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La sombra de la traición cartel reducidoLa sombra de la traición(The double)
Dirigida por Michael Brandt
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El 'thriller' de espionaje La sombra de la traición está protagonizado por Richard Gere, Martin Sheen, Topher Grace, Odette Annable, Stana Katic y Stephen Moyer, en el debut en la dirección de Michael Brandt. Brandt ha coescrito el guión con su compañero guionista Derek Haas, en lo que supone la nueva colaboración de la pareja tras el éxito de los guiones de "Wanted (Se busca)" y "El tren de las 3:10".

Tras el éxito de "El tren de las 3:10" y "Wanted (Se busca)", la pareja de guionistas Michael Brandt y Derek Haas andaban buscando un proyecto que permitiera a Brandt dirigir y a Hass producir, meta que se habían propuesto alcanzar hace 11 años, cuando lograron vender su primer guión.

"Nos encanta el proceso, nos encanta escribir y a mí desde luego me encanta dirigir, y me encanta tener a Hass produciendo a mi lado", desvela Brandt sobre su primer proyecto, La sombra de la traición, en el que asumen labores que no son las habituales para ellos.

Para sus respectivos debuts en la dirección y la producción, Brandt y Haas, querían embarcarse en un 'thriller' sobre espías rusos y, al igual que en sus proyectos anteriores, se negaron a escribir juntos en la misma habitación. En vez de eso, se enviaban entre ellos los distintos borradores a través del correo electrónico. "Toda nuestra política se reduce fundamentalmente a un principio: mejorar el guión. Y sabes cuándo la línea que escribiste no es tan buena como la que te encuentras cuando recibes el guión de vuelta, así que ha salido ganando", explica Haas.

Aunque el guión pasó por muchos borradores distintos, la trama siempre trató sobre la incapacidad de un agente jubilado de la CIA para capturar a uno de los siete asesinos rusos con los que le habían encargado acabar durante la Guerra Fría. Entonces, 20 años después, se ve obligado a volver a entrar en activo, con un joven agente del FBI como compañero, para investigar el reciente asesinato de un senador estadounidense, cuyo principal sospechoso es el asesino ruso que se le escapó hace tantos años.

El guión se quedó atascado durante años en un estudio hasta que Brandt y Haas lograron recuperar los derechos sobre el mismo. Sin embargo, el acuerdo también establecía que disponían tan solo de un año para desarrollar la película, lo que les dejaba un margen bastante reducido para sacar adelante el proyecto.

Desde el primer momento, Brant y Haas querían hacer una película que resultara comercial, pero sin perder por ello verosimilitud y, aunque había muchas productoras interesadas en financiar la cinta, la mayoría pensaba que no se podía conseguir una producción de esa escala con su presupuesto. Ashok Amritraj, consejero delegado y presidente de Hyde Park Entertainment, no se mostró de acuerdo con esa idea y les dio la oportunidad de cumplir sus objetivos creativos. "Creo que ha confiado mucho en nosotros y nos permitió elegir el reparto de la película de tal manera que pareciera una producción con un presupuesto muy superior al que realmente tiene", opina Brandt.

Con Amritraj ya implicado en el proyecto, decidieron enviar el guión inmediatamente a Richard Gere. "Fue el primer actor que nos planteamos y hablamos de él porque hay muy pocos actores de la edad adecuada para hacer esta película que puedan hacer dos cosas a la vez. Es una de esas personas de gran talento que es capaz de aportar a la vez intensidad y una calidez increíble", explica Brandt sobre su elección principal para el papel de Paul Shepherdson.

Por suerte, Gere contaba con el mismo agente que Brandt y Haas como representante, y sobre la marcha le gustó el guión. "Dándomelas de director, me los camelé para conseguir la dirección de su casa en los Hamptons y me planté ante su puerta diciendo: 'Hola, he escrito esta película, La sombra de la traición. Tres horas después, le había soltado todo mi rollo de presentación y respondió: 'Suena genial. Hagámoslo'", recuerda Brandt sobre cómo le realizó su propuesta al actor.

