Cinemanía > Películas > Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2 > Comentario
Destacado: Carlos Sedes dirige a Blanca Suárez y Javier Rey en 'El verano que vivimos'
Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2 cartel reducidoHarry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2(Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2)
Dirigida por David Yates
¿Qué te parece la película?

Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson son los protagonistas de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 2, que vuelven a meterse en la piel de Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger respectivamente. En el resto del reparto podemos ver a Helena Bonham Carter, Robbie Coltrane, Warwick Davis, Tom Felton, Ralph Fiennes, Michael Gambon, Ciarán Hinds, John Hurt, Jason Isaacs, Matthew Lewis, Gary Oldman, Alan Rickman, Maggie Smith, David Thewlis, Julie Walters y Bonnie Wright.

David Yates dirige esta película, y es el director también de los éxitos de taquilla Harry Potter y la Orden del Fénix, Harry Potter y el Misterio del Príncipe y Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 1". David Heyman, productor de todas las películas de Harry Potter, ha producido esta última junto con David Barron y J. K. Rowling. Steve Kloves es el guionista, responsable de adaptar a la pantalla el libro de J. K. Rowling. Liones Wigram es el productor ejecutivo.

Y tras las cámaras, todo el equipo creativo, como el director de fotografía Eduardo Serra; el diseñador de producción Stuart Craig; el editor Mark Day; Tim Burke, supervisor de efectos visuales; John Richardson, supervisor de efectos visuales; y Jany Temime, en diseño de vestuario. Además de la banda sonora, que está compuesta por Alexandre Desplat.


"Eres un mago, Harry"


Hace diez años, con esas tres palabras comenzaba el extraordinario viaje cinematográfico de un chaval, cuyo nombre se ha convertido en sinónimo de magia: Harry Potter. A lo largo de la década, la saga que lleva su nombre ha cambiado la historia del cine y las vidas del multigeneracional reparto y de los cineastas que se han encargado de llevar a la pantalla los siete volúmenes de la obra literaria de J. K. Rowling.

Empezando por Harry Potter y la piedra filosofal en 2001 y terminando con esta adaptación en dos partes del último libro, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, las películas se han convertido en la saga más taquillera de la historia, llamando la atención de todos los públicos en todo el mundo. Además, tanto los libros como las películas forman parte ya de nuestra cultura, agregando a nuestro léxico palabras como Muggle, Quidditch, Hogwarts e incluso Expelliarmus.

David Heyman, que descubrió en 1997 el manuscrito de Harry Potter, todavía sin publicar y ha producido todas las películas, reconoce: "Jamás imaginé, cuando nos embarcamos en el proyecto de la primera película, la respuesta del público a lo largo de los años. No me lo había imaginado ni en mis mejores sueños, así que me llena de gratitud y orgullo echar la vista atrás, tanto por los seguidores, como por J. K. Rowling".

Las películas de Harry Potter han constituido un compromiso sin precedentes para todos los involucrados, ya que no existe ninguna otra película en la que se siga una historia lineal como esta y con los mismos personajes a lo largo de ocho largometrajes.

David Barron, productor, afirma: "Ha sido una experiencia única, pero dependía por completo de la calidad del material inicial, y eso, por supuesto, empezó con los libros".

J. K. Rowling, autora y productora, afirma que, creativamente, el hilo de la historia estaba definido desde el principio. "Tenía una idea clarísima de hasta dónde iba a llegar Harry, esta es sólo una historia más que me apetecía contar. Para mí era muy importante saber si los libros iban a convertirse en películas, tenía que hacerlo así, David Heyman lo entendió perfectamente cuando nos conocimos."

Rowling encontró a otro colaborador de valor incalculable en el guionista Steve Kloves, responsable de la adaptación de seis de los siete libros. "Steve entendió los libros totalmente", dice; "siempre tuve claro que en el proceso de adaptación del papel a la pantalla tendríamos que hacer cambios, pero incluso las escenas que más difieren son totalmente fieles al espíritu de los libros".

Kloves comenta: "Teníamos un cuento fresco y coherente que literalmente no tenía final cuando comenzamos, ya que sólo se habían publicado los tres primeros libros. Aunque, en ocasiones, esto representó un reto, mi instinto estaba bastante acertado. En esos momentos en los que necesitaba ayuda, contaba con una aliada cuyos consejos considero bastante sólidos: Jo", afirma inexpresivo. "Aunque en ningún momento era explícita, siempre estaba disponible y era una experta guiándome hacia la dirección correcta, al fin y al cabo, consiste en seguir una máxima bastante lógica: sigue la evolución de los personajes".

David Yates, el director, explica: "Al centrarnos en los personajes, muchos de los valores que Jo destaca en el libro pasan a un primer plano en las películas (el valor de la lealtad, el amor, la amistad y la tolerancia frente a la intolerancia y el mal).

"El poder del amor es un tema muy importante a lo largo tanto de los libros, como de las películas, existen muchos tipos de amor que se van manifestando a lo largo de la historia, pero seguramente el amor más sólido de estas películas se manifiesta en la amistad".

La amistad está representada principalmente por los personajes de Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger, a los que les dan vida tres actores que literalmente han crecido delante de las cámaras: Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson.

Radcliffe nos cuenta: "No me atrevería ni a resumir lo que el papel de Harry Potter ha significado para mí, pero puedo decir que nunca me he tomado su interpretación a la ligera. Quizá sea el mismo personaje todo el tiempo, pero, como cualquier persona, Harry cambia mucho con el paso de los años, así que, como actor, cada película me ha parecido una oportunidad de hacer algo fresco y de desarrollar otras cualidades".

"Yo me siento una privilegiada por haber interpretado a Hermione", comenta Watson. Creo que es un buen ejemplo para las chicas jóvenes porque siempre es leal a sí misma. Es muy inteligente, increíblemente valiente y una amiga fiel que mantiene la cabeza fría en situaciones extremadamente complicadas, ha sido genial poder reunir todos esos elementos de su personalidad a lo largo de las películas".

"Sé que voy a echar de menos interpretar a Ron porque ha habido una época en la que he sido más él que yo mismo", comenta Grint entre risas, "y me ha encantado el desarrollo del personaje; comenzó como un crío relativamente fácil de asustar y ha sido bonito verlo crecer hasta convertirse en alguien valiente y con recursos, en concreto en esta última peli, en la que se encuentran en una situación muy peligrosa e impredecible".

Hayman añade: "En el transcurso de las películas realmente hemos contado con la crème de la crème de la escena británica, eso ha sido fantástico. Pero ver cómo nuestro jovencísimo reparto crecía y se convertía en buena gente y buenos actores ha sido una de las mayores satisfacciones de trabajar en las películas de Harry Potter. Estamos muy orgullosos de ellos".

