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El año más violento cartel reducido El año más violento(A most violent year)
Dirigida por J.C. Chandor
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Película de JC Chandor con Oscar Isaac y Jessica Chastain. Ganadora del premio a Mejor Película del Año por la National Board of Review, la prestigiosa asociación de críticos norteamericana que también le otorgó los galardones de Mejor Actor y Mejor Actriz Secundaria a Oscar Isaac y Jessica Chastain respectivamente. La cinta, del director de "Margin Call" y "Cuando todo está perdido", nominada al Globo de Oro y a los Independent Spirit Awards como Mejor Actriz Secundaria para Chastain, se le suma también haber recibido el premio NYFCO por la Asociación de Críticos Online de Nueva York, que la considera una de las mejores películas de 2014.


En los cuatro años transcurridos desde su nominación a los Premios de la Academia por "Margin call", el guionista y director JC Chandor se ha establecido como un narrador sofisticado y determinado, todo un cineasta audaz. Cada una de sus películas, incluyendo el citado thriller financiero "Margin call" y la épica lucha por la supervivencia en el océano de "Cuando todo está perdido", se basan en la noción de crisis creciente, ya sea financiera, profesional, física o moral. Chandor nos invita a entrar en la sala de operaciones, en la que abre la psique de sus personajes: apasionados, dominados, obligados a ejercer sus habilidades con opciones limitadas y dilemas éticos intensos. Con su última película, el drama criminal "El año más violento", Chandor nos lleva una vez más a los umbrales del peligro y la oscuridad moral a través de la historia de Abel Morales, un inmigrante que lucha por el sueño americano en una ciudad plagada de violencia, corrupción y decadencia.

La película se desarrolla en y alrededor de los cinco barrios durante 1981 - entonces el año más violento en el expediente para la ciudad de Nueva York. Saliendo de la crisis del petróleo de la década de 1970, la ciudad sufrió una dramática transición de la metrópolis en auge de la década de 1920 hasta 1960, prácticamente atascada por los recortes presupuestarios, el alza de las tasas de delincuencia y la corrupción política. El amanecer de los años 80 fue el pico de la llamada "fuga de blancos" hacia la seguridad de los suburbios circundantes, como una nueva ola de inmigrantes, inundaron los barrios en busca de oportunidades, cambiando radicalmente el entramado y la textura de la ciudad. Hacer negocios en el epicentro del capitalismo llegó a estar cargado de tensión y complejidad; Habían pasado los días de los códigos intrincadamente establecidos entre el Ayuntamiento, la mafia y la comunidad empresarial. Los propietarios de pequeñas empresas buscaban expandirse a un escala superior de la industria y el comercio, era una lucha de todos contra todos.

"El año más violento" sigue tres días en la vida de Abel Morales (Isaac), un inmigrante latinoamericano que, junto con su esposa de Brooklyn, Anna (Chastain), construye una pequeña empresa de combustible para calefacciones adquirida al gánster del padre de Anna. A pesar de la promesa de llevar el negocio legítimamente, descubre que la escalera del éxito se tuerce frecuentemente.

Al principio de la película, Morales paga un depósito por una parcela cerca del puerto en Brooklyn - justo al otro lado del río del Bajo Manhattan, donde el comercio mundial reinaba. En el almacén allí situado, los depósitos de combustible viejos permitirán a Abel expandir rápidamente su empresa y hacerse un hueco con sus competidores, un conglomerado de empresas familiares luchando por comerse el mercado. La tensión aumenta cuando unos matones empiezan a asaltar la pequeña flota de conductores de Abel, robando su combustible y vendiéndolo en el mercado negro. Mientras tanto, una sombra acecha a los terrenos invernales de la nueva casa de ensueño de los Morales en un pequeño suburbio al norte del estado de Westchester. Para empeorar las cosas, un asistente del fiscal ambicioso (David Oyelowo) lanza una investigación sobre las prácticas contables de la empresa, amenazando con acusaciones de evasión de impuestos y fraude. En el momento más crítico, luchando por mantener el equilibrio sobre los pagos que debe, Abel se enfrenta con una decisión moral que amenaza con destruir el negocio que ha construido, y la vida que ha creado alrededor.

"Abel Morales es un hombre que cree en la idea estadounidense del Destino Manifiesto", dice el productor Neal Dodson, que junto a Anna Gerb también produjo los trabajos anteriores de Chandor en "Cuando todo está perdido" y "Margin call". "Es un hombre que conoce su camino, que establece metas y ve su destino frente a él - es sólo una cuestión de hasta donde está dispuesto a llegar para alcanzarlo."

Como en trabajos anteriores, el director aquí explora las zonas sombrías detrás de las decisiones que tomamos para salir adelante, los compromisos que adquirimos para proteger a nuestras familias, y las consecuencias de nuestras decisiones en las vidas de otros. Partes iguales de un examen íntimo de un extranjero ambicioso transformándose en un magnate de los negocios estadounidenses, y una visión épica en una metrópolis familiar durante su transición por un período peligroso. "El año más violento" analiza el coste de hacer negocios en los Estados Unidos, y las consecuencias que el propio éxito nos impone.

"Con Abel Morales, estaba interesado en explorar la individualidad despiadada y la autosuficiencia", dice Chandor. "Es mi creencia de que para tener éxito realmente en este país hay ciertas cosas que puedes hacer y otras que no. La película examina los límites de la movilidad ascendente, como Abel asciende por la escalera hacia un mayor éxito." Añade Dodson: "El viaje de Abel es hacia una recompensa equivalente al riesgo que corre, se pone en situaciones vulnerables con el fin de obtener los mayores beneficios, en la creencia de que el momento que da más miedo, es también el momento en que hay que tomar los mayores riesgos - para potencialmente cosechar la mayor recompensa".