Lo que más gustaba a Gere del guión era la complejidad de los personajes, no solo de Paul Shepherdson, sino también de los demás. "En esta historia, todos son muy buenos mentirosos y los mentirosos son personajes especialmente interesantes con los que los actores pueden jugar. Aunque no sabría decirte qué dice eso de nosotros como seres humanos", comenta Gere.

Elegir a alguien para el papel del joven agente del FBI Ben Geary resultó algo más complicado, ya que la persona que más interesaba a Brandt y Haas para interpretarlo era Topher Grace o, como les gusta referirse en broma a él, 'Nopher', porque la pareja de guionistas había oído que tenía fama de rechazar muchos proyectos. Sin embargo, este sería un proyecto que Grace no podría rechazar, sobre todo ante la perspectiva de trabajar con Gere.

"En esta industria, no hay nadie más grande que Richard Gere. Se trata de alguien que ha hecho de todo, en numerosas ocasiones y en numerosos géneros. Solamente por estar con alguien que ha tenido tanta experiencia y es así de bueno, esperas que se te pegue algo y así te parezcas un poco más a él", afirma Grace sobre trabajar con una de las personas a las que más admira.

La química entre Gere y Grace era desde luego un factor clave a la hora de hacer la película. Según Brandt y Haas, vieron los paralelismos entre los personajes de Gere y Grace y los propios actores, ya que Gere adoptó el papel de mentor con Grace. "Fuimos evolucionando hasta una relación personal en cierto modo similar a la de la película", señala Gere. Sin embargo, Grace sugiere humildemente que "yo no lo cuestiono lo más mínimo, porque quien manda es él. Es como si tuviéramos a Kobe [Bryant] en nuestro equipo, pero pasa mucho el balón, así que está genial".

Grace tuvo que realizar una mínima preparación para su papel, que incluía familiarizarse con un nuevo idioma. "No soy un actor del método", asegura, "pero tuve que prepararme con un tutor de ruso, ya que es un idioma muy difícil de pronunciar si no hablas más que inglés". Además, Grace también tuvo que ponerse al tanto de la jerga del FBI.

Aparte de aprender ruso y la jerga del FBI, Grace tuvo que ponerse en modo familiar, ya que su personaje es un hombre de familia, con mujer y una hija, en claro contraste con la solitaria existencia que lleva el personaje de Gere. Para Grace, entrar en el territorio desconocido del matrimonio y los hijos resultaba una perspectiva bastante más aterradora que tener que aprender a disparar un arma. "Lo primero que tuvimos que hacer fue sacarnos fotos con nuestra hija, lo que era territorio nuevo para mí... O sea, nunca he disparado un arma, pero esto me imponía más", admite Grace sobre los retratos familiares que tuvieron que sacarse en el plató.

Para Grace, este abrumador proceso resultó mucho más sencillo gracias a Odette Annable, la actriz que interpreta a su mujer en la película. Grace ya conocía a Annable antes del rodaje de La sombra de la traición y estaba encantado de contar con un rostro familiar en el plató. "Es igual de encantadora en la realidad... y encima es una actriz increíble". A pesar de sentirse más o menos intimidado por la faceta familiar de su personaje, a Grace le gustaba que Ben Geary fuera un padre de familia porque, aunque se trataba de un gran personaje, su papel en casa hacía que pareciera una persona más real, con la que los espectadores pudieran sentirse identificados, mientras se debate con los dilemas morales que se le presentan a lo largo de la historia.

Además de Richard Gere y Topher Grace, la película cuenta con un gran elenco de actores de reparto de gran talento, que incluye a dos actrices que destacan especialmente entre un equipo predominantemente masculino. La prometedora Odette Annable ha realizado ya una serie de trabajos tanto para la gran pantalla, en la producción de JJ Abrams "Monstruoso (Cloverfield)", como para la pequeña pantalla, como el drama familiar de la cadena ABC "October Road", o la temporada más reciente de la popular serie médica "House".

Brant y Haas quedaron, al igual que Grace, sumamente impresionados con Annable. "Es el centro emocional de la película", explica Haas. Brandt agrega: "Resulta agradable desde el primer instante. Es preciosa y una gran actriz, pero además noté su calidez desde el momento en que me senté a hablar con ella sobre su participación en esta película".