El público también ha visto a todos los personajes jóvenes de la saga evolucionar desde la infancia hasta la edad adulta y, según han ido madurando ellos, también lo han hecho sus historias. "Se trata de entrenar la imaginación, porque es como un músculo que también necesita su desarrollo a medida que vamos creciendo", dice Alan Rickman, que interpreta al enigmático profesor Severus Snape en todas las películas. "Para poder hacer eso, hay que plantearse algunas cuestiones importantes: ¿Qué está bien y qué está mal?, ¿en quién puedo y en quién no puedo confiar?, ¿qué significa ser valiente? y ¿qué es la lealtad? Ésa es la base.

Las situaciones se complican en cada entrega, y el peligro aumenta hasta que Lord Voldemort vuelve y, ahora domina a todos.

En Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 2, los jóvenes magos se encuentran en primera línea en un mundo en guerra. Heyman declara: "Es la última batalla de Hogwarts, la batalla final para el mundo mágico y, lo que lleva forjándose a lo largo de toda la saga, el final del conflicto entre Harry y Voldemort".

Yates afirma: "Era importante que la saga tuviese un final épico, así que hay batallas, dragones, arañas y gigantes... pero en el fondo, esta es una historia sobre los personajes". El espectáculo es una parte importante, pero las personas que participan en él son las que hacen que el público se embarque en la aventura con ellos.

"Hay mucha más acción, pero es el fondo emocional de la historia lo que ha sido siempre el argumento principal, y no queríamos eclipsar ese aspecto", comenta Barron.

Heyman está de acuerdo y añade: "La Guerra abierta entre el bien y el mal es muy emocionante, pero sigue habiendo un componente emocional; y, ya que llevamos tanto tiempo invertido en estos personajes, nos parece que hay mucho más en juego.

La emocionante conclusión de la historia revela algunas facetas sorprendentes de algunos de los queridos personajes. "Una de las cosas más interesantes en cuanto al transcurso de esta historia es que la línea que separa las fuerzas oscuras y las de la luz es difusa, y podemos ver que algunos son más complejos de lo que parecía en un principio".

"Todos los personajes (incluyendo a Harry) tienen sus defectos", comenta Rowling; "ninguno es completamente bueno o completamente malo... excepto Lord Voldemort, que es totalmente malvado. No tiene ningún tipo de remordimiento", sonríe.

La última película vuelve a llevar a los personajes a lugares conocidos, entre ellos el ya emblemático colegio Hogwarts de magia y hechicería, que no sale en toda la primera parte, y que marcaba el comienzo de la saga. Howgards, lugar concebido por Rowling y llevado a la realidad por el diseñador de producción Stuart Craig, ha sido el hogar, la base de operaciones y un paraíso tanto para alumnos como para profesores.

Pero está a punto de convertirse en un campo de batalla.


"Si es verdad lo que cuentas, que Él tiene la Varita de Saúco,
me temo que no tienes ninguna opción"


Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 2 comienza donde termina la parte 1, con un robo que acarreará graves consecuencias. La profanación de la tumba de Albus Dumbledore y el robo de una varita con forma característica que quitan de las manos del director. Con malicia triunfante, el ladrón (el propio Lord Voldemort), eleva la Varita de Saúco hacia el cielo y envía rayos a las oscuras y enrevesadas nubes.

Según la leyenda, la Varita de Saúco es una de las Reliquias de la Muerte (junto con la Piedra de la Resurrección y la Capa de Invisibilidad), que juntas proporcionan control sobre la muerte. Cada una posee valiosas propiedades por separado, se dice que la Varita de Saúco es la varita mágica con más poder.

Ralph Fiennes, que de nuevo interpreta a Lord Voldemort, comenta: "Voldemort cree que quienquiera que se haga con la Varita de Saúco obtendrá la supremacía absoluta, pero es más complicado que todo eso, y le llena de frustración".

Voldemort había oído hablar de la Varita de Saúco al Señor Ollivander, al que tortura hasta que le revela dónde está. El experto fabricante de varitas advierte a Harry de que si Voldemort posee la Varita de Saúco, Harry no tiene ninguna opción a la hora de enfrentarse a él. Pero la amenaza añadida no detiene a Harry en su misión, que es encontrar y destruir los Horrocruxes que faltan, objetos en los que el Señor Oscuro ha encerrado partes de su alma en su búsqueda de la inmortalidad. Ya han destruido tres, quedan cuatro, pero mientras que sobreviva uno, el Señor Oscuro no podrá ser derrotado.

Yates comenta: "Al principio de la parte 2, Harry es más un hombre que un chico y está completamente convencido de cuál es su tarea. Necesita matar a Voldemort. Sabe que tiene que ser él el que termine con Voldemort y está decidido a hacerlo".


"Eres famoso incluso entre los duendes, Harry Potter"


Llega otra pista sobre otro Horrocrux de alguien a quien Harry conoció en el callejón Diagon hace años: un duende llamado Griphook, que trabaja en Gringotts, el banco de los magos.

Warwick Davis, que prestó su voz a Griphook en Harry Potter y la piedra filosofal, interpreta de nuevo al personaje en la última película. Davis también es conocido por la audiencia como Filius Flitwick, profesor de Hogwarts, y afirma que interpretar ambos papeles realmente le ha ayudado a ampliar sus dotes interpretativas, ya que los dos personajes son polos opuestos. Flitwick es mago y un personaje bastante cariñoso, mientras que Griphook es un duende que piensa que los magos no son dignos de confianza. De nuevo, Griphook intenta manipular la situación en su propio beneficio. "Si alguna vez os encontráis con un duende tened cuidado", comenta con una mueca divertida, "son muy egoístas y harían cualquier cosa con tal de salirse con la suya".

Griphook dice a Harry que hay un duplicado de la espada de Gryffindor en la cámara acorazada de Bellatrix Lestrange en Gringotts, aunque ella no sabe que es una copia y que Harry posee la verdadera. El duende confiesa que es sólo uno de los muchos objetos que se encuentran en la cámara de la Señora Lestrange, y Harry sospecha que la cámara acorazada de una mortífaga de confianza podría ser el lugar perfecto para esconder un Horrocrux.

"Básicamente tienen que atracar un banco", dice Yates, "necesitan entrar a hurtadillas para ver si en la cámara de Bellatrix hay algún Horrocrux; si lo encuentran y lo destruyen, están un paso más cerca de matar a Voldemort. Pero robar en Gringotts no va a ser fácil, ni mucho menos, hay muchos obstáculos en el camino".

Griphook acepta ayudarlos a entrar en Gringotts por un precio muy alto: la espada de Gryffindor, y conseguir entrar en la cámara de Bellatrix es otro cantar. Con la ayuda de un poco de poción multijugos, irán acompañados de la propia Señora Lestrange (o, mejor dicho, de Hermione transformada en Bellatrix).

