me desencadenó un cólico nefrítico". El dolor que le produjo el cálculo renal fue el más atroz de su vida. Hinkle prosigue, "si alguna vez quieres participar en una película de terror sólo tienes que pensar en una piedra pasando por el riñón. Entonces te harás una idea de lo fuerte que puedes llegar a gritar".

Acerca de la película, Hinkle confiesa que está encantada con que los realizadores también hayan sabido encontrar algo de humor en el horror. "Es extraordinario encontrarte un punto de comedia en un largometraje como éste", comenta. "Hay una yuxtaposición. Estás pasando por los momentos más severos de tu vida, no puedes experimentar más terror, así que tienes salir a un lugar donde surja un chiste. Es lo que pasa en la vida real. Cuando mi padre sufrió un ataque cardíaco y un ictus le llamaba ‘hotel’ al hospital. Decía cosas como ‘Es majo el hotel este’, y yo le respondía, ‘Papá, creo que es un hospital’. Chéjov incluye risas en medio del llanto – el dolor lo lleva consigo, y creo que es una de las cosas que me atrapó del proyecto".


El edificio de apartamentos
Para REC, el equipo de realización español rodó en una escalera de vecinos real. Para Quarantine se valoró inicialmente la idea de hacer lo mismo y encontrar una localización práctica –pensaron en el famoso edificio Bradbury de Los Ángeles. Pero sólo les concedieron el acceso a rodar de noche. Y aparte de la dificultad de una filmación nocturna, el guión requería secuencias en las que se enlazaban interiores de apartamentos con la escalera principal, lo cual habría significado demasiados trucos de cámara, redecorar a diario cada oficina del bloque para que pareciera un apartamento o alquilar oficinas durante la duración del rodaje. Al final se decidió que sería más sensato construir nuestro propio decorado, y se construyó un edificio de tres pisos en los estudios de Sony Pictures. Con una superficie de 1350 m2 y una altura de casi 11 metros, aquel decorado proporcionó la localización perfecta y brindó la oportunidad a los realizadores de ajustarse al máximo a las especificaciones del guión.

"Construir aquel decorado no fue tarea fácil", recuerda Drew Doodle. "En la película hay una gran cantidad de detalles y rincones que dependen del decorado que contribuyen activamente en el guión y en la propia acción de la historia".

"El diseñador de producción Gary Steele y su equipo realizaron una encomiable tarea en el diseño del edificio de apartamentos", comenta Agüero. "Está muy elaborado, muy detallado y contenía varios apartamentos de reducidas dimensiones alrededor de una escalera y un atrio centrales. Permitía al director rodar los planos secuencia largos que necesitaba, subiendo y bajando por las escaleras y entrando y saliendo de los pisos de una forma muy orgánica y convincente. También nos facilitó la vida, porque pudimos rodar con unos horarios razonables y con unas condiciones muy controladas".

Con todo, el decorado de tres plantas (había una cuarta para equipamientos técnicos) incluía seis dormitorios y tres pisos completos con un salón y un comedor. Los casi 500 metros cuadrados de planta aprovechaban el "espacio muerto" (puertas que no conducían a ningún sitio) para concebir un área de rodaje, una zona de trabajo y espacios de almacenaje. La construcción tardó seis semanas en erigirse, con una media diaria de 40 operarios dedicados. La estructura se sostenía mediante cables de acero y la producción dispuso de su propia herrería para creaciones estructurales y decorativas.


Un rodaje diferente
Partiendo de la premisa que la película en sí son las imágenes grabadas por un cámara de televisión, creímos que sería ventajoso filmar en HD. El productor Lee explica: "Elegimos la alta definición porque de este modo lo podríamos manipular más tarde para que parecieran imágenes de un informativo tomadas de la realidad, un aspecto crucial para nosotros".

El equipo optó por la cámara Sony F-23. El director de fotografía Ken Seng comenta las distintas ventajas de este modelo: "Podíamos rodar secuencias tan largas como quisiéramos, y repetirlas cuanto hiciera falta, y darle el aspecto de cámara de noticias/documental a la vez que se mantenía el estilo de rodaje de la película".

Había un inconveniente: "Es una cámara que pesa 2 kilos", explica Seng. Para conseguir el look de la película, todas las imágenes se tomaron cámara en mano, y se acabó notando el peso del aparato. "Una vez montada la cámara, el operador básicamente corría escaleras arriba y abajo con una estructura de casi tres kilos. Parece cosa fácil, pero supuso un auténtico reto.

"Todos los miembros del equipo afirmaron que aquella película no se parecía a ninguna otra en la que habían trabajado porque implica grandes requisitos técnicos", prosigue Seng. "Cada plano era más difícil que el anterior. Se rodaban hasta 10 tomas de las secuencia de cinco minutos que ocurrían por todo el edificio. Además de los 13 actores, estaba el operador de cámara, el foco, un coordinador de extras –todos situados en un punto ciego–, así que era fascinante ver cómo las secuencias acababan saliendo. El cámara corría por una habitación y de repente se giraba 180 grados. En ocasiones mi portador de cables tenía que correr al máximo para deslizarse por debajo de la cámara a media toma. El operador de la plataforma rodante de cámara acabó con cortes en la cara y magulladuras en los hombros. Todo el mundo estaba empapado de sangre de atrezzo. Fue un auténtico show físico para el personal asistente de cámaras".