En contraste con el personaje de esposa y madre amantísima de Annable, Stana Katic interpreta el papel de Amber, una prostituta rusa a la que Shepherdson interroga en su intento de resolver el asesinato. Katic es especialmente conocida por interpretar a la inspectora 'Kate Beckett' en la popular serie de la cadena ABC "Castle", pero su estricta policía de la serie no se parece nada a la ramera barata de esta película.

Los realizadores se deshacen en elogios hacia Katic por cómo supo llevar cada toma de una secuencia especialmente intensa con Gere, en la que había tanto una pelea como una persecución. "Cada vez que me acercaba a ella, tenía arena en la nariz y en los ojos y arañazos por todas partes, pero seguía repitiendo: 'Sigamos, sigamos'. Me quedé impresionado con su capacidad para esforzarse y seguir adelante", explica Brandt sobre la pasión de Katic en esa escena.

Para el papel de Tom Highland, jefe de la CIA, el primer nombre que se le ocurrió a Gere fue el de Martin Sheen. "Martin es muy sólido y muy cálido, que creo que es algo que buscábamos para esa relación entre Paul y Tom".

Los dos actores habían estado buscando el proyecto perfecto para trabajar juntos. Ambos habían realizado algunos de sus primeros trabajos con el director Terrence Malick, Sheen colaboró con él en "Malas tierras", mientras que Gere lo hizo en "Días del cielo", y ambos admiraban el trabajo del otro. Así que, cuando Sheen supo que Gere iba a interpretar el personaje de Paul Shepherdson, no dudó en aprovechar la oportunidad de hacer de jefe de la CIA. "La verdad es que [Gere] es uno de mis héroes", admite Sheen. "Me daría vergüenza decírselo, porque es un tipo muy sencillo".

El papel de Brutus, uno de los siete asesinos rusos que Shepherdson tuvo que capturar en sus tiempos como agente en activo de la CIA, está interpretado por un individuo que está muy familiarizado con los personajes más oscuros y tenebrosos. Stephen Moyer, especialmente conocido por su papel del vampiro 'Bill Compton' en la serie de Alan Ball "True Blood (Sangre fresca)", encarna al siniestro personaje de Brutus, al que vemos en una serie de 'flashbacks' en sus primeros tiempos como espía ruso, y 20 años más tarde, ya encerrado en prisión.

Para prepararse para su papel, Moyer no solo tenía que estar físicamente en forma para interpretar de manera creíble a un asesino, sino que tuvo que ponerse mentalmente en un modo sombrío y amenazador, con el que logró sobrepasar las expectativas de los realizadores. Haas recuerda: "Stephen lanza unos cuantos golpes de boxeo a un rival imaginario, y cosas así, antes de empezar cada toma, para meterse en ambiente, entonces se pone ante la cámara y resulta electrizante. Siempre nos pareció que el personaje de Brutus era alguien a quien podía sacarle el máximo partido, pero Stephen lo llevó a cotas aún más altas".

Como director, Brandt no le ofreció a Moyer ninguna indicación específica sobre cómo interpretar a su personaje. Brandt le dio carta blanca para crear el aspecto del asesino y "a Stephen se le ocurrieron las ideas de las cicatrices de los ojos y de los tatuajes. La verdad es que yo me limité a apartarme y dejar que fuera a lo suyo".

Aunque no había visto "True Blood (Sangre fresca)", Grace quedó muy sorprendido por el radical contraste existente entre el personaje de Moyer y su verdadera personalidad, "Stephen es genial. Tiene gracia contar con tipo para interpretar a un asesino ruso que en realidad es británico y además es una persona de lo más encantadora cuando no está ante la cámara".

El personaje de Brutus no era tarea fácil para un actor, sobre todo por una escena que precisaba que el asesino se comiera unas cuantas pilas para ponerse malo, como parte de su plan para escapar de prisión. En la película, Paul Shepherdson y Ben Geary van a ver a Brutus la cárcel para sonsacarle información sobre Cassius. A tal fin, sobornan a Brutus con el objeto que más quiere, una radio, que supone su primera conexión con el mundo exterior en 10 años.

