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La vida de Calabacín cartel reducido La vida de Calabacín(Ma vie de Courgette)
Dirigida por Claude Barras
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La adaptación de la novela de Gilles Paris Autobiographie d'une Courgette (Autobiografía de un Calabacín) narra la historia de un niño de nueve años apodado Calabacín, que descubrirá la amistad, el amor y la confianza en los demás en un centro de acogida tras el fallecimiento de su madre. Ganadora del Premio a la Mejor Película y del Premio del Público en el Festival de Animación de Annecy y del Premio del Público a la Mejor Película Europea del Festival de San Sebastián, ha sido elegida por Suiza para representarla en los Oscar como película de habla no inglesa. La historia, animada en stop-motion, es una apuesta diferente, valiente y pedagógica de cine para niños.


Premios y festivales
GLOBOS DE ORO 2017 - NOMINADA A MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN

OSCAR 2017 - CANDIDATA POR SUIZA A MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA

FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2016 - PREMIO DEL PÚBLICO A LA MEJOR PELÍCULA EUROPEA

Festival Internacional de Animación de Annecy 2016 - Mejor Película, Premio del Público.

Festival de Cannes 2016 - Nominada a la Cámara de Oro a la Mejor Ópera Prima.

Festival de Cine de Londres - Nominada al Premio Sutherland.

Premios LUX del Parlamento Europeo - Nominada junto a Tony Erdmann y As I Open my Eyes.

Festival Internacional de Melbourne - Premio del Público

Festival Internacional de Varsovia - Premio del Público.

Festival de Cine de Zúrich - Premio a la Mejor Película Infantil.


Han dicho
Lo que consigue Barras es prácticamente un milagro. Delicadamente narrada y magníficamente representada. - The Hollywood Reporter

Filma el mundo a la altura de los niños, sin sentimentalismos. - Le Figaró

'La vida de Calabacín' es la película de animación que podría haber dirigido François Truffaut. - Indiewire

Una entrañable casa de muñecas sacudida por una poderosa ráfaga de emoción. - Cahiers du Cinéma


La técnica
La vida de Calabacín es una película de animación en stop-motion. Esta técnica de animación es la misma que se usaba en los dibujos animados, aquí los muñecos se animan plano a plano. Entre cada toma, los muñecos se mueven mínimamente para dar la sensación de movimiento.

El refinamiento en los gestos, la fluidez de movimientos y el subtexto de las expresiones en los muñecos es determinante para mostrar la calidad de la animación y de los animadores.

En La vida de Calabacín los muñecos tienen unos 25cm y están hechos combinando varios materiales (espuma de látex para el pelo, silicona para los brazos, resina para la cara, tejido cosido a mano para la ropa) articulados alrededor del esqueleto y adaptados a la morfología de cada personaje.

Los muñecos se colocan en los sets de rodaje hechos a escala y son iluminados por el director de fotografía.


Los personajes

Los niños
Calabacín. Su verdadero nombre es Ícaro, pero todos lo llaman Calabacín, un apodo que le puso su madre y que a él le gusta mucho. Cuando se convierte en huérfano aprenderá la verdadera amistad en el Centro de Acogida Fuentes donde estará rodeado de niños que son como él. Con Raymond, el simpático policía que lo ayuda, aprenderá a confiar en los adultos. Y gracias a Camille, aprenderá lo que es el amor.

Camille. Ella no es como otras niñas y quizás esa es la razón por la que todos la quieren. ¿Muñecas? No, pero fútbol y una buena réplica sí son para ella. Ella es el rayo de sol que ilumina la casa de acogida.

Simon. Es el chico malo con buen corazón. Tiene un duro comienzo con Calabacín, pero después se convierte en su amigo más fiel.

Ahmed. Inocente y con la cabeza en las nubes, es el alma de la fiesta aunque él no lo busque. Le encanta disfrazarse: de dinosaurio, de robot o ¡de dinosaurio disfrazado de robot!

Jujube. Glotón e hipocondríaco, es el amigo inseparable de Ahmed. Jujube incluso come pasta de dientes porque su madre dijo que "es bueno para su salud".

Alice. Oculta su cara bajo su flequillo y habla muy poco. Camille poco a poco la ayudará a salir de su caparazón.

Béatrice. Es muy amable y está siempre preparada para defender a los demás.

Los adultos
Raymond. Corpulento y simpático policía en el que Calabacín confía desde el principio. Se siente muy unido al chico.

Tía Ida. La tía de Camille es una oportunista que solo quiere el subsidio que recibirá por quedarse con su sobrina. Camille está dispuesta a hacer lo que sea para no vivir con ella.

Sta. Papineau. La directora del hogar de acogida es justa pero estricta, una indispensable figura para los niños a su cargo.

Sr. Paul. Un amable y dedicado profesor que enseña a los niños en el orfanato.

