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Misión: Imposible - Sentencia Mortal Parte Uno cartel reducidoMisión: Imposible - Sentencia Mortal Parte Uno(Mission: Impossible - Dead Reckoning - Part One)
Dirigida por Christopher McQuarrie
¿Qué te parece la película?

ACERCA DE LA PRODUCCIÓN
El 6 de septiembre de 2020, el primer día de rodaje principal de Misión: Imposible - Sentencia Mortal. Parte Uno, Tom Cruise saltó al vacío desde una montaña montado en moto. Concretamente, dio el salto con una Honda CRF 250 hecha a medida, desde una rampa construida al efecto en la ladera de la montaña Helsetkopen de Noruega, una vertiginosa pared rocosa situada a unos 1.200 metros sobre el nivel del mar. A continuación, se precipitó por el abismo, recorriendo más de 1000 metros en el vacío, antes de abrir el paracaídas a apenas 150 metros del suelo.

Cuando aterrizó, el director, Christopher McQuarrie, y el pequeño equipo que comparte protagonismo en Misión, y que se habían reunido para ver la emblemática secuencia cinematográfica desde la seguridad del campamento de rodaje, dieron un suspiro colectivo de alivio. A continuación, Cruise volvió a prepararse y lo repitió todo otras siete veces, sólo para asegurarse de que la filmación era perfecta.

“Cada vez que saltaba por la rampa, me estaba exponiendo al peligro. Me estaba jugando la vida. Y queríamos reducirlo al mínimo”, dice Cruise. “Tenemos un dicho sobre las películas de Misión: Imposible: 'No lo hagas con cuidado. Hazlo como hay que hacerlo.'“ Hace esta afirmación, por supuesto, siendo perfectamente consciente de los meticulosos regímenes de formación y los rigurosos protocolos de seguridad que rodean cada elemento de la producción.

La escena de acción fue, se mire por donde se mire, la más peligrosa de toda la carrera de Cruise, que ya es decir, teniendo en cuenta que en las anteriores películas de Misión: Imposible, el actor, entre otras muchas cosas, se ha columpiado por el exterior del edificio más alto del mundo (el Burj Khalifa, de Dubai, en Protocolo Fantasma), se ha colgado de uno de los lados de un Airbus A400M en pleno vuelo (en Nación secreta) y se ha tirado de un Boeing C-17 Globemaster III desde una altura de más de 7500 metros, abriendo el paracaídas a unos 600 metros del suelo y convirtiéndose en la primera persona que realizaba un salto HALO (desde elevada altitud con apertura a baja altitud) en una película (en Fallout.).

Como ya es costumbre de Cruise, el salto en moto -en el que su Ethan Hunt se lanza desde el precipicio, se separa de la moto y ejecuta un salto BASE de alto riesgo en el escaso margen de seis segundos que tiene antes del impacto- llevaba mucho tiempo planeándose. Después de un año de ensayos en el Reino Unido durante la preproducción, para cuando se pusieron a rodar las cámaras, Cruise había realizado más de 500 saltos de paracaídas y 13.000 saltos de motocross para prepararse para la acrobacia más peligrosa que jamás había realizado en pantalla.

Lo cierto, no obstante, es que esa acrobacia llevaba bastante más tiempo en la cabeza de Cruise. “Cuando era pequeño, solía hacer mis propios saltos, y preparaba rampas para saltar con mi bicicleta por encima de los cubos de basura,” dice sonriendo.

Cruise, que cuando tenía ocho años era, como ahora reconoce, uno de esos niños que “siempre buscaba cosas peligrosas que hacer”, encontró unas planchas de madera contrachapada en una obra local y preparó su mayor salto con materiales precarios hasta aquel momento. “Me lancé despendolado cuesta abajo en la bicicleta, choqué contra la rampa, el contrachapado se partió en dos y me estampé contra unos cubos de basura. Había sangre por todas partes,” dice Cruise entre carcajadas. “He acabado ensangrentado, con huesos y dientes rotos por hacer esas cosas a lo largo de los años, pero es algo que siempre he querido hacer.”