Y vaya si Brutus usa la radio para conectar con el mundo exterior: le sirve como instrumento para escapar de la cárcel en la que lleva una década encerrado. A lo largo de la historia del cine, los presos se han valido de toda clase de estratagemas para fugarse de prisión, así que Brandt y Haas querían asegurarse de concebir una manera que resultara creativa pero creíble, "algo genial y diferente", plantea Haas.

Aunque fueron los realizadores quienes idearon el plan de fuga de Brutus, atribuyen a su ayudante de dirección toda la labor de documentarse sobre la validez del mismo, sobre qué sucedería realmente si a alguien se le ocurriera comerse una pila. "¡Parece ser que nada! Acabaría saliendo simplemente por el otro extremo y no te pasaría nada", recuerda Brandt sobre la cuestión.

Encontrar al reparto perfecto puede ser una labor complicada, pero no lo es menos localizar los exteriores ideales en los que ambientar la historia, sobre todo cuando una escena precisa una prisión como escenario. Al rodarse parcialmente en Detroit, los realizadores echaron un vistazo a distintas prisiones de la zona que pudieran encajar con el estilo y el ambiente de la película. Sin embargo, el reducido tamaño de las celdas no se prestaba muy bien a las necesidades de un rodaje. "Si quieres rodar en una prisión de verdad, no hay dónde poner una cámara fuera de la celda sin estar viendo a través de los barrotes, por eso la mayoría de la gente construye sus propias cárceles, que les permitan poner y quitar paredes y mover las cámaras", explica Brandt sobre la complejidad de la escena.

Por suerte, Brant y Haas encontraron un exterior que podría servir para la escena. "La clave de nuestra prisión era que Geary y Brutus mantuvieran una conversación mientras Paul los observa, pero que Brutus no pudiera verle la cara a Paul, ya que este le disparó hace años y no quiere que el asesino le vea la cara", señala Brandt sobre su elección para el escenario de la cárcel.

Como tantos otros 'thrillers' de espionaje, La sombra de la traición está ambientado en la capital de Estados Unidos aunque, a diferencia de sus predecesores, el filme muestra otros aspectos de Washington D.C. En vez de utilizar los monumentos y lugares más característicos de la ciudad, los realizadores decidieron mostrar el lado más turbio de D.C. "Es un poco más sucio, un poco más descuidado y en él se desarrolla una especie de pequeño juego de espías. Intentamos encontrar exteriores que le dieran un toque de autenticidad y realismo, como el camping de caravanas o el río Potomac", comenta Haas sobre su decisión de desviarse de la norma habitual en ese tema.

Como primerizos, Brant y Haas atribuyen a su equipo de realización, con la mayoría del cual ya habían colaborado anteriormente, aunque con otras atribuciones, el mérito de la positiva experiencia de su primer proyecto como máximos responsables: "Tenemos una visión muy clara en lo que respecta al tipo de rodaje que queremos tener y al tipo de personas con las que queremos contar a nuestro alrededor y, si no encajas en ello, es mejor que te marches, porque no te necesitamos", apunta Brant sobre su estricta política de "no se admiten gilipollas" en su set de rodaje.

Está claro que todo plató de rodaje tendrá sus momentos de especial estrés, pero Brandt y Haas han sorprendido a su reparto por su forma de llevar su primera película juntos, sobre todo teniendo en cuenta que algunos de ellos no habían trabajado nunca con estos realizadores primerizos, como Grace, que señala sobre Brandt: "Aunque no es precisamente nuevo en todo esto, ha estado en muchísimos rodajes y lo cierto es que empezó como montador. Lo tomé como una excelente señal, en tanto en cuanto así tendría mucho más claro lo que quería".

Sheen, que ha trabajado con un gran número de cineastas a lo largo de su carrera, comenta sobre la pareja de guionistas y realizadores: "No había tenido ocasión de conocer a ninguno de los dos hasta que llegué aquí, tan solo había hablado con Michael por teléfono. Quedé impresionado y encantado con ellos. Michael es muy amable con todo el mundo y no parece que nada lo perturbe".

