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Las vidas de Marona cartel reducido Las vidas de Marona(L'extraordinaire voyage de Marona)
Dirigida por Anca Damian
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Víctima de un accidente la perrita Marona recuerda los diferentes propietarios y propietarias que ha tenido y querido a lo largo de su vida. Su empatía inagotable y su recorrido vital se convierten en una lección de amor.


Sinopsis larga
Hija de un dogo argentino orgulloso y racista y de una perra sin raza muy bonita, Marona es el último cachorro de la camada de nueve. Nueve es como la llama la propietaria de su madre, a falta de ponerle un nombre. Al poco de nacer separan a la perrita con la nariz en forma de corazón del resto de su familia y, cuando su padre la rechaza, la venden a Manole, un acróbata que la bautiza por primera vez con el nombre de Anna. La perrita le profesa un amor y una devoción sin límites y conviven compartiendo muchos momentos felices hasta que a Manole le proponen un buen trabajo en un circo, en el que no se admiten perros. Entonces, la perrita decide huir para evitar convertirse en obstáculo para el bienestar y la prosperidad de su amo.

Deambula sola por las calles hasta que la recoge Istvan, el ingeniero, que le pone el nombre de Sara. Llevan una existencia tranquila en la obra en construcción en la que él trabaja. El hombre se muestra cada vez más encariñado con la perrita. Una vez acabado el edificio decide llevársela a casa de su madre. La anciana, ya un poco senil, hiere sin querer la sensibilidad del animal durante una crisis de dolor y Istvan y su mujer deciden adoptar a Sara. Pero Madalina, la mujer de Istvan, para quien la adopción no deja de ser un capricho, se muestra poco paciente. La perra tampoco es tan obediente como ella quisiera, y Madalina intenta deshacerse de ella. Por suerte, Sara logra escaparse de la perrera en la que es confinada y huye.

Es entonces cuando en un parque la encuentra la pequeña Solange. Decide llamarle Marona. Aunque al principio la madre y el abuelo de Solange no la acogen muy bien, Marona se muestra muy abnegada, y consigue finalmente la aceptación de toda la familia. Para la perra, ha llegado el momento de aceptar y querer a la gente tal como es y encontrar un lugar para cada uno en su corazón. Se hace amiga y confidente de Solange mientras que su presencia resulta reconfortante también para la madre que va muy estresada. Marona incluso salva la vida del abuelo cuando padece una crisis cardiaca en el parque. Pero pasan los años y Solange, ya adolescente, pierde el interés por la perra.

Un buen día, Solange la ata a un árbol con la promesa de que volverá. Animada por el instinto de protección hacia su dueña, Marona se desata y corre a buscarla. Un coche está a punto de atropellar a Solange y Marona, se interpone con valentía y le salva la vida pero recibe el golpe. Mientras siente que la vida se le escapa y en el instante en que le sobreviene la muerte, repasa su vida y recuerda a todos los propietarios y propietarias que tanto ha querido.

Una vida de perros...