En muchos sentidos, estos momentos memorables en el cine se han ido gestando a lo largo de toda una vida. “Tom y yo llevamos ya 16 años trabajando juntos en lo que creo que se acerca a una docena de películas, y me gusta describir nuestra relación como una larga conversación sobre cine, que de vez en cuando tenemos que dejar aparcada para ocuparnos de la producción de una película”, dice McQuarrie -conocido por el equipo simplemente como McQ. “Nuestra vida es el cine, mientras comemos, mientras dormimos, mientras respiramos. Utilizamos constantemente todos los conocimientos que hemos adquirido, tanto por separado como juntos, y tratamos de aplicarlos en algo que supere nuestras capacidades, algo que vaya más allá de lo que hemos hecho antes.”

Y, cuando se trata del rodaje en sí, cada secuencia también se ha ensayado hasta -literalmente- el detalle microscópico. El ejemplo perfecto de la constante búsqueda de excelencia de Cruise es su velocímetro. O, mejor dicho, su falta de velocímetro. “Tenía que ir a cierta velocidad al saltar de la rampa [en la acrobacia del salto BASE], pero no podía llevar un velocímetro en la moto porque la rampa era tan estrecha que, si apartaba la mirada, podía salirme por un lado. Así que tuve que calibrar la velocidad de la moto mediante el sonido y la vibración del motor y sintiendo las moléculas del aire sobre mi cuerpo. Ese era el nivel de capacidad al que tuve que llegar”, afirma.

Tanto McQuarrie como Cruise dicen que se proponen mutuamente grandes ideas sobre acrobacias todo el tiempo. “McQ y yo tenemos un montón de ideas y, claro, algunas se basan en lo que nos apasionaba cuando éramos niños...,” dice Cruise. “Pero ahora lo que nos toca no es sólo imaginar estas cosas, sino descubrir la manera de rodarlas”. Y eso, dicen ambos, es lo verdaderamente divertido.

“Ése es el aspecto más dinámico del proceso de hacer estas películas: ‘¿Cómo abordamos esto? ¿En qué va a consistir la preparación? ¿Cómo vamos a conseguir la competencia que necesitamos para poder llevarlo a cabo?’” dice Cruise con una sonrisa. “Tienes que plantearte esta pregunta: ‘¿Cómo va a salir esto?’”

Todos los miembros del equipo de Sentencia Mortal. Parte Uno afirman que la acrobacia de la moto representa el culmen de todo lo que la producción de Misión: Imposible ha representado siempre: una proeza increíble, de años de creación, materializada gracias a una combinación única de imaginación, valentía, innovación y dedicación. Pero, para Cruise, la acrobacia fue algo más que todo eso. Fue todo un hito, una línea en la arena. Fue un enunciado de misión.

“ Al saltar de ese acantilado, todos saltaron conmigo”, dice Cruise, refiriéndose al elenco y al equipo de Misión. “Fue un punto de inflexión. Fue como decir: 'Este es el nivel que estamos fijando'. Este es el nivel de la película que estamos realizando. Y ahora ya no podemos echarnos atrás. Ya no hay vuelta atrás'“.


LA MAYOR MISIÓN HASTA LA FECHA
Sentencia Mortal. Parte Uno es la culminación de todo lo que Cruise ha aprendido a lo largo de sus cuatro décadas en la industria; el producto de toda una vida en pos de la excelencia, en la disciplina que se le exija en cualquier momento determinado.

“He vivido así toda la vida” dice Cruise. “De niño, cuando tuve necesidad de ganar dinero, cosa que me pasó porque no teníamos dónde caernos muertos, tuve que aprender a cortar perfectamente la hierba. En mis películas, he tenido que aprender a pilotar un helicóptero, conducir un coche entre el tráfico, saltar de un avión o desde una montaña. Para mí, todo requiere la misma mentalización”.