Saliendo de la aclamación mundial por su papel protagonista en "A propósito de Llewyn Davis" de los hermanos Coen, el actor Oscar Isaac fue el escogido para representar la naturaleza y potencial para descender a una maldad ambigua de Abel. En el transcurso de la película Morales se revela como un personaje profundamente complejo y conflictivo - un hombre de familia con el potencial de explotar violentamente cuando es empujado cerca del borde de la ruina profesional.

"Abel es alguien aparéntemente pacífico durante una época de la historia de la ciudad de Nueva York que parecía el Salvaje Oeste", dice Isaac. "Lo vi como un hombre de honor con zonas grises. Era fácil imaginarle convirtiéndose en un psicópata de la carretera. Ves a la gente ascender en la escala profesional, gestionar empresas, en las que las personas se ven como productos. Estos líderes empresariales pierden toda empatía con el tiempo, o aprendan a compartimentar sus impulsos más oscuros. En Abel vi una yuxtaposición interesante: El aspirante a magnate desesperado por mantener las cosas buenas de su vida y su lucha contra recurrir a la violencia, como un atajo para conseguir sus metas".

El productor compara a Morales con alguien que se siente como Rockefeller pero que no ha alcanzado totalmente las altas esferas de los negocios y la sociedad, y que cree que podrá entrar en ellos a través de medios honorables. "En su mente, un Rockefeller no coge una pistola y dispara a su competidor o defiende a su familia a través de la violencia y la venganza como los héroes de tantos dramas criminales que hemos visto", dice Dodson. "Un Rockefeller usa su cerebro - utiliza estrategias, su visión para los negocios y su astucia. Aunque hay carreras de coches, persecuciones y tiroteos por los puentes en nuestra película, el principal objetivo de nuestro personaje -. Con o sin éxito - era hacer todo lo posible para resistir el canto de sirena de la violencia". Añade Chandor, "Abel no piensa que la violencia sea la forma más eficaz de conseguir un buen negocio. Es algo en lo que espera no caer, una opción que elige evitar -. Hasta que la situación comienza a desbordarle con el transcurso de la película. ¿Cederá y tomará el camino más expeditivo?".


La historia original
Para Chandor, las raíces de "El año más violento" se hunden en su fascinación por la ciudad de Nueva York en el año 1981, cuando la metrópoli era una olla a presión a punto de estallar. Él también tiene una conexión personal con esa época, como parte de una de las tantas familias de la costa este y las historias de los amigos de sus padres y abuelos - personas que habían construido pequeñas empresas como la Standard Heating Oil de Abel, a menudo lidiando con triunfos o fracasos similares, cambiando incluso de sector al crecer.

"La construcción de un negocio desde cero es probablemente lo que mejor hacemos en este país", dice Chandor. "Creativamente, es uno de los elementos más fascinantes de lo que somos como estadounidenses. Pero también hay un enorme potencial para el fracaso." Le llamaba la atención el hecho de que la mayoría de estas pequeñas empresas eran, empresas familiares construidas a base de años de lucha. Algunos tuvieron éxito y otros no. A través de estas historias familiares comenzó la idea de un marido y mujer tratando de construir un imperio en medio de algunos de los momentos más difíciles de la historia legendaria de la ciudad de Nueva York.

Durante la investigación de la época, Chandor descubrió una serie de asaltos en el distrito de la moda de Manhattan en Midtown, donde camiones cargados de ropa de lujo listos para ser enviados y vendidos en el mercado, fueron atacados sistemáticamente por ladrones.

"El combustible para calefacción me pareció un buen punto de arranque para un inmigrante como Abel en su carrera, subiendo en el escalafón con persistencia y trabajo duro", dice Chandor. "Y al igual que el negocio de la ropa, es dependiente de los camiones para la entrega. Ese sector también es intrigante porque tiene facilidad para conectar con temas ilícitos. A diferencia de la ropa, el combustible de calefacción robado es imposible de encontrar. Si lo toma de un competidor se convierte en cierto modo en el crimen perfecto, porque si se mezcla el robado con las propias reservas, las ganancias podrían aumentar de forma exponencial".

El siguiente paso de Chandor durante la fase de redacción fue convertir a Abel Morales en alguien que estaba decidido a crecer en su negocio con ética en una época plagada de crimen y corrupción. Como un extraño impulsado hacia el éxito - para quien el fracaso no es una opción - el personaje tenía que diferenciarse de todos a su alrededor, incluso de su propia pareja. Chandor hizo que su esposa fuera su pareja tanto romántica como profesionalmente.

"Abel y Anna vienen de dos mundos muy diferentes," dice Chandor. "Ella controla los libros en su compañía y su padre era dueño de la empresa antes de que se la compraran, probablemente no era un negocio muy exitoso inicialmente. Tal vez dos o tres camiones. Pero en el transcurso de una década los Morales lo transforman en algo sustancial. En mi historia de fondo, vi al padre de Anna como líder de un tipo más tradicional de estilo de vida de gánster, donde podría haber dependido de la violencia como medio de cobro de deudas o ejercer presión sobre los enemigos. Pero como está creando una familia, Abel representaba lo opuesto a esta forma de vida - con la ayuda de Anna, se las ha arreglado para llevar el negocio al siguiente nivel de la manera más correcta y justa".

Alrededor de Morales están el abogado-consigliere Andrew Walsh (Brooks), quien le ayuda entre las maquinaciones intrincadas de un mundo empresarial que a veces parece una mafia, y el joven camionero Julian (Elyes Gabel), que es atacado por unos matones. Pero Chandor estaba más interesado en la exploración de la comunidad de las pequeñas empresas de la ciudad de Nueva York a través de un crisol de etnias diferentes y clases sociales, incluyendo el personaje de Peter Forente, un hijo de de gente con dinero interpretado en la película por Alessandro Nivola, quien es amigo y competidor de Abel. Peter nació en el seno de la empresa familiar y no trabaja ni la mitad de duro que Abel mientras cosecha mayores ganancias.