Como novatos en las labores de dirección y producción, Brandt y Haas han disfrutado enormemente de la experiencia de encontrarse con un mayor control sobre la visión que tenían desde un primer momento. Brandt reconoce que, anteriormente, cuando se limitaba a ser únicamente el guionista, se "perdía la creación final de la película. Me he perdido estar presente durante el montaje o la mezcla de sonido. No es que pensara que nosotros podíamos hacer películas mejores que las que hacían los demás; simplemente queríamos hacer nuestras propias películas, lo que supone una gran diferencia".

Teniendo en cuenta las distintas labores que ha tenido que desempeñar en La sombra de la traición, Haas cree que la parte más gratificante ha sido alcanzar la meta que se habían propuesto cumplir hace 11 años: "Para nosotros, haber colaborado en la fase de escritura del guión, y en todo el proceso de preparación, para luego ver a [Michael] sacar esas interpretaciones a los actores, como productor ha resultado gratificante. Sin embargo, como su socio, ha sido mejor todavía".


Breve entrevista con los realizadores

P: ¿Cómo es el proceso de escritura? ¿Cómo hacéis para escribir un guión juntos?

Michael Brandt: Llevamos mucho tiempo escribiendo juntos, vendimos nuestro primer guión hace once años. Nos fuimos organizando de una manera bastante natural, Derek y yo empezamos escribiendo un guión cuando nos separaban más de 1.600 km de distancia y, a medida que escribíamos, nos íbamos enviando uno a otro por correo electrónico las distintas versiones, hasta que acabamos con un guión que nos gustaba mucho a los dos; ese fue el primer guión que vendimos hace once años. Y hasta el día de hoy, seguimos funcionando de esa misma manera.


P: ¿Discrepáis alguna vez sobre la dirección que debe tomar la historia?

Derek Haas: No, la verdad es que muy rara vez discutimos. Toda nuestra política se reduce fundamentalmente a un principio: mejorar el guión. Y sabes, sabes perfectamente cuándo la línea que escribiste no es tan buena como la que te encuentras cuando recibes el guión de vuelta. Es un principio que nos ha funcionado durante todos estos años.

MB: Sí, no basta solo con cambiarlo. Si se limita a cambiarlo, yo vuelvo a meter lo mío cuando no se dé cuenta. Y ahora que dirijo yo, tengo la última palabra, de todos modos.


P: Tras ocupar respectivamente los puestos de director y productor, ¿ha cambiado la experiencia vuestra forma de ver el proceso de escritura?

DH: No ha cambiado nuestra forma de enfocar la escritura, pero sin duda ha hecho que nos planteemos con más cuidado en qué proyecto nuestro nos gustaría repetir la experiencia, con él dirigiendo y yo produciendo.

MB: La verdad es que no estamos muy seguros de cómo va a funcionar esto. O sea, nos encanta el proceso; nos encanta escribir y desde luego me encanta dirigir y me encanta tenerlo produciendo junto a mí. Pero no sabemos si tendremos 100 películas por delante con nosotros como guionistas y director-productor.


P: La mayoría de los personajes de vuestros guiones son muy complejos, ¿os resulta muy importante contar con personajes con muchas facetas en vuestras historias?

MB: Lo que de verdad intentamos hacer es tener gente mala que hace cosas buenas, o gente buena que hace cosas malas, y creo que, cuando eso ocurre, resulta interesante para un actor. Vamos, que a mí me resulta interesante como espectador y, si te fijas en los personajes clásicos de todos los tiempos, eran tipos malos que intentaban hacer algo bueno o viceversa, así que eso nos resulta bastante fácil, y creo que, si escribes una buena versión de ese personaje, a los actores les atraerá.


P: ¿Cómo ha resultado la experiencia de vuestra primera película?

DH: Michael y yo hemos tenido mucha suerte con nuestra primera película. Estamos intentando hacer algo de una magnitud muy superior al presupuesto de este filme. Eso podría haber dado lugar a una situación de mucho estrés, un ambiente de trabajo de auténtica locura, pero creo que Michael, desde el primer momento, dijo: 'Así es como quiero hacer una película'. No tiene por qué ocurrir que todo el mundo se pase el tiempo gritándose unos a otros para conseguir sacar el trabajo adelante; hemos tenido suerte.