En este capítulo de la historia de Ethan Hunt, el empeño de Cruise por abordar cosas nuevas tampoco se limita a lo potencialmente letal. Por primera vez en la historia de Misión: Imposible, en esta película y la siguiente (Sentencia Mortal. Parte Dos se estrenará en junio de 2024) verán a Cruise y McQuarrie marcando otro hito importante de la serie.

“Es la primera vez que dividimos una historia de Misión: Imposible en dos películas. Es algo que nunca habíamos intentado en el pasado, debido a la complejidad de estas historias. La escala de estas dos películas es épica en todos los sentidos”, dice Cruise.

Un cambio de marcha narrativa de esta escala requiere una ambición de enormes dimensiones. “Sabíamos que si íbamos a hacer una gran aventura en dos partes”, dice McQuarrie, “estas entregas tendrían que llevarse por delante todo el resto de la saga”. Ese era el calibre de la tarea a la que nos enfrentábamos”.

Cruise recuerda el momento en que empezó a formarse la idea, mientras rodaban otra secuela pionera de Cruise con guion de McQuarrie, de la que ambos también fueron productores: “Estábamos rodando Top Gun: Maverick y empezamos a hablar sobre Misión: Imposible. McQ dijo: 'Tenemos que hacer la segunda inmediatamente después de la primera'. Y eso me entusiasmó”, dice Cruise, “porque nunca había hecho una película en dos partes, rodadas de manera sucesiva, y me gusta aprender cosas nuevas. Así que, en cuanto lo planteó la respuesta fue: “Vale, estupendo...”.

Sabían que sería todo un desafío. “Pero también sabíamos que sería interesante”, replica Cruise. “McQ y yo siempre habíamos contado historias que se salían de sus moldes. Y esta pareció un éxito seguro desde el principio, ¿sabes? Siempre había querido que esta saga creciese hasta que llegase al punto en el que sintiésemos que nos habíamos ganado el derecho a hacer algo desproporcionado, absolutamente fuera de serie. Llegado este momento, esta saga, que tiene a gala sobrepasar los límites del cine de acción, estaba a punto de poner a prueba a sus creadores de formas que ni siquiera ellos se habían atrevido a imaginar.

“Nos gusta decir que no competimos con nadie, solamente con nosotros mismos. Nos pusimos a reflexionar sobre la última película y nos preguntamos cómo podríamos superarla”, añade McQuarrie. “Te vas acostumbrando a una escala cada vez mayor con cada película y las limitaciones parecen menos serias. Eres un poco más osado cada vez”.

“Quiero que conste que mientras estábamos haciendo esto, hubo momentos en los que no estaba seguro de haber tomado la decisión correcta”, ríe Cruise. “Hubo momentos en los que estábamos rodando y McQ y yo nos mirábamos, agotados. Y yo siempre me volvía hacia él y le decía: 'McQ, recuerda, ¡esto fue idea tuya! ¡Fuiste tú el que me convenció!'. Le atribuyo toda la responsabilidad”.

Es difícil exagerar la influencia que la saga Misión: Imposible de Cruise ha tenido en el cine de acción a lo largo de las décadas, y cómo la propia saga ha ido creciendo exponencialmente durante ese mismo periodo. “Misión ya había hecho una escena en un tren, justo al principio, en la primera película, y la mayor parte se había rodado en un estudio. Queríamos hacer una escena que se rodase en un entorno real. Queríamos basarnos en lo aprendido en aquella secuencia y aplicar todo ese conocimiento a algo práctico y real”, dice McQuarrie, hablando de una de las muchas secuencias de acción de la película que dejarán al público con la boca abierta, en la que él y Cruise están al mando de un tren de vapor real que sale por los aires desde un puente que estalla (más sobre eso más adelante).