Chandor también quería explorar el tema de la movilidad ascendente a través de Abel y Anna Morales, que se mudan a una moderna casa de ensueño en Westchester al inicio de la historia. "A pesar de sus orígenes dispares, era importante que sus relaciones comerciales y personales se entrelazaran meticulósamente", dice Chandor. "Abel y Anna tienen una relación vibrante y apasionada, pero también desconfian entre sí - y no son del todo honestos a veces." Durante una escena clave, Anna fuerza a Abel a ocultar los libros de contabilidad de la empresa durante una visita del Fiscal Adjunto del Distrito (Oyewolo), ahí Anna toma el control en una situación amenazadora. A medida que la historia profundiza en complejidad y alcance, Anna se revela menos santa y hasta algo corrupta - dejando a Abel solo en un mundo duro e implacable.


El casting
Cuando el guión fue terminado, comenzó el casting durante el transcurso de los tres principales festivales de cine en 2013, por los que Chandor presentaba su segundo largometraje, "Cuando todo está perdido" junto a Robert Redford. En el Festival de Cine de Cannes en mayo, Chandor se encontró sentado detrás de Chastain. Una admiradora de "Margin call", Chastain quedó impresionada con el nuevo trabajo de Chandor, uniéndose a la multitud en una larga ovación. Entre el festival de Cannes en mayo y el festival de Telluride a finales de agosto, donde también se proyectó el film, Chastain leyó el guión de Chandor, expresando su firme interés en el papel de Anna Morales. Chandor aceptó rápidamente a la prolífica estrella, cuya carrera había sido catapultada gracias a su actuación en "La noche más oscura" de Kathryn Bigelow el año anterior. Chastain propuso a su amigo y ex compañero de clase en la Juilliard School, Oscar Isaac, que estaba a punto de lanzar su trabajo con los hermanos Coen en "A proposito de Llewyn Davis".

Chandor, Dodson y Gerb conocieron a Isaac en el Festival de Cine de Telluride. Durante el Festival de Cine de Nueva York - tanto la película de Chandor como la de los Coen estaban en el programa - Isaac leyó el guión y se comprometió para el papel de Abel Morales.

"Pensé que JC había escrito una historia muy grande y compleja en el camino que sigue este personaje en particular", dice Isaac. "Me gustó la forma en que transcurre durante una etapa única e inusual en la historia de la ciudad de Nueva York. Además como yo vivo en Brooklyn, ya tenía la ciudad por mis venas."

Chastain e Isaac habían deseado trabajar juntos desde sus estudios en Juilliard y siguieron en contacto durante la década que les llevó a ambos a alcanzar el estrellato. Para Isaac, un punto fuerte del proyecto fue la intimidad que Chandor refleja en el guión entre Abel y Anna Morales. "Realmente tenían un proyecto vital - estas personas se conocían y entendían, y podrían aguantar juntos cualquier cosa", dice Isaac. "Siempre había seguridad entre ellos, se complementan el uno al otro en el buen sentido. Fue mucho más sencillo gracias al hecho de que Jessica y yo ya nos conocíamos."

Para Chastain, el papel proporcionaba la oportunidad para interpretar a una buena esposa y madre que alberga tendencias más oscuras como empresaria. "Yo la vi como alguien a quien le encanta ser mujer, y que le encanta estar casada con un hombre muy masculino", dice Chastain. "Pero en el transcurso de la película crece su resentimiento hacia Abel cuando los asuntos de negocios en su empresa se complican. Ella se siente frustrada cuando las cosas no se llevan de la forma que considera necesaria. Siente que tiene dar un paso adelante y asumir la responsabilidad por su marido, lo que compromete la unión de su matrimonio".

Chastain e Isaac quedaron en privado antes de la producción para desarrollar aún más sus personajes y profundizar en cómo eran los Morales. "Sentía que Abel y Anna se amaban mucho - que eran el uno para el otro", dice Chastain. "Pero queríamos saber más. Oscar y yo decidimos que probablemente se conocieron en el instituto y luego comenzaron una relación y más tarde una familia. Por mucho que luchen y tengan discusiones en el transcurso de la película, eso sólo los une y los hace más fuertes. Uno se queda con la duda de si Abel ha cruzado el límite en cuanto a la forma de hacer negocios -. Y si Anna de alguna manera le ha empujado a ello."

"Ambos pertenecen esa categoría de actores con ya diez años en el teatro, la televisión y en el cine independiente," dice Dodson. "Hace tres años Chastain tenía seis o siete películas que se estrenaban el mismo año -. Y en todas ellas estaba brillante. Algo parecido pasa con Oscar. Había tenido grandes papeles secundarios en películas y teatro y de repente comenzaba a ser el protagonista. Así que nos sentimos enormemente afortunados de tenerlos juntos en la pantalla. Jessica realmente luchó para que Isaac consiguiera el trabajo, animándonos a contratarlo. Son grandes y duros trabajadores y creo que ello fue muy importante para las actuaciones que muestran en la película".

Para prepararse aún más para sus papeles, Chastain e Isaac trabajaron con profesores de idiomas. Chastain se reunía periódicamente con una mujer de Brooklyn que le ayudó a encontrar el espeso acento de la zona de la que procede el personaje de Anna. "La escuchaba hablar y le hacía preguntas y luego trabajábamos como copiar su voz con naturalidad", dice Chastain. "Anna piensa que no tiene acento y anhela una status más alto en la vida -. Ella cree que podría pasar desapercibida junto a la realeza. Hay cierto aire en ella que la define por sus orígenes, así que quería mantener ese acento sutil". También se dio cuenta de que Anna no le prestaría atención a las estadísticas de delincuencia de aquella época. "Vivía en los suburbios de Westchester y había crecido bajo la influencia de su padre, por lo que ella estaba protegida de cualquier tipo de violencia", dice Chastain. "No creo que ella fuera muy miedosa porque nunca había perdido nada realmente importante en su vida. Ella era algo así como una princesa. Simplemente creció protegida."