Desde que apareció en Harry Potter y la Orden del Fénix, una de las características más notables de Bellatrix Lestrange ha sido lo completamente loca que está, y Helena Bonham Carter no se ha cortado a la hora de revelar la naturaleza de su personaje. Aunque para interpretar a Hermione haciendo de Bellatrix sí que hicieron falta algunos límites. Bonham Carter afirma: "No es realmente Bellatrix, es la versión de Hermione de Bellatrix, son polos opuestos, así que fue bastante divertido porque me dio la oportunidad de interpretar mi personaje de otra manera".

Para captar la dicotomía hizo falta la colaboración de Bonham Carter, Yates y la persona que más conoce a Hermione Granger: Emma Watson.

Yates destaca: "Hicimos un gran ensayo en el que básicamente Emma hacía la escena, para ver cómo caminaría y diría el guión, y lo grabamos para que Helena pudiera incorporar ese registro en su interpretación".

Bonham Carter añade: "Emma y yo estuvimos hablando mucho sobre la escena y me dio varios puntos clave geniales, que se convirtieron en mi guía de cómo ser Hermione".

"Una de las cosas que Helena quería de verdad era demostrar lo difícil que era la experiencia para Hermione", apunta Watson, "se encuentra muy incómoda porque, por un lado, Hermione es algo remilgada y Bellatrix es salvaje y anda por ahí con un corsé de cuero. Además, Bellatrix es malvada y arrogante, y Hermione es buena persona, así que ser cruel y mandar a todo el mundo no es algo que le salga de forma natural".

Con Ron disfrazado de mortífago, y Harry y Griphook escondidos tras la Capa de Invisibilidad, entran en Gringotts, donde filas y filas de duendes apenas levantan la vista de sus libros de contabilidad.

Para la escena de Gringotts, Davis lo duplicó todo, no sólo la interpretación, sino también el reparto. "Soy representante de actores que miden menos de 1,50 m., así que los cineastas me pidieron que les ayudase a encontrar a más de 60 personas para interpretar a los duendes, y que pudieran ponerse las complicadas prótesis. Teníamos actores procedentes de toda Europa, así que parecía las Naciones Unidas de los duendes".

Convertir a docenas de actores en duendes también supuso un esfuerzo común por parte del responsable de caracterización Nick Dudman y su equipo. Empezaron esculpiendo las caras de los duendes, con la premisa de que no podía haber dos iguales. Dudman confirma: "Tuvimos que controlar los diseños con mucho cuidado para que no se parecieran, porque queríamos hacerlos individualmente. Después, fabricamos en serie todas las piezas de las prótesis, pero teníamos que pintarlas a mano y colocar los pelos de las cejas en la silicona de uno en uno. Es un trabajo increíblemente intenso".

Contratamos a aproximadamente 170 maquilladores para aplicar el maquillaje de los duendes, nos llevó alrededor de cuatro horas por duende. Para garantizar que todos estaban maquillados de acuerdo con las instrucciones de Dudman, éste realizó un taller de tres días, para entrenar a un equipo internacional en la aplicación del maquillaje una y otra vez hasta que le pareció que estaba bien. Sin embargo, insiste Dudman: "Nadie salió de la habitación sin que yo comprobara cómo iba".

Ya que los duendes son banqueros, la diseñadora de vestuario Jany Temime y su departamento los vistieron de forma muy conservadora, con trajes de tres piezas, fabricados espacialmente de uno en uno.

La escena de Gringotts en La piedra filosofal fue rodada en una localización real, la embajada australiana sirvió de banco de magos. Ese lugar ya no valía para Las Reliquias de la Muerte: parte 2, ya que la acción provocaría bastantes destrozos. En vez de eso, construimos el plató de Gringotts en los estudios de Leavesden.

Stuart Craig, diseñador de producción del resto de películas de Harry Potter, vio su oportunidad de mejorar el diseño del banco, haciéndolo más llamativo, pero manteniéndolo fiel al espíritu del original. "Este es un banco mágico, así que queríamos que pareciera muy tradicional, hasta la exageración. Hay más mármol pulido del que te puedes imaginar (suelos de mármol, paredes de mármol, columnas de mármol, mostradores de mármol). Todo es falso, pero parece real. Y nos lo pasamos muy bien con los duendes, que tenían un lugar privilegiado en sus altísimas banquetas y sus altísimos escritorios, mirando a sus clientes hacia abajo. También fabricamos tres candelabros enormes porque era imposible encontrar nada lo suficientemente grande".

Gracias a la combinación del subterfugio y la magia, Harry, Hermione y Ron consiguen llegar a las cámaras de Gringotts, que se encuentran en una gran cueva debajo del edificio. Sólo puede accederse a ella a través de los vagones que van a toda velocidad por unos raíles en espiral, muy parecidos a una montaña rusa… y a una velocidad también parecida, salvo que sin medidas de seguridad. El supervisor de efectos especiales John Richardson nos cuenta: "Construimos un vagón de cero, a partir del diseño de Stuart Craig. A diferencia de la mayoría de los vehículos, de los que teníamos varias versiones, sólo había un vagón, así que teníamos que poder acoplarlo a distintas plataformas así como poder engancharlo en la vía, permitiendo el movimiento arriba y abajo y hacia los lados".

En el nivel más profundo de la cueva, Harry, Ron y Hermione se enfrentan al sistema de máxima seguridad del banco (un dragón gigante que escupe fuego y que es tan guardia como prisionero). El temible dragón alado era la última criatura creada por ordenador por el departamento de efectos visuales, liderado por Tim Burke.

Como Griphook revela el punto débil del dragón, el grupo consigue evitarlo y llegar a la cámara de Bellatrix. Al abrir la puerta se descubre una fortuna incalculable en monedas de oro y artefactos varios. Pero Bellatrix ha instalado una última medida de seguridad: una maldición Gemino, que provoca que cualquiera de los objetos que se toquen, se multiplique de forma ilimitada. Como Harry siente la presencia de un Horrocrux (la copa de Helga Hufflepuff), tan solo tiene unos segundos para cogerlo y salir antes de que todos queden aplastados bajo una montaña de tesoros.

Como trabajábamos en un espacio limitado, el equipo de Richardson fabricó una serie de ascensores de tijera que subían creando la ilusión óptica de que el tesoro se multiplicaba. El departamento de atrezzo, que dirige Barry Wilkinson y supervisa Pierre Bohanna, moldeó más de 200.000 monedas de oro y miles de otros objetos para llenar la cámara. Los efectos visuales sólo se utilizaron para reproducir cada artículo exponencialmente de forma exacta.

Una vez que Harry, Ron y Hermione tienen el Horrocrux en la mano, tendrán que hacer uso de ingenuidad y compasión para poder escapar de Gringotts. Pero hay un peligro mucho mayor que acecha a los tres, que de nuevo se quedan solos y sin vuelta atrás.

