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Els passos perduts cartel reducidoEls passos perdutsDirigida por Jordi Cadena
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Memoria director

Planeteamiento
Las películas que nunca has acabado son como una clase de sombras tristes que siempre te acompañan. Son como una vida que habríamos podido vivir, como cosas que habríamos podido hacer, pero que se han quedado por un camino sin regreso. Son como algo con qué no has podido permitirte el lujo de fracasar o no.

Decidir continuar dos películas sin acabar no significa acabarlas. Esto no es posible. Es intentar hacer una obra nueva partiendo de la que un día empezaste y no finalizaste.

Los estorbos a veces pueden ser determinantes. La no existencia de una por otra que tenía una finalidad determinada tiene, a buen seguro, consecuencias imposibles de calibrar. La existencia de una nueva puede establecer el inicio de un nuevo proceso. La finalidad de este nunca puede ser la recuperación de la del pasado.

La nueva propuesta es la de partir de una idea totalmente original y renovada. Con esto no quiero decir que la antigua no sea interesante, simplemente es otra y sita en otro contexto. Ahora no podrían intervenir todos los que lo hicieron entonces, por ejemplo, y este hecho es suficiente para no plantearme en ningún momento hacer su continuación.

Hay una frase de Samuel Beckett que es muy reconfortante ante la incertidumbre de lo desconocido: "Fracasar, volver a fracasar, y después fracasar mejor".

George Steiner en su libro "Los libros que nunca he escrito" analiza el porqué no escribió una serie de libros que ya tenía pensados o en proceso de elaboración. Su análisis es motivo de reflexión en relación a todo lo que he expuesto ahora. Sobre un libro que se debía titular "Los idiomas de Eros" dice: "He tenido el privilegio de hacer el amor en cuatro idiomas. Lo relevante de esto sigue siendo cualquier cosa desconocida que se debe seguir investigando. Quizás el orgasmo compartido sea un acto de traducción simultánea. Quizás podría haber hecho una aportación en este aspecto. Pero el mal que hubiera causado a mi vida privada lo hizo imposible. La indiscreción tiene sus límites".

Para acabar estas primeras reflexiones sobre la película titulada "Los pasos perdidos" diría que el desorden y el azar convierten una narración, una historia, que no un argumento (esta película no tiene un argumento de manera explícita pero sí una historia), con un arco inteligible. Causas y efectos se entrelazan milagrosamente y nuevos hallazgos, por mínimos que sean, venden a rellenar las tramas de lo que sucede, con la misma ayuda por parte del recuerdo como del olvido, organizando la búsqueda de un aprendizaje o de un descubrimiento de la, muchas veces, desengañada pero también muchas veces valiosa experiencia. Todo lo que antes estaba disperso y perdido ahora es una nueva historia preparada para hacer de ella una nueva película.

Nudo
Alrededor de 1967, Jordi Cadena rueda su primer cortometraje en 16 mm, en blanco y negro, sin guión, con una cámara de cuerda propiedad de quien la traía, Manolo Uría, compañero de la Facultad de Derecho dónde estudiaban juntos. Utiliza como actores en Kim Aubert, un pintor amigo quién más tarde sería conocido por ser el creador del personaje cómico "Martínez, el facha" que, todavía hoy, sigue apareciendo semanalmente en la revista "El Jueves"; Susana Froutchman, una estudiante de periodismo y mujer del guitarrista de un famoso grupo de rock de la época, "Los Mustang"; y otro compañero de la facultad de Derecho, hoy reconocido actor y director de teatro, Mario Gas. Tal y como he dicho el corto no tenía guión y se rodaron una serie de imágenes mudas a partir de un planteamiento típicamente triangular: chico está con chica, chica deja chico por otro. Con las imágenes improvisadas esperábamos llegar a algún lugar y poder montar la película. Con claras influencias de Antonioni y de Godard se abandonó el film como inacabado por falta de interés en el proyecto, por considerarlo inmaduro y por falta de recursos económicos. Nunca se intentó hacer un montaje de las imágenes hechas por considerarlo imposible.

Esta película sin acabar servirá como "PRÓLOGO" a "Los pasos perdidos". Se montarán las imágenes de 1967. Algo que se creía imposible de hacer, con una lógica narrativa, hace más de cuarenta años, ahora se ha visto que sí es posible. Después se reducirá el formato de todo el cortometraje. Se centrará a la pantalla como si lo que estuviéramos viendo fuera una proyección encima de una superficie blanca y sólo sentiremos el sonido de un proyector de 16 mm. Evidentemente la película seguirá siendo muda.

Al final de la película "Los pasos perdidos" habrá un "EPÍLOGO" que consistirá en la misma historia del año 67, pero reescrita de nuevo como otra por película. Otras imágenes con otros personajes pero todo con una clara referencia a la "INTRODUCCIÓN", a las imágenes hechas en el año 1967. Seguiremos sintiendo el ruido del proyector de 16 mm. Pero ahora la película ya no será muda.