El casting se completa con un crisol de actores de teatro y cine, que van desde veteranos de la industria como Brooks y Nivola, o el actor británico David Oyelowo ("Selma", "El mayordomo), Elyes Gabel ("Juego de Tronos", "Escorpión", "Interstellar"). También la nominada al Oscar Catalina Sandino Moreno ("María llena de gracia") aparece como la esposa del personaje de Elyes.

Para Chandor, el rico y diverso elenco era una bendición para el duro guión, a menudo muy callejero de "El año más violento", que con frecuencia recuerda a los dramas clásicos urbanos de Sidney Lumet. "Mi última película, "Cuando todo está perdido", no tenía mucho diálogo, por lo que era una maravilla volver a trabajar con actores dialogando", dice Chandor. "Cuando los actores clavan un buen dialogo es una de mis cosas favoritas del cine. Las actuaciones que realizaron fueron siempre fascinantes."

Para Oyelowo - miembro de la Royal Shakespeare Company en su Reino Unido natal y una cara habitual en películas estadounidenses - "El año más violento" era cautivadora por su descripción matizada de la movilidad de clase y cómo esta alimenta el sueño americano. "Pensé que era una disección inteligente de lo que es el sueño en realidad", dice Oyelowo, de padres nigerianos. "Como extranjero es algo que admiro, porque aunque seas el hijo de un basurero, todavía puedes llegar a ser presidente de los Estados Unidos. Pero las posibilidades de movilidad de clase tienen un lado oscuro -. Que puede engendrar un sentimiento de derecho, por no hablar de la criminalidad y el ultra materialismo".

Pese a interpretar uno de los personajes que más vehementemente amenaza con acabar con el sueño americano de Abel Morales, Oyelowo apreciaba que la película iba más allá del típico drama criminal sobre inmigrantes. "Nuestra película viaja sobre esa fina línea entre la celebración de la ambición y el trabajo duro, y la comprensión del embrujo de la criminalidad asociada a los tiempos difíciles", dice Oyelowo. "Es como una película de gánsteres clásica vista a través de una lente diferente - no gánsteres en un sentido mafioso sino más como lo que ocurre cuando a un individuo normal se le pone bajo la presión suficiente como para contemplar o considerar la actividad criminal".


Diseñando la Nueva York de 1981
Nueva York en los albores de los años 80 ofrecía un inmenso potencial cinematográfico para el reparto y el equipo técnico. El deterioro urbano barroco, que se extiende a todo el espacio industrial, a los vagones del metro llenos de grafiti y las prendas voluminosas que parecen engullir a su portador ofreciendo protección contra los ataques. Desde una perspectiva de diseño, es lo que el diseñador de producción John Goldsmith ("No es país para viejos") describe como un punto de inflexión para la ciudad y para el personaje central de la película.

"Una de las cosas que JC describió sobre Abel, en nuestras primeras conversaciones, fue esta noción de dualidad en la forma que se presenta ante el mundo, y lo que hay detrás de esa fachada", dice Goldsmith. "Empecé a pensar en el espíritu de aquellos tiempos y cómo podría ser evocado a través de la pantalla. Había una gran decadencia en la ciudad de Nueva York en 1981. Una gran cantidad de gente se estaba mudando. Pero también había una especie de excesos en lo que la gente llevaba en aquella época. Telas llamativas, grandes solapas y queríamos explorar la tensión entre el lujo y la decadencia y mostrar eso en nuestro diseño".

El encargado del diseño de producción, John Goldsmith, que reside en Los Angeles - Ya trabajó con Chandor en "Cuando todo está perdido" - no dejó pasar la oportunidad de rodar en la ciudad de Nueva York, donde nunca había filmado antes. Para su investigación, se centró en las imágenes de época de gente como Carl Burton, que fotografió las duras calles de la ciudad de Nueva York en los años 70, y Dinanda H. Nooney, que pasó del 78 al 79 fotografiando a los residentes de Brooklyn. También los peinados de los catálogos de Sears y revistas de arquitectura de la época en busca de inspiración adicional. Cuando llegó el momento de buscar localizaciones, Goldsmith y el especialista Sean Illnseher centraron su atención en los sectores industriales de la periferia de la ciudad. El guión de Chandor describía los grandes tanques de almacenamiento de petróleo como esculturas de Richard Serra. También buscaron apartamentos desmoronados en la zona donde habitaban los Morales. Lo deteriorado está por todas partes en "El año más violento".

Goldsmith también colaboró ampliamente con la diseñadora de vestuario de la película, Kasia Walicka-Maimone, para tener una mejor idea de cómo el diseño se podría incorporar en la producción como un reflejo de la vida interior de los personajes - incluyendo todo, desde los edificios, el vestuario y hasta los automóviles. "Intentabamos reflejar a esta pareja con grandes ambiciones y que querían presentarse ante el mundo ostentósamente", dice Goldsmith. "Al mismo tiempo, su nivel de sofisticación no va más allá de lo que puedes encontrar en las páginas de Architectural Digest o una revista de moda."

Un detalle como las uñas de Chastain se convirtió en un importante elemento de diseño para expresar el tipo de fiereza subyacente a la fachada serena de los Morales. "Hay algo en las uñas largas - te dejan indefenso e incapaz de hacer nada", dice Chastain. "Pensé que eran una gran manera de indicar que Anna era el tipo de mujer que estaba menos interesado en ser una ama de casa para su familia que alguna clase de líder del mundo. Ella tiene tres hijos pero no la ves hacer mucho trabajo por su educación, como la limpieza de la casa o hacer sus almuerzos. Lo que más me gustó del detalle de las uñas de Anna, era la forma en que reflejan con su longitud como no pretende hacer nada que conlleve trabajo manual. Todo está por algo en la película".