Radcliffe afirma: "En última instancia, todos saben el motivo por el que están realizando este viaje, y es más importante que cualquiera de ellos o que los tres juntos, incluso está por encima de sus amigos y familias. Es bastante impresionante que estos chicos de 17 años tengan la madurez y la valentía de reconocer que lo que está en juego es mucho más importante que sus propias vidas, y yo creo que esto es lo que hace que esta historia sea tan emotiva".


"Nagini, el chico ha descubierto nuestro secreto"


La singular conexión de Harry Potter con Lord Voldemort ha provocado al joven mago miedo y dolor, pero también le ha abierto una puerta única hacia la mente del Señor Oscuro, que ahora le muestra que Voldemort está al tanto de lo que han estado haciendo. Y lo que es peor, la destrucción de cada Horrocrux, lejos de debilitarlo, le ha convertido en un animal herido… desesperado y más peligroso todavía.

Yates comenta: "Cuando Voldemort descubre que Harry ha estado buscando Horrocruxes, se da cuenta por primera vez de que podría llegar a ser vulnerable, y vemos cómo empieza a derrumbarse, no tanto físicamente como interiormente".

"Cada vez que destruyen un Horrocrux, Voldemort es despojado de algo esencial, y David me animó a que interpretase esas escenas como si estuviera implosionando", añade Fiennes. "David estuvo genial, no queda ninguna escena (incluso aquellas que sólo se verían una fracción de segundo) en la que no intentase explotar todos los aspectos de lo que le pasa a Voldemort, y eso es algo que realmente valoro".

El director apunta: "Ralph y yo queríamos explorar el temor de Voldemort, su rabia, todo aquello que le convierte en el monstruo que es".

Hablando desde el punto de vista de los efectos visuales, Tim Burke comenta que querían que la destrucción de cada Horrocrux provocase una manifestación física. "Necesitábamos representar la maldad de Voldemort con imágenes oscuras y desagradables que realmente hicieran que el público las identificase con sus temores más profundos".

Desde el momento en el que Voldemort resucita en la pantalla en Harry Potter y el cáliz de fuego, hemos empleado los efectos visuales para completar su rostro de serpiente. Burk nos detalla: "Llevamos a cabo un proceso digital llamado prótesis digitales, en el que eliminamos algunos de los rasgos de Ralph Fiennes y le añadimos características de serpiente, como los orificios de la nariz. Teníamos que analizar todos los detalles de sus expresiones en cada fotograma en el que aparece Voldemort, y no es un trabajo fácil".

En un sentido más literal, el equipo de efectos visuales también dio vida a la serpiente real, Nagini, que siempre está cerca de Voldemort. Fiennes dice: "Es muy tierno con ella. Es posible que sea la relación más íntima que haya tenido nunca, como una alma gemela".


"Eres Aberforth, el hermano de Dumbledore".


A través de los ojos de Voldemort, Harry deduce que hay otro Horrocrux en el colegio Hogwarts de magia y hechicería. Rowling dice: "Tiene sentido que Voldemort hubiera escondido un Horrocrux en Hogwarts, ya que en general los ha escondido en lugares importantes para él, y Hogwarts fue su hogar en su día. Eso es lo que tiene más en común con Harry, para ambos, Hogwarts ha sido un lugar de refugio".

Sin embargo, el lugar que en su día había representado un sitio seguro para Harry, es ahora territorio enemigo, con los mortífagos controlando el colegio y los dementores patrullando todo el perímetro. Volver a Hogwarts le pondrá a él y a todos los que allí se encuentran en un peligro enorme, pero es un riesgo que hay que correr.

Harry, Ron y Hermione tendrán que colarse a través de un pasadizo secreto en Hogsmeade, pero en el momento en el que están a la vista, empiezan a sonar todas las alarmas. El trío está a punto de ser acorralado cuando se abre una puerta y una figura vagamente familiar les arrastra hacia adentro. Por un momento, creen que es el profesor Albus Dumbledore, pero su rescatador se revela enseguida como su distante hermano, Aberforth.

Ciarán Hinds se une al reparto de Harry Potter como Aberforth Dumbledore, cuyo resentimiento hacia su hermano se remonta a cosas que pasaron en su juventud. Hinds nos explica: "Había tensión entre ellos por las elecciones que Albus había hecho en detrimento de su hermana, Ariana. Y por la forma de Aberforth de referirse a Dumbledore, parece que nunca ha sido capaz de superarlo".

Aunque los cineastas no querían que el Aberforth de Hind fuese idéntico al Albus de Michael Gambon, Dudman y Amanda Knight, diseñadora de maquillaje, colaboraron para poder dar a los hermanos un gran parecido familiar.

Sin embargo, tal como Jany Temime señala: "Viste de forma totalmente distinta a Albus, ya que Aberforth tiene un pub y Albus era profesor. Los Dumbledore son escoceses, así que la falda escocesa era fundamental".

A pesar de haber ayudado a Harry, la amargura de Aberforth habla por él y le intenta convencer de que no ponga en peligro su vida por cumplir una misión que le ha encargado Albus. Pero independientemente de todas las cosas negativas que han ido saliendo a la luz sobre el profesor Dumbledore, Harry ya ha tomado su decisión. "Uno de los grandes temas de estas últimas películas es la fe", afirma Radcliffe. "¿Cuánto tiempo podrá Harry mantener la fe en este hombre, que ha sido cada vez más puesto en duda?".

Barron responde: "Harry decide confiar en el Dumbledore que él conocía, el hombre en el que creía y que nunca le habría decepcionado. Dumbledore le puso una tarea crucial que completar, sin importar lo que pasara, y ahora simplemente necesita terminarla".


"Snape lo sabe, sabe que han visto a Harry…"


La firmeza de Harry es más fuerte que el rencor de Aberforth. Transige y pide ayuda, que le llega en forma de un viejo amigo, Neville Longbottom, interpretado de nuevo por Matthew Lewis. A pesar de su emoción por reunirse con su compañero de Gryffindor, Harry, Ron y Hermione se quedan de piedra al ver los abusos obvios a los que Neville ha estado sometido. Es su primer indicador de cuánto han cambiado las cosas en su colegio, que también cuenta con un nuevo director: Severus Snape.

"Hogwarts es la sombra de lo que era", cuenta Heyman. "Los mortífagos han tomado el mando y cualquier infracción de sus normas se castiga de forma bastante brutal".

"Se ha convertido en un lugar lúgubre, más parecido a una cárcel que a un colegio", dice Yates, y añade que el cinematógrafo Eduardo Serra grabó de una forma especial para poder conseguir ese sentimiento. "Incorporamos una gama concreta de colores: azules y tonos tenues más fríos, esto fue evolucionando a tonos más cálidos y amarillos y rojos más operísticos (el color del fuego, de la sangre... hay partes de la parte 2 en las que quería que pareciera una película de guerra épica).