Tras el "PRÓLOGO" vendrá la parte central, denominada en realidad "Los pasos perdidos", aunque este título se refiere a la totalidad del film. Esta parte es la nueva propuesta que parte del segundo film sin acabar. Entre el 1971 y el 1972 Jordi Cadena empezó a rodar con Gustau Hernández (guionista, años después, de "La plaza del diamante" entre otras muchas películas), como co-director y co-guionista, con cámara y fotografía de Tomàs Pladevall (uno de los directores de fotografía más importantes de la cinematografía española), y como actores en los principales papeles a Maria Reniu (actriz profesional), Anna Pastor (modelo), Toni Koushko (matemático) y Kim Aubert (dibujante, nombrado anteriormente). Esta película se hizo de forma totalmente independiente y por lo tanto sin someterse a ningún tipo de censura, obligatoria en la época. Se rodó en 16 mm. y en blanco y negro. Tenía una duración incierta, un guión más o menos estructurado y una idea final más clara.

Se trataba de rodar una serie de escenas, la mayoría de un solo plano y sin una necesaria conexión entre ellas, de forma que se mostrara, de forma realista, una cierta cotidianidad de la gente del entorno a los veinte y tantos a los treinta y tantos años, de una determinada clase social y de un determinado nivel intelectual: clase media y media alta, estudiantes universitarios y profesionales liberales. O sea, la denominada pequeña burguesía.

Estas imágenes habían de ir acompañadas de una voz "en off" que analizará la función de esta gente en la sociedad de entonces y cuál era su aportación a la lucha contra la dictadura y por qué desde un punto de vista de la izquierda marxista-leninista era una clase destinada a su desaparición.

El proyecto no se pudo acabar porque los autores lo consideraron excesivamente abstracto y fuera de la realidad política del momento. En un documento de diez folios escrito por Gustau Hernández y dirigido a Jordi Cadena en el año 1973, se explica en él los principales motivos. Entre otras muchas cosas, se llama: "Se puede discutir mucho sobre esta película en la medida que mucho más se puede filmar. Pero las razones que pueden justificar todas las críticas expuestas anteriormente las entenderemos a medida que examinamos las posiciones políticas inconcretas adoptadas

inocentemente por nosotros mismos, los autores. El análisis de estas críticas nos podrán traer a una posterior exposición más coherente sobre el conjunto del film (aquello hecho y el que quedar por hacer). Y también servirán para valorar en su punto justo tu nueva propuesta de montaje."


Nunca se retomó el rodaje y casi cuarenta años después, esta nueva película intenta recuperar los pasos perdidos de un film sin acabar.

Se creará una nueva historia a partir de las imágenes antiguas, buscando la actualización de éstas o su posible continuación en el nuevo contexto. Los nuevos actores tendrán la misma edad que tenían los antiguos y se procurará que también tengan un cierto parecido física. Algunas localizaciones serán las mismas que las antiguas y se creará un "puzzle" de imágenes antiguas y nuevas que configurarán la nueva historia.

Desenlace
El nivel de producción de la película actual sigue las características de las producciones independientes de la época: equipos muy reducidos, localizaciones siempre en escenarios naturales y aprovechar la luz que hay en los propios espacios escogidos. El productor de la película ha conseguido juntar, con total armonía, profesionales jóvenes y veteranos en este proyecto. En lugar de rodar en 16mm se hace en vídeo de alta definición (HD). Se trabaja con actores desconocidos, la mayoría alumnos del Instituto del Teatro de Barcelona y del Teatro de Ponent de Granollers. Se rueda en localizaciones hechas en Barcelona, Granollers, Mataró y Cadaqués.

A la película se mezclan las imágenes del pasado en blanco y negro y rodadas en 16 mm y las del presente en vídeo. La mayoría de secuencias son, tal y como hemos dicho, sin iluminar, tanto las del pasado como las del presente, utilizando todos los recursos de la luz natural para conseguir un tipo de fotografía muy lejana del estilo realista que puede haber, por ejemplo, en los documentales. A esto también nos ayuda unos encuadres muy pictóricos con claras referencias a pintores como Edward Hopper (más por los exteriores) o Jan Vermeer (más por los interiores).

Todos los protagonistas de la película son gente entre veinticinco y treinta y cinco años. El vestuario corresponde a los gustos de ellos, teniendo en cuenta que todos pertenecen a una determinada clase social y que todos ellos son universitarios o profesionales liberales. Abunda la ropa deportiva, las chaquetas de cuero y la ropa de calle. Ropa sencilla y poco estridente. Los colores están todos relacionados con la propuesta de luz expuesta anteriormente. Colores neutros de los que los más numerosos son los que están dentro de la gama de los beiges, los grises y los granates, colores todos ellos muy presentes en los cuadros de Hopper y Vermeer.

Las músicas las trabajaremos en el marco del que conocemos por música contemporánea. Músicos como John Cage o Luciano Berio son claras fuentes de inspiración. Músicas minimalistas, casi siempre sólo de un solo instrumento solista, en preferencia el piano o la flauta y también la voz. En lo referente a nuestra aportación de este tipo de música es Carles Santos, que será el encargado de hacerla.

Para acabar, decir que la propuesta de "Los pasos perdidos" está entre la ficción y el ensayo o quizás es las dos cosas a la vez, sin abandonar en ningún momento la poética tanto en sus imágenes como en su contenido.