Vistiendo una era
Para los trajes de la película, Chandor volvió a trabajar con Kasia Walicka- Maimone, más conocida por su trabajo junto al director Bennett Miller o en "Moonrise kingdom" de Wes Anderson. Walicka-Maimone llegó a la primera reunión con un enfoque sencillo de la ropa de la década. Afortunadamente, Chandor estaba en la misma onda. "Él estaba bien preparado, vino con los libros y álbumes," dice Walicka-Maimone. "Llevábamos casi la misma idea. Supimos inmediatamente que hablamos el mismo idioma."

Mientras que la primera película de Chandor nos mostraba gente de trajes sencillos de un banco contemporáneo, era importante que el cineasta no permitiera que el vestuario y el diseño de producción eclipsara los elementos humanos en este nuevo trabajo. En "El año más violento" el mayor desafío estético era no caer en un cliché de la década de 1980. "Yo no quería que la película fuera una especie de pasarela por los éxitos de la época", dice Chandor. "Es una historia sobre gente y la ropa que llevan y los lugares que frecuentan en el transcurso de la película, están supeditados a esa historia. Kasia es una maestra dando un toque de luz, encontrando belleza en el vestuario sin apropiarse de la escena, para que puedas prestar atención a los temas más profundos. Esto también deja espacio para que los actores puedan brillar".

Una de las fotografías que más gustaba a Chandor era una de un hombre en un anuncio de Barney´s de la época con un traje impecable. "Era un traje muy clásico, muy bien hecho", dice Walicka-Maimone. "Supimos de inmediato que teníamos que volver a construir algo parecido, así que hicimos una variación sobre el diseño, creando una versión de doble abotonado con la increíble sastrería de Brooklyn, Martin Greenfield Clothiers." Curiosamente, el fabricante con sede en Bushwick - cuya clientela incluye al presidente Barack Obama - es dueño de una pequeña empresa cuya trayectoria profesional es similar a la de Abel Morales. Fundada en 1977, Greenfield compró la fábrica de 1917 de su antiguo jefe, después de trabajar desde aprendiz llegando a ser dueño de una marca exclusiva y con demanda en todo el país. "Colaboró con nosotros con toda ilusión," dice Walicka-Maimone. "Hemos sido capaces de trabajar con tejidos que ya no existen actualmente, con telas mucho más pesadas."

Greenfield creó varios trajes a medida para Oscar que parecían totalmente auténticos, resumiendo no sólo la época específica de Abel en la película, sino también la rigidez y la firmeza de la lucha del inmigrante por tener éxito en el mundo de los negocios. "Siempre he pensado que la ropa es la última capa de la piel del personaje", dice Walicka-Maimone. "La parte más divertida del diseño de vestuario está en estudiar los matices que enseñar o cubrir de las prendas de un personaje, la estilización o la soltura con la que él o ella navegan por el mundo con lo que llevan puesto." Al final de la película, Abel persigue a su enemigo a través de una zona industrial de Brooklyn, llevando un abrigo de lana de camello inmaculado que arrastra tras de sí al vuelo como la capa de un superhéroe.

Otros trajes sobresalientes en la película incluyen un equipo de tenis Fila de muy buen gusto usado por el personaje de Alessandro Nivola, el más exitoso competidor de Abel - "Este personaje vive una exquisita vida de clase alta y, probablemente, asistió a una universidad de la Ivy League, así que recargamos un poco más sus aires", dice Walicka-Maimone - además de una colección de chaquetas de cuero usadas por los matones que atacan al conductor del camión, y la capa blanca de invierno de Armani usada por Anna Morales en varias escenas. Lo que inicialmente hacía a Chastain encajar en el personaje, era la meticulosa visión de Chandor de un tipo de mujer que aparecería en aquella década tan mítica - rubia, con volumen, uñas largas, hombreras exageradas. Chastain, con la experiencia de Walicka-Maimone, sabía que tenía que mostrar las tendencias de la moda a las que aspira Anna, de acuerdo con los motivos psicológicos del personaje. "Era muy importante que ella fuera rubia - pero no el barato y chillón de los 80", dice Chastain. "Quería que pareciera como si Anna hubiera ido a la peluquería más cara de la ciudad de Nueva York para conseguir su estética, quiere demostrar que tiene dinero -. El mejor peinado, las mejores uñas, las mejores ropas - para sugerir que esta forma de vida era algo nuevo para ella. Así que tal vez, exagera un poco en las formas".

No siendo ajena a la alta costura, tanto dentro como fuera de la pantalla, Chastain ya tenía una relación de trabajo estrecha con Giorgio Armani y su familia. Ha llevado vestidos de la casa de moda italiana en entregas de premios y eventos de alfombra roja. Chastain ayudó en el proceso a Walicka-Maimone mediante la programación de una reunión con Roberta Armani en la sede de la empresa italiana. La actriz principal y la diseñadora de vestuario se reunieron en Milán, peinando los archivos de principios de los 80 buscando la estética de Anna Morales. "Anna es una persona que está realmente tratando de ser una parte del sueño americano", dice Chandor. "En los coches que ella conduce, la ropa que usa, la forma en que se comporta - está recreando lo que piensa que es el éxito. Esto puede ser algo divertido de mostrar para un actor, director o un departamento de vestuario." Añade Chastain: "Nos mimaron mucho en Armani."