También fue una prueba física para la cámara en sí. Como cuando "[el operador de cámara] Columbus iba corriendo, tropezó con el cable y el aparato de 300.000 dólares salió despedida por los aires como a cámara lenta para acabar estrellándose contra el suelo de baldosas", recuerda Seng. "Y creo que dice mucho de esta cámara que la recogimos del suelo y seguimos grabando como si nada".

Con el ritmo frenético del rodaje y la cámara en medio de la acción como si fuera un personaje más, nos dimos cuenta de que gran parte del trabajo de hacerlo lo más real posible recaía sobre la cámara, con los personajes golpeándola, empujándola hacia otro lado o incluso agarrándola"
, explica el director Dowdle. "Un par de veces tuvimos que parar para recolocar algunas piezas que se habían salido y volver a rodar sin problemas".

De la dificultad del rodaje, John Dowdle recuerda: "Teníamos una cámara filmando a 15 actores, en ocasiones con especialistas, efectos y todo tipo de elementos –muchos días los pasamos rodando una sola escena. Un plano secuencia de cinco minutos requiere un gran esfuerzo de ensayo. Muchos días no comenzábamos a rodar hasta casi el final de la jornada, y entonces grabábamos, grabábamos y grabábamos. No fue la típica cobertura que suele hacerse en una película normal. No se podría ocultar gran cosa durante el montaje, así que el rodaje tenía que ser perfecto".

Lo mismo puede decirse del impresionante trabajo de los especialistas en el filme, que es abundante pero está muy bien integrado también en los planos secuencia. "No se podía separar a los especialistas del rodaje y filmarles por separado como suele hacerse", cuenta John Dowdle. "Se tuvieron que incorporar de forma orgánica en el conjunto. Los actores interpretaban su papel, y de repente aparecía un especialista, y los actores tenían que seguir con su escena".

"Tirar niños escalera abajo o personas por el hueco de la escalera… eso ya es un nivel totalmente distinto, ¡y es sensacional!", bromea Drew.

La iluminación también fue complicada. "Pasa cada secuencia teníamos que prever la iluminación de los planos cortos, medios y largos y viceversa", explica Seng, "porque teníamos que cubrir todos los ángulos a la vez. Por eso utilizamos pequeños paneles de LEDs, minifocos y Kenos, con lo que creamos un nivel base de luz en todas partes hasta el punto de que no pareciera iluminado. Intenté usar focos prácticos todo lo que pude. Da una sensación de crudeza que funciona muy bien en la historia".

Toda esta iluminación precisa requería horas y horas de preparación. Sin embargo, Drew Dowdle añade: "Los actores han tenido mucha paciencia con nosotros".

El actor Jay Hernandez afirma que "es un verdadero reto, porque tienes que tener en cuenta una gran cantidad de detalles a la vez. Es como hacer música, que todos los instrumentos tienen que tocar a la vez y debe sonar perfecto, al menos una vez".

German coincide: "es desafiante y excitante trabajar así, porque el éxito depende de que todo el mundo cumpla con su parte. Si una persona se equivoca, hay que volver al principio de la toma de nuevo. Pero cuando sale bien es de lo más gratificante".

"Realmente tienes que meterte en el papel", dice Johnathon Schaech. "Tienes que saber quién es y de donde viene el personaje. Y por eso me preparé tanto con los bomberos de verdad acerca de lo que tendría que hacer en cada una de las situaciones".

Columbus Short, quien da vida al agente de policía Wilensky, afirma que el largometraje requería de un importante trabajo actoral. "La película es un auténtico trabajo de actores porque es como si estuvieras en el teatro", explica. "Hay muchos planos secuencia y los actores se están desafiando constantemente, como improvisando. Me encanta. Es un placer trabajar así, porque es arte dramático en su esencia, el sueño de todo actor".

De todos modos, el estilo improvisado y el uso de una sola cámara puede resultarle raro a más de uno. No hubo cobertura ni contraplanos de distintos actores para unir durante el montaje. Cuando su marido le preguntó qué significaba que no hubiera cobertura, Hinkle sonrió: "Quiere decir que no puedes estar seguro de que al final acabes saliendo en la película. Puedes estar detrás la cámara dejándote la piel preparando una interpretación, buscándote recursos para que luego acabes diciendo ‘Hmm… creo que nunca me puse delante de la cámara [en esa escena]’. Actúas de una forma increíblemente honesta. El ego tiene que quedarse en el camerino". También confiesa que fue excitante porque "los accidentes podían acabar siendo la parte más deliciosa de la película".

Jennifer Carpenter lo resume: "Una cosa que John nos dijo cuando comenzamos es ‘Si te pillo actuando tendrás que volver a empezar’. Y creo que eso se notó en el resultado final, parece una película fácil. No será en absoluto una película fácil de ver, pero sí parecerá que se ha hecho un buen trabajo con poco esfuerzo, lo cual es paradójicamente una muestra de lo duro que ha sido rodarla".

Por su parte, cuando se les preguntó qué podría esperar el espectador del filme, los hermanos Dowdle coincidieron: "Es trepidante. Puedes esperar que la película te acabe dejando absorto".