A lo largo de seis entregas y 27 años de la saga Misión: Imposible, el personaje de Ethan Hunt se ha ganado su lugar como una de las creaciones más imborrables de Cruise. Y, en Sentencia Mortal. Partes Uno y Dos, el agente de élite tendrá que superar más pruebas que nunca.

“Al principio de esta nueva película”, dice el productor ejecutivo Tommy Gormley, “lo que nos planteábamos era: '¿Cómo puede superar a Fallout?' Esa fue una película increíble y un logro asombroso”. Fallout fue la mayor Misión: Imposible hasta la fecha, con 791 millones de dólares en la taquilla mundial y las críticas más elogiosas de la saga hasta la fecha. “Yo sabía que fuera lo que fuera lo que viniese a continuación, intentaría ir más allá. Pero aun así me sorprendió hasta qué punto eran ambiciosos McQ y Tom respecto de esta nueva Misión”.

A principios de los 90, cuando Cruise planteó por primera vez la idea de hacer una película de Misión: Imposible a los altos directivos de Paramount Pictures, sus intenciones eran muy ambiciosas, pero también estaban bastante más centradas: “Quería recuperar el tipo de películas de acción clásicas que se habían dejado de hacer”, dice ahora.

La Misión: Imposible original (1996) fue la primera película de Cruise como productor. “Fue lo primero que quise producir, porque sabía que sería divertido”, afirma Cruise. “No estaba seguro al cien por cien, pero tenía la esperanza de que pudiera tener mucho éxito para el estudio”. No se equivocó. Actualmente, la saga Misión película ha logrado más de 3.500 millones de dólares en taquilla en todo el mundo.

“Y sabía que si tenía éxito, con suerte podríamos continuar con otras películas, y así podría tener la oportunidad de descubrir en qué consistía eso [hacer secuelas]”, dice Cruise. “También abarcaba muchas de las cosas que me parecía divertido hacer. Quería experimentar con la acción, y no tenía la sensación de que por aquel entonces se estuvieran explorando ese tipo de películas; el tipo de películas que crecí viendo en los cines.”

Para realizarla, Cruise reclutó como director al icónico Brian De Palma, que a lo largo de décadas había realizado una serie de clásicos indiscutibles, entre ellos Carrie, Impacto, Doble cuerpo, Vestida para matar, El precio del poder, y Los intocables de Elliot Ness entre muchos otros.

“Me sentí muy afortunado. Muy pero que muy afortunado”, dice Cruise, respecto a la contratación del legendario director. “A lo largo de mi carrera, muchos cineastas diferentes han sido muy generosos conmigo, respondiendo a mis incesantes preguntas, permitiéndome ver cómo construían su narrativa. Con De Palma, me sentí muy agradecido de trabajar con alguien con una panoplia tan magnífica de conocimientos y un impresionante amor por el cine, y la capacidad de aplicarlo a sus secuencias. Tenía que aprender a hacer eso. Por eso le contraté.”

El resultado fue un éxito que estableció una fórmula que resultaría comercial y creativamente lucrativa durante los 15 años siguientes. En las tres películas de Misión inmediatamente siguientes, Cruise dio vida a sus intrincadas historias de espionaje con impecables repartos internacionales y reclutó cada vez a un director con una visión distinta de lo que podría ser Misión: Imposible.

“Para esta saga, Tom inicialmente se planteó la interesante idea de que cada película tuviese un director diferente, con visiones muy variadas. Pero lo más llamativo ahora es cómo ha evolucionado su forma de pensar al respecto”, dice Simon Pegg, que vio las dos primeras Misiones como un apasionado seguidor y se embarcó con entusiasmo en la tercera, en el papel del analista de la IMF Benji Dunn.

“Las tres películas posteriores a la de De Palma fueron dirigidas por John Woo, J.J. Abrams y Brad Bird. Y las tres fueron geniales”, dice Pegg. “Sin embargo, lo que tenemos ahora... es una continuidad que funciona a la perfección en esta saga, porque no hay que empezar de nuevo cada vez”.