Rosy. Joven trabajadora dinámica y de buen humor, Rosy es generosa y protectora con los niños. ¡Besos de buenas noches es su especialidad! Los niños descubrirán que tiene un gran corazón y que pronto será mamá.


El director - Claude Barras
"Ten amigos con los que puedas contar, enamorarte o quizás incluso ser feliz...".

Antes de dirigir su primera película La vida de Calabacín, Claude Barras dirigió varios cortos incluyendo The Genie in a Ravioli Can, que recibió numerosos premios en festivales de cine de todo el mundo.

La conexión única de Claude Barras con la infancia transciende las diferencias de edad y tiempo, tiene el don de ser capaz de hacer reír y llorar a la vez. Sus historias están llenas de realismo y fantasía, humor y poesía. Él tuvo el ímpetu suficiente de adaptar Autobiographie d'une Courgette (Autobiografía de un Calabacín) de Gilles Paris a una película de animación en stop-motion.

2016 - LA VIDA DE CALABACÍN
2012 - Chambre 69
2010 - Courgette
2008 - Au Pays des tetes
2007 - Sainte Barbe
2006 - The Genie in a Ravioli Can
2005 - Ice Floe
2002 - Stigmates 2D
1999 - Casting Queen 3D
1998 - Mélanie 2D
1997 - Fantasmagories 2D

El por qué
Me enamoré perdidamente del libro de Gilles Paris Autobiographie d'une Courgette (Autobiografía de un Calabacín), un coming-of-age tierno y poético. La historia y su tono me llevaron de vuelta a mi infancia y me recordaron mis primeras y emocionantes palpitaciones y salidas al cine donde veía Los 400 golpes, Remi, el niño de nadie, Belle and Sebastian, Heidi e incluso Bambi. Con esta adaptación animada quería compartir con el público de hoy en día un poco de esas maravillosas y formativas emociones que educaron y dieron forma a mi vida.

Pero esta película es también, y sobre todo, un hogar para todos los niños maltratados que intentan sobrevivir día a día. Calabacín, nuestro héroe, ha pasado por multitud de dificultades y, tras perder a su madre, cree que está solo en el mundo. Pero en su nueva vida en el hogar de acogida esto cambiará: tendrá un grupo de amigos en lo que de verdad puede confiar, se enamorará, y por qué no, será feliz algún día. Aún tiene muchas cosas que aprender en la vida. Este mensaje, simple y profundo a la vez, me parece esencial para transmitir a nuestros niños. El deseo de compartir este mensaje fue lo que me llevó a dirigir esta película de esta forma.

El tema
Quería adaptar el libro de Gilles Paris porque quería hacer una película sobre niños que se dirigiera a niños maltratados como remedio a los abusos que sufren día a día, una película de entretenimiento que te hiciera reír y llorar, pero sobre todo una película firmemente comprometida que pasa aquí y ahora y te habla sobre la fuerza de adaptación entre un grupo de amigos. Una película que abogara por la empatía, camaradería, tolerancia y confidencias.

En el cine contemporáneo los orfanatos se han representado desde siempre como lugares de abuso, y el mundo exterior como la libertad (Los 400 golpes, Los chicos del coro). En La vida de Calabacín eso se invierte: el abuso se sufre en el exterior y el orfanato es un lugar de apaciguamiento y reconstrucción. Esto es lo que hace su narrativa clásica y moderna a la vez.

Después de un tiempo inmerso en un centro de acogida me di cuenta de la importancia de tratar el tema de la adopción con gran cuidado. He representado la adopción en dos de sus modernas manifestaciones: la familia de acogida y la custodia de un miembro familiar. Dependiendo de la edad del niño y las motivaciones de los adultos, la adopción puede representar la vuelta al destructivo ciclo del abuso o la posibilidad de reconciliación con el mundo. También es particularmente importante realzar la imagen de las múltiples formas de familias que hay hoy en día.

El guión
Debido a las descripciones explícitas de violencia de algunos niños en el libro su público es adulto, pero para adaptar la película a la animación, quería incluir a los niños.

Tras una primera y larga fase de escritura, mis productores me propusieron trabajar con Céline Sciamma. Me emocioné desde el principio con la idea. Había visto Tomboy unos meses antes y me había encantado. Nos conocimos para compartir nuestras ideas y muy rápido evitamos relatar la historia como un diario, que habría sido lo obvio para la adaptación. Céline sabía cómo darle al guion una estructura clásica y estricta, al mismo tiempo que conseguía el balance perfecto entre humor y emoción, aventura y realismo social. El éxito del guion es también debido al delicado trato de los personajes, que tienen un subtexto que evoca oscuridad y trágicos incidentes pasados, pero que son exorcizados en el presente por sus relaciones de amistad.