Harry, Hermione y Ron, guiados por Neville a través de un túnel, llegan a Hogwarts, donde muchos de sus antiguos amigos les reciben con una explosión de alegría y alivio, incluyendo entre ellos a Luna Lovegood (Evanna Lynch), Cho Chang (Katie Leung), Seamus Finnigan (Devon Murray) y Dean Thomas (Alfie Enoch). Se palpa un sentimiento de esperanza en el recibimiento de Harry, como si eso significase el comienzo de una nueva rebelión del ejército de Dumbledore. "Les inspira tan solo con su presencia", aclara Barrons. "Les da confianza el hecho de saber que no están solos".

De momento, Harry necesita su ayuda para resolver el paradero de un Horrocrux, del que sabe que tiene algo que ver con Rowena Ravenclaw. Luna y Cho, ambas de la Casa Ravenclaw, suponen que podría ser la diadema perdida de Rowena, descrita como una especie de tiara que ningún ser vivo ha visto nunca. Antes de que Harry pueda utilizar esa información, Ginny Weasley entra corriendo y, tras comprobar su propia sorpresa al ver a Harry, les advierte de que han visto a Harry y de que Snape lo sabe.

Bonnie Wright interpreta el papel de Ginny, cuya relación con Harry Potter ha ido evolucionando desde el simple flechazo de una cría a un romance totalmente correspondido. "En ese instante en que están reunidos de nuevo, el vínculo entre ellos es evidente, pero no hay tiempo para un momento a solas porque todo va demasiado rápido", afirma. "Y Ginny entiende que Harry tiene una enorme responsabilidad, que es una de las razones por las que se siente atraída hacia él. No lo ve como "el elegido", lo ve como Harry. Me ha encantado interpretar a Ginny desde que era una niña muy tímida hasta la mujer segura de sí misma en la que se ha convertido".

Snape ha reunido a todo el mundo en el Gran comedor, que ahora es gris y frío, en marcado contraste con los años anteriores, cuando era cálido y acogedor. No están las largas mesas llenas de lujosos menús, ni la resplandeciente luz de las velas suspendidas en el aire. En vez de la ruidosa concurrencia de alumnos, los estudiantes caminan en silencio, en filas perfectas, agrupados según la casa a la que pertenecen. Sin embargo, en este caso la formación perfecta proporciona a Harry el camuflaje ideal para un joven con gafas y una cicatriz mítica.

Mientras, el inescrutable profesor Snape, Alan Rickman, con su habitual calma, advierte a todos los allí reunidos de que cualquiera al que pillen ayudando a Harry Potter será severamente castigado. Yates resalta: "Es una maravilla la forma en la que Alan no sólo utiliza las palabras, sino también el espacio entre sí. Nunca había trabajado con un actor cuyo guión es tan lento como el de Alan", bromea el director, "pero hace que te quedes con cada palabra, cada pausa, cada respiración, porque puedes esperar oír a que diga lo siguiente".

"Buena parte es sólo meterte en materia", comenta Rickman. Jo ha creado un croquis muy concreto de él. Ya se ve cómo lleva Snape el pelo y el atuendo que se pone: está claro que sólo tiene un conjunto de ropa", dice entre risas. "Sabemos que vive una existencia solitaria, nos han dicho que nunca levanta la voz, su energía es explosiva, pero a la vez es una energía contenida.

Las palabras de Snape apenas han dejado los labios de Snape, cuando aparece Harry, que avanza para enfrentarse al hombre al que vio matar al profesor Dumbledore, y después tuvo el descaro de ocupar su lugar. La osadía de Harry moviliza a sus amigos y profesores, incluyendo a la profesora McGonagall y Flitwick. Y aparecen en la puerta Remus Lupin (David Thewlis) y Kingsley Shacklebolt (George Harris), junto con todos los miembros del clan Weasley: los padres, Molly (Julie Walters) y Arthur (Mark Williams), los gemelos, Fred y George (James y Oliver Phelps), y los recién casados, Bill y Fleur (Domhnall Gleeson y Cleménce Poésy). En pleno retorno del elegido, los miembros supervivientes de la Orden del Fénix se alzan para luchar contra el Señor Oscuro.

Maggie Smith interpreta a la profesora McGonagall, que se interpone entre Snape y Harry y se embarca en un brutal duelo de varitas con su antiguo colega. "Maggie es una actriz de primera categoría, que exprime cada frase y cada escena en la que participa. Me ha encantado volver a trabajar con ella", dice Yates.

Snape se retira de forma dramática, pero la celebración dura poco cuando Voldemort materializa su omnipresencia. Con la inminente guerra en el horizonte, McGonagall lanza un hechizo que hace que se unan todas las fuerzas de Hogwarts para defender el castillo, dando vida a los centinelas de piedra que llevan años observando en silencio. El departamento de arte de Stuart Craig diseñó los soldados inanimados, y después los animaron por medio de efectos visuales.

El equipo de efectos visuales de Tim Burke también es el responsable de la creación del campo de fuerza generado con la varita, del cual comenta que se inspiró en las medusas. "Las medusas poseen una estructura increíble, parecen translúcidas y a menudo emiten luz fosforescente. Así que nos inspiramos en eso para el hechizo, lo que también nos ayudó a darle un toque orgánico".

Los magos saben que el campo de fuerza no detendrá la invasión de los mortífagos durante demasiado tiempo, pero les dará el tiempo suficiente como para que Neville, Seamus y Ginny organicen un recibimiento en escoba a los invasores. Y le dará a Harry tiempo para proseguir con su misión. »"Porque si no encuentra los Horrocruxes que le faltan, no hay posibilidad de vencer", comenta Heyman.


"¡Si morimos por su culpa, te mato, Harry!"


A medida que se intensifica la batalla, Harry, Hermione y Ron se separan: Harry va en busca de los Horrocruxes, y Hermione y Ron tratan de averiguar cómo destruirlos. La espada de Gryffindor, la que usaron para destruir el guardapelo de Salazar Slytherin en la primera parte, estaba escondida en Gringotts, pero a Ron se le ocurre una idea. Rupert Grint nos aclara: "Se le ocurre usar un colmillo de basilisco para destruir los Horrocruxes, igual que había hecho Harry con el diario de Tom Riddle en la Cámara de los Secretos".

El basilisco había muerto, pero su esqueleto continuaba con los colmillos intactos. Ron y Hermione bajan a la Cámara, cuyo diseño sigue siendo el mismo que en la segunda película salvo por un añadido: el esqueleto del basilisco, que fue esculpido exclusivamente por el departamento de Nick Dudman.

Tras arrancarle uno de los colmillos, Ron se lo entrega a Hermione y esta lo clava en la copa con decisión. El Horrocrux vomita un chorro de ira y terror que les deja empapados y sin aliento, entonces, sin mediar palabra, ambos se entregan a los brazos del otro para fundirse en ese beso tan esperado por los fans.