Esa continuidad llega de la mano del aclamado guionista, productor y director Christopher McQuarrie, que en 1995 escribió el guion de Sospechosos Habituales, que fue elegido en votación por el Sindicato de Guionistas de América como uno de Los 100 mejores guiones de todos los tiempos. Conoció a Cruise en 2006 cuando colaboraron en Valkiria (que McQuarrie co-escribió y produjo), iniciando una asociación cinematográfica que ha resultado fundamental para ambos desde entonces.

“Desde que Chris McQuarrie se unió al grupo, como guionista en Protocolo Fantasma, antes de asumir la dirección en las cuatro películas siguientes [Nación secreta, Fallout, Sentencia Mortal. Parte Uno y Sentencia Mortal. Parte Dos], las películas han dejado de ser la idea de Misión: Imposible que tiene una persona ajena al proyecto. En cambio, lo que tenemos ahora es la visión definitiva y singular de Tom y McQ sobre Misión: Imposible”, dice Pegg. “Y ahora tienen un dominio magistral del concepto. Saben lo que funciona y cómo hay que contar estas historias. [Esa asociación] ha dado a la serie un verdadero sentido de continuidad”.

Puede que Pegg haga bromas al decir “No creo que McQ supiera muy bien en dónde se estaba metiendo cuando se enroló para colaborar en el guion de Protocolo Fantasma; no creo que pensase que acabaría siendo el guardián de las esencias de estas historias”, pero lo cierto es que tener un único director a lo largo de cuatro películas consecutivas ha supuesto un proceso de constante perfeccionamiento creativo. Un dominio magistral de Misión.

“[En ese periodo] hemos estado perfeccionando lo que hace que una Misión: Imposible, sea una Misión: Imposible,” dice Pegg. “Y hay muchos factores. Está la aventura, el recorrer el mundo de uno a otro confín, la diversión y la acción. Y cada vez que se afina una receta, es posible que haya algunos pequeños detalles que cambian para intentar perfeccionarla. Y McQ cada vez domina mejor el equilibrio de los ingredientes, para confeccionar la Misión: Imposible perfecta”.

Esencialmente, sus autores dicen que Sentencia Mortal. Parte Uno es una carta de amor al conjunto de la saga Misión. “Es eso, sin duda”, dice Cruise. “La gente que no haya visto las otras Misiones va a disfrutar de ésta como una experiencia independiente. Y las personas que hayan visto todas las demás Misiones tendrán una visión totalmente distinta de ella. La historia que hemos preparado es muy especial”.

Según McQuarrie, la clave para elaborar esa historia ha sido la emoción. “Todo lo que se ve en esta película es cómo Tom y yo nos centramos en dos cosas simultáneamente. Por una parte, está la acción que le debemos dar, porque viene a ver una película de Misión: Imposible, y, por otra parte, está la emoción que hace que merezca la pena esforzarse en realizar esa acción”, afirma. “Y aplicamos constantemente lo que hemos aprendido de la última película en esas dos dimensiones. Cómo hacer más grande la acción y cómo hacer que las emociones lleguen a lo más profundo”.

En este capítulo inicial de esta peripecia de dos películas Ethan Hunt y su equipo de la IMF se encuentran en su misión más peligrosa hasta la fecha: intentar salvar al mundo de un misterioso y todopoderoso enemigo que tiene la capacidad de controlar la forma en que la humanidad percibe la realidad. “En el universo de las apuestas globales no hay nada más global que lo que está en juego en esta historia”, señala McQuarrie. Por no hablar de las apuestas personales a las que se enfrenta Ethan, obligado a tener en cuenta que nada puede importar más que su misión, ni siquiera las vidas de aquellos que más le importan.