Fotografiando historia
El director de fotografía Bradford Young, nacido en Kentucky ("Pariah", "Selma", "Mother of George") no dejó pasar la oportunidad de trabajar con Chandor después de admirar su trabajo en "Margin Call". "Yo estaba muy interesado en la ciudad de Nueva York durante los años 80, que es un período poco admirado de su historia", dice Young. "Me gustó que la historia de JC, era acerca personas decentes tratando de hacer las cosas bien en un momento en que el egoísmo comenzaba a consumir a la gente de una manera poderosa." Desde un punto de vista visual, Young trató de evitar el exceso de confianza en las imágenes convencionales de la ciudad de Nueva York, como se ve en las típicas obras de los '70 como "Taxi driver" o "French Connection". "Una de las cosas que le faltaba a esas dos películas era la clase de elegancia y refinada calidad de la decadencia que la ciudad estaba experimentando durante ese tiempo", dice Young. "Lo que yo quería lograr con esta película era enmarcar la decadencia de ese periodo de una forma mucho más nítida y precisa."

Uno de los grandes retos desde una perspectiva fotográfica eran las localizaciones de esa decadencia urbana en un entorno que ha cambiado tan drásticamente en las últimas tres décadas. "Es difícil capturar una ciudad que es totalmente diferente de lo que fue durante el tiempo en el que la historia se desarrolla", dice Young. "Es difícil encontrar esos pequeños rincones, aquella pátina ya no está allí, tuvimos que cambiar nuestra visión de una ciudad que hemos visto tantas veces. Para cambiar el punto de vista y replantear la metrópolis de una manera sutil y precisa". Su principal fuente de investigación fueron las fotografías de las calles de Brooklyn de Jamel Shabazz. "El trabajo de Jamel tiende a ser muy magenta en su tono -es cálido y cremoso", dice Young. . "Él capturó escenas urbanas y acentúa el humanismo de una manera consciente, reflejando los bajos estratos de la sociedad. Quería traer ese mismo tipo de calidad en la textura a nuestra película - la captura de una ciudad en la angustia y el examen de los seres humanos bajo las presiones similares que parecen soportar. Cuando pones esas dos cosas juntas, puede ser hermoso".

Después de leer el guión de Chandor, Young supo de inmediato que un "El año más violento" sería una verdadera película para pantalla panorámica. Young trabajó con cámaras digitales, optando por una lente de 50mm anamórfica de Arri para la mayor parte de la filmación. "Pensaba que capturaba el equilibrio perfecto entre el paisaje y las caras", dice Young, "La película tiene un aire muy sobrio. Tratamos de reflejar la arquitectura, la estructura y las líneas, además de la simetría de los cuerpos contra el paisaje".


El año más violento
Un año más violento se filmó en unos 40 días en Brooklyn, Queens, el Bronx, Staten Island, Long Island y Westchester, durante uno de los inviernos más duros de la historia de la ciudad de Nueva York, con temperaturas por debajo de los niveles de congelación, tormentas fuertes y regulares y mucha nieve. Inicialmente, Chandor diseño su historia durante los meses de verano, como una forma de realzar su violencia a través del calor y la humedad de un típico verano de la ciudad de Nueva York. Pero cuando los problemas de programación llevaron al rodaje hacia el invierno, Chandor apresuradamente actualizó su historia. Reparto y equipo tuvieron que adaptarse rápidamente a un rodaje de invierno - que en algunos casos alteró radicalmente el vestuario y el diseño de producción.

Ninguno de los involucrados en la producción podría haber pensado que 2014 sería recordado como el más brutal invierno de los últimos años, con hasta 65 centímetros de nieve en la ciudad durante tres meses enteros. "Lidiar con el frío es una cosa, pero cuando intentas rodar una película en medio de cinco patrones climáticos cambiantes en un día es un caos", dice Young. "Fue un decathlon mental mantenerse concentrado mientras todo cambia sin control. Puede esconderte del sol mediante la colocación de dispositivos que tapen el set, pero no puedes esconderte de la nieve y la lluvia helada. Este desafío y sus imperfecciones sólo consiguió que nuestra película fuera más fuerte, porque legitima la calidad prima que queríamos transmitir. Estábamos a merced de lo que estaba ocurriendo delante de nosotros". Añade Goldsmith:.. "El tiempo era de hecho nuestro mayor desafío. Tuvimos que desarrollar varios sistemas para taparlo todo en ciertos momentos, pero al final creo que el invierno afecta la película de una manera positiva, el aislamiento es una de las ideas más importantes en la historia -. Hay una especie de soledad en la forma en que Abel y Anna están luchando, y la nieve lo recalca. El aliento que se ve, las manos en los bolsillos, los hombros encorvados - se convirtieron en algunas de las imágenes más memorables de la película".


J.C. Chandor (Entrevista)

Pregunta: Hablemos de Cannes. Fue en este festival donde la película se empezó a fraguar.

JC Chandor: Había comenzado a hablar con mis productores habituales y otros colaboradores sobre este proyecto antes de tener escrito el guión que tenía en mente. Lo escribí en primavera, durante la posproducción de “Cuando todo está perdido” y quedé muy satisfecho con el resultado. Lo terminé la semana anterior a Cannes. Jessica (Chastain) y yo habíamos coincidido en un par de entregas de premios en los que participó “Margin Call” en 2011. Aquel año ella estaba en todas esas grandes películas y yo era un recién llegado aún se sorprendía cuando recibía premios a “mejor película” y “mejor director novel”.

En Cannes, se filtró la existencia de “El año más violento", por lo que fue el primer anuncio público de la película, algo emocionante. Si “Cuando todo está perdido” no hubiera gustado, todo habría ido por un camino muy diferente. Así que fueron un par de semanas increíbles, porque mi carrera se pudo establecer sobre una base más firme y me di cuenta de que realmente podría tener la oportunidad de dedicarme totalmente a esto.