Fue un momento que Grint y Watson también habían estado esperando, aunque por diferentes razones. "Como conozco a Emma desde que éramos pequeños, pensé que me sentiría raro", admite Grint. "Sin ánimo de ofender a Emma, claro, que evidentemente es una chica encantadora, pero, simplemente, no me lo imaginaba. Cada vez que lo pensaba, me ponía nervioso".

Watson también compartió con nosotros sus inquietudes. "El hecho de que Rupert y yo tengamos una amistad tan fuerte es en realidad lo que lo hizo un poco incómodo", confiesa. "Si has crecido con alguien que es literalmente como un hermano para ti y luego te ponen en una situación en la que le tienes que besar de forma romántica, resulta muy violento".

Entendiendo sus preocupaciones, David Yates no les dijo cuándo filmarían la escena del beso hasta la noche antes y luego les dio a cada uno algunos consejos de director. "Les dije que se olvidaran de Rupert y Emma y que dejaran salir a Ron y Hermione. Se comprometieron por completo a seguir mi consejo y quedó muy bonito, fue todo un éxito.

Mientras tanto, Harry se apresura a la Sala Común de Ravenclaw cuando le detiene Luna Lovegood, que muestra una faceta de su personalidad con mucho carácter. Evanna Lynch comenta: "Harry piensa que no tiene tiempo para ninguna de las teorías disparatadas de Luna, pero ella tiene algo muy importante que decirle. Cuando Harry no la escucha, ella se frustra y le grita, algo que él no se espera de Luna."

Recordándole que no hay ninguna persona viva que haya visto la diadema de Rowena Ravenclaw, Luna envía a Harry a ver a la única persona, o más bien al único fantasma, que quizá pueda ayudarle. Kelly Macdonald aparece como la legendaria Dama Gris de la torre de Ravenclaw, que es en realidad el fantasma de la hija de Rowena, Helena. Reacia a decirle a Harry directamente dónde estaba la diadema, se lo desvela mediante un acertijo cuya respuesta le hace correr hasta la Sala de los Menesteres, donde el Horrocrux está escondido entre lo que parecen pilas y pilas de muebles, libros viejos y miles de trastos diversos.

Craig describe: "La Sala de los Menesteres era uno de los espacios más grandes de los que disponíamos (unos 60 por 90 metros) y se llenó desde el suelo hasta el techo de muebles y de todo tipo de objetos de distinta forma y tamaño. La asistente de decorados, Stephenie McMillan, y equipo estuvieron comprando muebles de segunda mano durante meses antes del rodaje, teníamos una cantidad increíble de objetos diferentes".

El plató estaba rodeado de unas pantallas verdes que permitirían al equipo de efectos visuales ampliar el espacio y añadir el volumen ingente de objetos, cumpliendo con la orden de David Yates de hacer que la habitación tuviera el aspecto de un "paisaje de infinitas montañas de trastos". El director afirma: "Tenía que parecer que las pilas de objetos no acaban nunca, que seguían más allá de donde alcanza la vista".

Mezclados entre estos montones de objetos hay algunos artículos específicos que solo los seguidores más observadores de las películas de Harry Potter podrán reconocer. McMillan comenta: "Reciclamos muchos objetos de las películas anteriores: antiguos escritorios, todas las mesas y bancos del Gran Comedor, escobas, las sillas de los profesores, piezas de ajedrez, los accesorios del decorado de la fiesta del profesor Slughorn, etc".

"Había objetos de todas las película, mucha historia", dice Heyman. "Eso es lo que lo convirtió en uno de mis escenarios favoritos".

Hubo que arreglar una pila de muebles para que los actores pudieran escalar por ella de forma segura, primero cuando Harry va en busca del Horrocrux y luego cuando Draco Malfoy persigue a Harry. Draco sigue a Harry para recuperar su varita, ya que Harry se la había arrebatado en la Mansión Malfoy en la primera parte. Fue en ese momento en el que Draco, curiosamente, salvó la vida a Harry al no revelar su identidad a su tía Bellatrix.

Volviendo al papel de Draco, Tom Felton señala: "Nunca se llega a explicar bien por qué Draco decide actuar de esa forma; está bien que Jo haya dejado que el público lo interprete a su manera. En mi opinión, creo que llega un punto en que Draco quiere ser bueno, pero lleva el mal en su ADN. "Es una lucha difícil para Draco, pero a mí me resulta muy divertido interpretarla".

"Draco ha evolucionado de un simple matón necio hasta convertirse en un personaje muy complejo", asegura Rowling. "Tom nos dejó boquiabiertos con su interpretación cuando Draco empezó a derrumbarse y a mostrar una serie de emociones que nunca habríamos pensado que mostraría en las primeras películas".

Acompañado por Blaise y Goyle, dos de sus lacayos de Slytherin, Draco acorrala a Harry en la Sala de los Menesteres. Pero el enfrentamiento termina siendo mortal cuando Goyle lanza un contraataque de Fuego Maligno con su varita y convierte la sala entera en un infierno. A pesar de que la mayoría de las llamas se añadieron en posproducción, el equipo de efectos especiales de Richardson colocó antorchas estratégicamente por toda la sala. "Hacía mucho calor", afirma Felton, "era cuestión de visualizar una mezcla de lo que iba a haber a tu alrededor y lo que tenías en realidad justo delante de ti".

Con el fuego cortándole cualquier vía de escape, Harry, junto a Hermione y Ron, que regresaron justo a tiempo, cogen unas escobas y levantan el vuelo. Ahora deben elegir si quieren abandonar a Draco a su suerte o arriesgar sus propias vidas para salvar a su eterno rival. Ron deja muy clara su opinión sobre el rescate, pero para Harry no hay elección. Grint declara: "Fue una escena genial. Era fantástico volver a montar en escoba, sobre todo sabiendo que iba a ser la última vez que lo hacíamos".

Película tras película, las plataformas de escoba han ido evolucionando para permitir a los cineastas crear escenas de vuelo más complicadas y acomodar a los jóvenes actores según iban creciendo. Richardson comenta: "Creamos una escoba con un sistema de transmisión con cardán, asiento adaptado al conductor de la escoba y correas de seguridad, así que aunque la escoba se diera la vuelta, ellos girarían pegados a ella. El cardán se ensamblaba a una base motora de seis ejes. Este sistema permitía obtener un movimiento simulador de vuelo completamente fluido que podía ser tan caótico o suave como quisiéramos".

Sin embargo, la última película requería una mejora mayor, ya que la escena del rescate implicaba volar en tándem. "Para eso," añade Richardson, "tuvimos que construir un tipo de plataforma de escoba diferente que se montaba sobre una vía para que pudiéramos hacerla volar a altas velocidades delante de una mesa montada sobre una rampa hidráulica que se inclinaba y se desplomaba en el momento preciso. El conductor de la escoba tenía que agarrar los brazos del que estaba en la mesa y balancearle tirando de él para subirle a la parte de atrás de la escoba, al estilo vaquero. Fue difícil de diseñar, pero creo que al final salió genial".