Trabajar con los actores
El casting y trabajo con los actores de Marie-Eve Hiildbrand fue clave en el proceso de dirección. Trabajamos con actores no profesionales para los personajes de los niños. Fueron escogidos por sus voces y su habilidad para la espontaneidad frente a un micrófono. Sus personalidades y edades jugaron un rol decisivo porque queríamos crear un grupo que funcionara lo más natural posible compuesto por actores que insuflaran veracidad a las escenas.

Para acompañar a los niños y darles una estructura sobre la que actuar, elegimos a actores profesionales para los adultos. Esta opción funcionó perfectamente. Los actores dieron con la clave correcta y transmitieron una extraordinaria autenticidad escena tras escena, secuencia tras secuencia, durante las seis semanas de grabación.

El diálogo, natural, corto y eficiente, lleno de silencios provenientes de la acción, añadía profundidad a la psicología de los personajes. Los silencios estaban llenos de significado y dejaban espacio para las miradas y los gestos no verbales. El peso estaba puesto en el lenguaje natural de los niños al ser grabados, el diálogo se enriqueció y reorientó hacia un naturalismo poético con un nivel superior de las emociones.

La dirección
La vida de Calabacín tenía la intención de ser una película con el foco en las vidas interiores de los personajes. Era importante para mí dar tiempo a los pequeños gestos, expresiones faciales, guiños, momentos de espera. Una pareja de pájaros construyendo su nido, paisajes urbanos, cielos llenos de nubes, tormentas de truenos y horizontes brillantes actúan como espejo de las almas de los personajes.

Normalmente suelo rodar una secuencia larga para que se aprecien las emociones, por encima de los planos cortos que se suelen usar en animación. Esto da a la película un ritmo lento y único.

Decisiones estéticas
El dibujante Hergé argumentaba que cuanto más se reduce y simplifica el estilo gráfico de una cara, es más fácil para la audiencia proyectar sus propias emociones e identificarse con el personaje. Comparto esa convicción y la practico animando muñecos sin la ambición de reproducir la realidad, dando al espectador una realidad nueva.

Por otro lado me propuse inspirar la película con el particular estilo poético de Gilles Paris. Lo más importante para entrar en el universo de la película son los ojos de los personajes. Sus grandes ojos muy abiertos para ver el mundo contribuyen a crear emoción y empatía.

Una urbana y postmoderna poesía de contrastes emana de la película. El escenario es triste y sombrío, simbolizando el contenido sociológico del abuso que se representa en la película. Los colores más vivos y positivos reflejan la actitud positiva y resistente de los personajes. Estos personajes hacen frente a las dificultades resistiendo día a día.

La música
La música está presente tanto en escenas de restricción con efectos de sonido minimalistas hasta escenas llenas de emoción acompañadas por la suave y amable música de Sophie Hunger. La sensibilidad de sus composiciones musicales, su hechizada voz mezclada con guitarra, bajo y vibráfono, es la mezcla perfecta para una película con un universo infantil.


Le escritora - Céline Sciamma
"Tienes que ser valiente".

Joven y conocida directora francesa independiente, Céline Sciamma ha dirigido tres película aclamadas por la crítica: Waterlilies, Tomboy y Girlhood.

Escribiendo el guión para La vida de Calabacín inspirado en el libro de Gilles Paris, Sciamma aceptó bucear de nuevo en una historia de la infancia, iluminando el proyecto con una fresca y elegante perspectiva.

Directora y escritora
2014 - Girlhood
2011 - Tomboy
2009 - Pauline
2007 - Water Lilies

Escritora
2016 - Being 17
2016 - Ma vie de Courgette
2012 - Retornados
2010 - Ivory Tower
2006 - Cacheta Joie
2004 - Les premieres communions

No me llevó mucho tiempo comprometerme con la aventura de La vida de Calabacín: tan solo el boceto de un personaje por parte de Claude Barras. La sensibilidad de sus películas, con su visual y firma única que no solo refleja amor por el personaje, si no que también te hace enamorarte con él. Después de entrar en el proyecto estaba completamente atrapada y conmovida por los problemas y sinceridad de estos personajes.

Una película de animación está incondicionalmente comprometida con el realismo y la precisión de la historia que cuenta, toda la poesía visual con la que cuenta es lo que la hace irresistible. Escribir el guion fue un momento de libertad y confianza. Es muy raro encontrar un proyecto que tenga tanta fuerza. Hay una especie de valentía y simplicidad en Calabacín que me ganó por completo. Se necesitan agallas y atrevimiento para convencerte a ti mismo de que la historia de un pequeño niño que mata a su madre alcohólica y que acaba en un orfanato es la opción perfecta de cine familiar. Pero si piensas en los cuentos que se han contado a los niños desde siempre, todos suelen tener premisas muy oscuras como Pulgarcito o Hansel y Gretel. Los cuentos de hadas son crueles, La vida de Calabacín no lo es. El proyecto tiene la fuerza y la ternura de un relato de madurez comprometido con reflejar el mundo que ya existe, nuestro mundo, que es el de los niños hacia los que se dirige la película.