Jessica vino a ver mi película en su estreno mundial (Cannes 2012). Sé que suena raro, pero a ella le encanta ver películas. Así que estaba en Cannes ese año exclusivamente para ver cine. Había una gran fiesta después de la gala AMFAR a la que fuimos, y debido al mal tiempo se tuvo que cerrar todo el patio del Hotel du Cap, que se supone que tiene aforo para 3.000 personas. Así que todo el mundo está apelotonado en una pequeña zona cubierta, y Jessica tenía un reservado con sofás justo allí y fue como: “hey, ¿Os queréis meter aquí?”. Me preguntó en qué estaba trabajando, así que le ofrecí el papel. Fue todo muy espontáneo. Ella dijo: "Suena muy interesante, pásame el guión." Pero sí, más o menos ya estaba hecho en ese momento.


P: He oído que Jessica tuvo un papel importante para elegir a Oscar Isaac

R: Jessica me propuso a Oscar Isaac. Me dijo: "Su madre es guatemalteca, su padre es cubano, se crió en Miami, entró en Julliard sin ayudas, vive en Williamsburg, y ahora es protagonista de la última película de los hermanos Coen (A propósito de Llewyn Davis), así que deberías conocer a este tipo. Él es Abel”. Oscar es un artista y enseguida se involucró en la historia. Creo que se sentía identificado con el personaje.

Jessica es maravillosamente persistente cuando quiere y siguió hablando de Oscar, y eso que yo ya me había decidido por él. Me escribió un correo electrónico en octubre del año pasado, cuatro páginas acerca de todas las razones por las que ella pensaba que sería perfecto para el papel. Le escribí una respuesta de una línea, "Le contratamos, pero no se lo digas todavía." (Risas)


P: ¿Cómo fue el primer encuentro con Oscar?

R: Le conocí en el Festival de Cine de Telluride, tenía una barba enorme y la cabeza rapada por su película “Ex Machina”, y desde luego, no era lo que tenía en mente para el personaje. Él dijo: "Bueno, la barba se quita rápido, no se preocupe." Empezamos a encontrarnos con bastante regularidad. Él vive en Williamsburg, donde la película tiene lugar. Por supuesto, 30 años antes era un barrio muy diferente. Dimos una vuelta por el barrio y le fui mostrando las reliquias industriales de ese período, por ahí empezamos a crear su personaje.


P: ¿Qué se siente al ser capaz de trabajar con actores que son tan apasionados y están tan metidos en sus personajes?

R: Fue increíble. Si nos fijamos en las tres películas que he tenido la oportunidad de hacer en sólo cuatro años: en mi primera película (Margin Call), yo trataba de mantener el ritmo, sabía que el guión era bastante bueno, pero nunca había hecho una película, y menos con aquel increíble elenco que conseguimos. Así que tenía que tener confianza como director novato y respetar el guión como si fuera la Biblia. Muchos de los actores dijeron que sabían exactamente lo que quería, pero aun así les dejé que se explayaran. Luego siempre puedes reorganizar las cosas como director. Ellos quieren saber que tienes una idea clara de lo que quieres al final y que los vas a guiar hasta esa idea, eso es lo que todo actor necesita. Pero en ese momento yo no era consciente. ¡Eran Kevin Spacey y Jeremy Irons, por el amor de Dios, dame un respiro! (risas)

La segunda película (Cuando todo está perdido) es distinta a cualquier cosa que he hecho. No es como cualquier otra relación con un actor. Era un icono estadounidense (Robert Redford) que es maravillosamente humilde y cercano. Nos hemos hecho amigos y le estoy muy agradecido porque es amable y colaborador cuando estás trabajando con él. Pero la experiencia fue extraña, ¿verdad? Estás solo como director, él de actor y no hay nadie más, es decir, desde la perspectiva de la actuación, nos pasábamos el día mirándonos el uno al otro. Y entonces el corregir era absurdo, porque era él sólo. Ni siquiera estábamos seguros de si habíamos hecho una película.

Así que fue muy distinto con “El año más violento", trabajando en el set con personas de mi edad, en lugares comunes en nuestras carreras, y todos querían estar allí por buenas razones. Estaba trabajando con gente de formación clásica, que llevan en esto 20 años de su vida. Tener ese tipo de opciones a mi disposición, como director, es impresionante, y te permite preocuparte de otras cosas e intentar hacer la película cada vez mejor, porque sabes que van a estar preparados y funcionando a toda máquina.


P: ¿Te hizo estar más seguro como director?

R: Sí. El primer par de días en el set, cuando vi el tipo de energía en pantalla de Oscar y Jessica lo vi claro. Esa combinación de amor y competencia. Te podías creer que estaban enamorados apasionadamente, que esa relación estaba viva. Esa competitividad entre ellos hacía que me preguntara: "¿Quién es realmente responsable de que esto funcione?" Oscar y Jessica fueron a Julliard juntos, donde hay una gran competencia.
Cuando empiezas a grabar y estás mirando por la cámara, es cuando piensas: “¡Wow!, es impresionante conseguir este tipo de historias de personas que se unen para mostrar algo que has escrito tú”.


P: La película es un poco sorpresiva. El título “El año más violento” no describe completamente los hechos que en realidad tienen lugar. ¿Quisiste desde el principio generar esa sensación de algo que está a punto de explotar?