Este difícil rescate fue posible gracias al esfuerzo de un grupo de miembros del reparto y al equipo de escenas de acción, dirigidos por el coordinador de escenas de acción Greg Powell. Powell también colaboró mucho con Richardson y con el segundo director, Stephen Woolfenden, en la explosión del puente, una de las últimas líneas de defensa de Hogwarts. La unidad de Woolfenden filmó escenas aéreas del puente en Fort William, Escocia. "Se ve el precioso lago y el paisaje es impresionante", dice.

La demolición se llevó a cabo con el puente hidráulico que constuyeron en los estudios Pinewood. Powell comenta: "La clave está en el sistema hidráulico, pero cuando comienza a funcionar, se desploma en caída libre y lanza a los especialistas por los aires de un solo golpe. Eso quedó genial"

En el puente, Neville se enfrenta a legiones de mortífagos, lo que demuestra, dice Matthew Lewis, que: "Neville es más valiente de lo que parece". Habiendo interpretado el papel en todas las películas de la saga, el actor se alegró de ver que su personaje descubriera por fin el potencial heroico que siempre había sabido que tenía. "Neville nunca dio la impresión de ser una persona valiente, ni tampoco alguien que mereciera estar en la gran casa de Gryffindor. Pero Harry siempre creyó en él y eso hizo que Neville comenzara a creer en sí mismo y al final, toda esa fuerza y valor que se habían estado creando en su interior, salen a la luz. Se ha convertido en un chico valiente que lucha por la libertad, algo estupendo y muy gratificante".

Yates declara: "Al final de la batalla, Neville está muy malherido, pero se niega a abandonar la lucha, algo que es tremendamente conmovedor".


"Harry Potter, el niño que sobrevivió, viene a morir".


La devastadora batalla por Hogwarts continúa librándose a su alrededor, pero Harry, Hermione y Ron tienen otra guerra pendiente para salvar el mundo de los magos. El rastro del siguiente y posiblemente más peligroso Horrocrux les lleva al cobertizo de botes del colegio, donde los tres amigos presencian un enfrentamiento clave entre Snape y Voldemort.

Heyman declara: "Una de las cuestiones más intrigantes de los libros de Jo es que los personajes habitan en una zona entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal, como hacemos todos. La historia de Snape, por ejemplo, es mucho más complicada de lo que nunca imaginamos y creo que al público le gustará descubrir toda la verdad sobre él".

"Siempre se ha sabido que escondía algo", señala Rickman. "Era cuestión de averiguar el qué… Los riesgos crecían a medida que se adentraba en aguas más turbias. Finalmente, se trataba de redención y lealtad y, en el caso de Snape, sin revelar nada, de ser fiel a sus convicciones".

En el libro, el intercambio crítico entre el Señor Tenebroso y Severus Snape tuvo lugar en la Casa de los Gritos, pero la propia Rowling le dio permiso a David Yates para situar la escena en otro lugar en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 2.

Construido en el hangar de Leavesden, el cobertizo de botes se encuentra a orillas del agua que hay bajo el castillo de Hogwarts. Craig diseñó el edificio con muros de cristal estilo Tudor, para que, dice: "Siempre se vea la lucha que hay detrás, ya que los disparos se reflejan en el cristal y en el agua".

El agua también refleja los recuerdos del Pensadero en el despacho de Dumbledore, donde Harry se da cuenta de lo que debe hacer. Daniel Radcliffe recuerda: "En La Orden del Fénix, Harry descubre la profecía que decía: "Ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida". Desde entonces, a cada paso de su viaje, siempre ha sabido que ese momento llegaría, tarde o temprano, y ahora es completamente consciente de que el momento ha llegado.

"Harry sabe que su destino y el de Voldemort están entrelazados", dice Heyman. "Ante la opción de salir y enfrentarse al Señor Oscuro o permitir que todos los demás mueran, Harry está dispuesto a cumplir su destino. Y Dan estuvo increíble. En esas escenas transmitió una sabiduría y una madurez propias de una persona con muchos más años de experiencia. Consideró de verdad las emociones y los motivos que impulsaban a Harry a realizar cada una de sus acciones y le dio mucho realismo a su actuación".

Yates añade: "Una de mis escenas favoritas es cuando Harry avanza solo por ese camino salvar a los demás. Hay algo muy bonito y cautivador en su determinación".


"Vamos, Tom, acabemos esto como lo empezamos…
¡Juntos!"


El tan esperado enfrentamiento entre Harry y Voldemort "los lleva de nuevo al lugar donde ambos se convirtieron en quienes son", afirma Rowling. "Tenía que terminar en Hogwarts".

Su enfrentamiento se desarrolla por los pasillos del colegio que una vez estuvieron encantados. Yates ambientó la secuencia para que no se viera simplemente a dos magos en un duelo de varitas, sino a dos enemigos acérrimos atrapados en un combate mortal que solo podrá terminar cuando uno... o ambos... mueran.

El director explica: "Les hacemos correr por los pasillos gritándose hechizos el uno al otro, pero la pelea también tiene momentos más físicos. Hay un punto donde los dos se cogen del cuello y se caen de una alta balaustrada, giran y se retuercen, hasta que no se sabe dónde termina uno y empieza el otro. Yo tenía muchas ganas de explorar eso porque, temáticamente, esa conexión es lo que habíamos estado desarrollando a lo largo de las películas".

Craig y su equipo trabajaron en el plató para crear un recinto con muchos niveles. El diseñador de producción comenta: "Nuestro principal objetivo era introducir otro elemento en el campo de batalla que proporcionara más obstáculos interesantes, así que David (Yates) se involucró mucho en el plan de diseño desde el principio. Creamos una serie de escaleras para que tanto Harry como Voldemort pudieran estar subiendo o bajando y que pudieran cambiar fácilmente."

"Creo que en esa escena he subido más escaleras que en toda mi vida", ríe Radcliffe. "Pero fue increíble".

Unir el diseño práctico y el virtual siempre ha sido vital para representar los mundos de las películas de Harry Potter, pero esa fusión fue particularmente importante para poner en escena la batalla de Hogwarts en Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: parte 2." Por primera vez, las extensas tomas de los exteriores del castillo de Hogwarts no se filmaron en lugares reales, sino que se lograron gracias a imágenes generadas por ordenador.

Yates dice: "Construimos buena parte de ello, como siempre, pero también construimos un Hogwarts digital, que nos dio la libertad de llevar la acción dentro y fuera del colegio a cualquier sitio que quisiéramos".

Pero Harry y Voldemort no son los únicos que luchan hasta la muerte. A su alrededor, las fuerzas del bien y del mal del mundo mágico, incluso las criaturas más grandes y pequeñas, están enfrascadas en una devastadora guerra crucial que reúne a muchas caras familiares en ambos bandos.