R: Sí. Mira, mis tres primeras películas comenzaron como un ejercicio de escritura. Ahora estoy en la loca y afortunada posición de poder dirigir esas películas. Cuando me siento a escribir un guión, tengo una versión bastante cerrada de toda la película en mi cabeza. Y luego, en un período formal de tiempo extraigo la esencia. Es algo brutal. Tenía una historia sobre una pareja que construye un negocio juntos, una especie de cuento de inmigrantes y su ambición. Algo así como: ¿conseguirá la panadería de la esquina de la calle sobrevivir? Esta pequeña panadería que hace barras de pan francés, levantó a una familia, pero en realidad nunca fue más allá de esa tienda. Su objetivo es vivir felices para siempre con su pequeña empresa y tal vez su hijo acabará heredándola. Pero la otra panadería, en el otro extremo de la calle se vuelve una franquicia, de una gran cadena. ¿Qué es la ambición y qué es la felicidad para ciertas personas? Siempre se ha estructurado en torno a una familia trabajando juntos, un esposo y una esposa. Construí la historia en mi cabeza durante unos cinco o seis años, acumulando ideas. La mejor analogía es una planta rodadora arrastrada por el viento. A veces, se pierde una idea o dos, y a veces recoges otras y agrandas la bola.

Empecé a analizar la violencia en las películas. La película del “hombre del barco” no daba mucho dinero, como te puedes imaginar (risas). Así que necesitaba un trabajo mientras estaba editando "Cuando todo está perdido". Y en los dos años desde que había hecho "Margin Call", me enviaron como 50 guiones. Debido a que “Margin Call” era un thriller de suspense debieron pensar: “¡oh, pongamos un arma en las manos de este escritor, y seguro que sale bien porque sabe cómo escribir un buen thriller!” Así que el 90 por ciento de lo que me ofrecían, era extremadamente violento, y el 30 por ciento de ello grotescamente violento, hasta el punto de ser ofensivo.

Tengo niños pequeños, así que me dije a mí mismo: "¿Realmente me voy a dedicar los próximos tres años a averiguar nuevas formas de reventar la cabeza a alguien porque la película va de un asesino samurái suelto por la ciudad?" Y mientras meditaba sobre esto, ocurrió un horrible acto de violencia muy cerca de mí, que fue la Masacre de la Escuela Primaria de Sandy Hook. Eso está al lado de donde vivo. Mi hija era de la misma edad que las victimas en ese momento. Yo la llevaba a la escuela los días después del tiroteo y había un guardia armado de pie justo en la puerta principal de su escuela. El primer día el guardia tenía cierto sentido. Pero el segundo día, mi cerebro pragmático comenzó a pensar: “bueno, ha sido un chavalde diesiete años con acceso a armas, pero ya está. Sólo que ahora hemos enseñado a estos cuatrocientos niños que para sentirse seguros al entrar en la escuela, tienen que pasar junto a un guardia armado.”

Es el típico caso de escalada de la violencia. Al poco miré en sitios web las estadísticas de delincuencia, mirando la historia de los datos de criminalidad en la ciudad de Nueva York en los últimos ciento cincuenta años. Los índices de criminalidad mantenían un patrón regular a lo largo de los años 70. Luego, en 1981, hubo un cambio espectacular y se convirtió en el año más violento de la historia. Al año siguiente, las cosas empezaron a mejorar rápidamente. Todo aquello transformó la ciudad y la convirtió en la que conocemos ahora. ¿Dónde se puede caminar en mitad de la noche en bikini y que nadie te moleste? Esa transformación, si rebuscas, se inicia en 1981. Pensé en hacer una película de gánsteres, usando algunos clichés clásicos del género, algo de la emoción de los tiroteos y persecuciones pero sin caer en lo convencional.


P: Como cuando nos presentan a Ana Morales (Jessica Chastain)?

R: Al principio de la película, Jessica se maquilla, se peina y se mira en el espejo, que es la forma en que se suele presentar una mujer fatal en los clásicos. Pero al final de la película, su último acto es firmar un contrato, y ahí te das cuenta de que ella probablemente ha tenido mucho que ver, incluso más que su marido, en el éxito de la compañía. He intentado romper con esas expectativas de lo que la mujer fatal es en una película de gánsteres y al final, te das cuenta de que ella es el director financiero de la compañía. Hay muchos pequeños giros a lo largo de la película, que hablan de nuestra relación con la violencia a la vez que intento mantener la misma clase de emoción del género que todos amamos.


P: A lo largo de toda la película Abel intenta caminar por la línea de lo que él considera "correcto". ¿Qué significa eso para ti?

R: Al principio, tratas de averiguar quién es este tipo, y de que va esta película. Hay una escena en la que ves esa lucha, cuando él está explicando cómo vender a sus comerciales y se ensimisma en su discurso. Cuando el público comienza a reírse, él se queda mirando a un comercial como un loco. Entonces el comercial se ríe, y él les advierte: "Esto no es una broma." En cierto modo, él está también advirtiendo al público.

Estás sentado allí pensando, "¿Qué es esto, es una película de gánsteres?" Y en ese punto, te permite saber lo importante que es para Abel. Les dice: “Esto es vivir o morir, y es a lo que he dedicado toda mi vida, he dejado a mi familia sola durante horas cuando podría haber estado allí tranquilamente. Estoy levantando este negocio”. Todas esas cosas son parte de su mito de creación propia. Son las expectativas históricas de los inmigrantes, siempre tiran del carro sin ayuda de nadie.

Para tener éxito en este país se necesita una oportunidad, y trabajas desde donde otros lo dejaron antes que tú. Todos construimos nuestro éxito cimentado en los demás. Pero Abel cree a ciegas en el mito clásico americano. Le ha hecho un mejor vendedor y camina con ese falso sentido de confianza que sólo las personas que se han hecho a sí mismas irradian.

No es que estuviera pensando en esto en el momento que lo escribía, pero como director de cine, tengo que mantener a mi familia, quiero que mis hijos vayan a la universidad, me gusta un coche de lujo tanto como al que más. Así que tengo responsabilidades y tengo que tomar decisiones. Aunque no tan blanco/negro como lo ve Abel. Siempre he sido algo más gris. Para mí, narrativamente, es donde se encuentran las autenticas historias. ¿Qué camino queremos tomar, y hasta dónde estamos dispuestos a llegar? Y espero que eso sea lo que mis películas transmitan.