David Barron afirma: "Tuvimos muchísima suerte porque prácticamente el reparto entero quería formar parte del final, algunos salen muy brevemente, pero era importante para ellos y para nosotros que estuvieran allí. Hay incluso algunos personajes que tuvieron un final prematuro en películas anteriores y aparecen en ésta de formas sorprendentes, como es el caso de Gary Oldman en el papel de Sirius Black y Michael Gambon, como Dumbledore".

Entre los actores que regresan están Robbie Coltrane como Rubeus Hagrid, Emma Thompson como la profesora Sybil Trelawney, Jim Broadbent como el profesor Horace Slughorn, Miriam Margolyes como la profesora Pomona Sprout, Gemma Jones como la Señora Pomfrey, David Bradley como Argus Filch, Jason Isaacs y Helen McCrory como Lucius y Narcissa Malfoy, Natalia Tena como Nymphadora Tonks y Dave Legeno como Fenrir Greyback.

La guerra contra los mortífagos causa grandes estragos sobre algunos de los personajes favoritos. Magos muy queridos han caído, y Bellatrix Lestrange se dispone a matar a otro, Ginny Weasley, cuando Molly Weasley se une a la lucha.

Con el papel de la matriarca de la familia Weasley, Julie Walters comenta: "Por supuesto, Bellatrix piensa ‘vamos, abuelita’, pero no tiene ni idea de a quién se enfrenta cuando decide luchar contra el fiero y protector amor de una madre".

El poder del amor maternal ha sido un tema inherente en toda la saga de Harry Potter, empezando por Lily Potter, cuyo sacrificio supremo por su hijo permitió que Harry pudiera ser ‘el niño que vivió’. Rowling relata: "Perdí a mi madre seis meses después de empezar a escribir Harry Potter y luego yo misma me convertí en madre poco tiempo después. La maternidad, en todas su formas, influyó enormemente en mi vida mientras escribía la saga, así que se coló de forma natural aunque relevante en la historia".

Ante una decisión determinante para que Harry viva o muera, Narcisa Malfoy demuestra que la fuerza del amor de una madre no se limita a ningún bando. "Puede que Narcissa haya nacido Lestrange y se haya casado con un Malfoy, pero lo que la define es la ferviente lealtad que siente hacia su hijo. Arriesgando su propia vida, protege a Draco; ante todo y pase lo que pase, es madre".

Por otra parte, "Voldemort no siente ninguna necesidad de amor, amistad o compasión", observa Radcliffe. "Piensa que son cualidades deleznables, debilidades, pero ese es precisamente su punto débil".

La devastación de la guerra no solo afecta a la gente, sino también al majestuoso colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, que queda completamente en ruinas. Aunque el desastre resultante de la guerra parece ser azaroso, Craig indica que estaba todo diseñado para que fuera así. "No era solo cuestión de derribar algunas paredes, la forma de la escena era tan importante como el contenido. El Gran Comedor, por ejemplo, era el núcleo de Hogwarts, así que si lo demolíamos, sabíamos que tenía que ser una imagen que causara una impresión duradera".

"Refleja los efectos de las guerras; diezma los refugios y la seguridad", cuenta Rowling. "Sí, puede que sólo sean lugares físicos. Pero cuando es tu hogar, lo es todo".

El Gran Comedor había sido uno de los primeros platós que se construyeron y uno de los más grandes, y era una constante en Leavesden en todas las películas. La visión del plató más antiguo de la producción reducido a escombros causó un tremendo impacto en los cineastas, actores y equipo.

Radcliffe recuerda: "Fue difícil ver derribar algo que siempre ha sido tan grande y tan sólido".

"Fue bastante impactante", afirma Grint. "Hemos crecido en esos platós, así que fue difícil para todos presenciarlo".

"La idea de que todo fuera a desaparecer para siempre me resultó un tanto trágica" dice Watson. "Supongo que me imaginé que se quedaría ahí para siempre", sonríe.

Heyman, quien años atrás fue testigo de la construcción de los platós de Hogwarts, confiesa: "Ver la grandeza de Hogwarts destruida fue muy emotivo". De forma muy gráfica, nos hizo darnos cuenta de que realmente nuestro viaje iba a llegar pronto a su fin".

Todo el personal de la producción tenía las emociones a flor de piel, ya que cada día era la "última vez" que se hacían determinadas actividades del rodaje, hasta que, finalmente, el rodaje terminó.

Tras un viaje de diez años de duración, el reparto y los cineastas comparten un sentimiento de gratitud y orgullo al final de esta histórica saga de películas.

David Barron recuerda: "Pensaba que estaba preparado porque ya sabíamos desde hacía mucho que el día se aceraba, pero fue sorprendentemente emotivo para todos. Todos han dado mucho de sí mismos en estas películas y en esta última, todos hemos compartido el objetivo añadido de hacer de ella un final digno de la saga".

"Decir adiós forma parte del trabajo", dice Alan Rickman. "Siempre hay un momento apropiado para dejar las cosas; si no lo haces, luego no puedes seguir adelante. Y lo mejor que podemos decir es que todo ha acabado como tenía que acabar".

Rupert Grint declara: "La experiencia de Harry Potter ha sido una época alucinante de mi vida y es algo que nunca olvidaré. Estoy muy orgulloso de sido parte de este proyecto".

"¿Que cómo expresaría todo lo que esto ha significado para mí?" Emma Watson reflexiona. "No considero que se haya acabado, porque siempre será parte lo que soy y creo que es una verdadera bendición haber participado en esto".

Daniel Radcliffe comenta: "Sé que nunca veré ningún fotograma de estas películas sin que ello me recuerde inmediatamente a un lugar, una época o a una persona. Incluso ahora, no puedo expresar del todo lo importante que ha sido para mí, pero lo que sí puedo decir es que ha sido una época fantástica e irrepetible".

David Yates está de acuerdo. "Es muy difícil de definir, pero se puede decir que ha sido tremendamente divertido, intenso y muy complicado a veces, aunque nunca desagradable. No me lo hubiera perdido por nada del mundo y estoy orgulloso y feliz de haberlo visto desde el principio hasta el final".

"Ha sido una colaboración maravillosa", comparte J.K. Rowling. "Estoy orgullosa de haber trabajado con personas con tantísimo talento y de haber podido entablar una gran amistad con ellos. Así que la experiencia general de las películas, para mí, ha sido verdaderamente excepcional".

"Creo que soy increíblemente afortunado de haber formado parte de Harry Potter, pero ninguno de nosotros habría tenido esta oportunidad de no haber sido por Jo Rowling y el mundo que creó tan brillantemente", concluye David Heyman. "Una de las cosas que adoro de los libros es que las historias son eternas... y espero que hayamos logrado el mismo efecto con las películas".