El título en inglés se inspira en una vieja expresión marinera. “En navegación, 'dead reckoning', lo que en español se conoce como navegación a estima, es el proceso por el que se calcula el rumbo basándose únicamente en la última posición conocida”, dice McQuarrie. “En esencia, es avanzar a ciegas. Y eso se convierte en toda una metáfora, no sólo para Ethan, sino para varios de los personajes principales”.


EL ANTAGONISTA Y EL CÓMPLICE
Toda gran película de espías necesita un gran villano. Y a Cruise y McQuarrie les parece que el misterioso Gabriel, interpretado por Esai Morales, es, quizá, el más convincente y complejo de toda la saga Misión. Obsesionado con encontrar una clave -en dos partes- que dará a su poseedor el control sobre un arma todopoderosa, Gabriel es un enigma, que obtiene placer con el sufrimiento que causa. Es un fantasma del pasado de Ethan -antes de que éste se uniera a la IMF- y un heraldo con una oscura visión del futuro de la humanidad. Sin Gabriel, Ethan tal vez nunca habría llegado a ser el hombre que es. Y sin Ethan para detenerle, Gabriel llevará su don del sufrimiento a todos los que se encuentren sobre la faz de la Tierra.

“Gabriel es un personaje de lo más profundo del pasado de Ethan. De antes de que Ethan fuera el Ethan Hunt que conocemos”, dice McQuarrie con aire misterioso. “Se conocen desde hace mucho, mucho tiempo y en su pasado hay un acontecimiento compartido que ha hecho de ambos lo que son. Y ahora se ha cerrado el círculo”.

Una parte de su pasado común implica a una misteriosa mujer llamada Marie, interpretada por Mariela Garriga, una recién llegada a Misión: Imposible. En esta primera parte se da a entender que Marie, cuya importancia como personaje queda únicamente insinuada, puede ser la razón por la que Ethan tomó la decisión de unirse a la IMF hace muchos años, decisión que a la postre cambió su vida.

McQuarrie añade: “Es fascinante ver cómo estos dos personajes [Ethan y Gabriel] se persiguen por todo el planeta”, sobre todo teniendo en cuenta que el conflicto entre ellos también es “claramente personal”, íntimo e intenso.

Además, Gabriel es un representante de algo aún más horripilante, una amenaza que McQuarrie describe como “con mucha diferencia, la mayor y más imparable amenaza a la que Ethan se ha enfrentado jamás”. “Ha pasado mucho tiempo, amigo”, le dice Gabriel a Ethan cuando se reencuentran. “No tienes ni idea del poder que represento. Conoce tu historia... Y cómo termina”.

Morales, que debutó en el cine en la película de Rick Rosenthal Bad Boys, protagonizada por Sean Penn, está acostumbrado a actuar junto a intérpretes de peso, ya que también ha trabajado con personajes de la talla de Al Pacino, en Salomé, de Oscar Wilde, en Broadway, y Raul Julia, en la producción de Joe Papp de La tempestad. Pero, en Cruise, por fin ha encontrado un oponente que ha hecho que salten chispas de sus interpretaciones.

“Creo que Tom y yo tenemos el mismo nivel de energía. Él ha aplicado su energía de forma mucho más productiva que yo”, ríe Morales, “pero, ¿sabes?, me encanta actuar cuerpo a cuerpo con él”.

Lo que hace de Gabriel un enemigo tan imponente, dice Morales, es una combinación de la amenaza filosófica que plantea y lo lejos que está dispuesto a llegar para hacerla realidad. “Se trata del destino. Cada uno tiene su destino. ¿Puedes cambiar el tuyo?” dice Morales, sobre la motivación de Gabriel. “Es un personaje formidable porque no conoce el miedo. No hay nada más aterrador que alguien que no tiene miedo de nada de lo que le puedan hacer, ni siquiera de que le maten. Para mí es un agente de cambio que ha entregado todo su ser a la confianza en que la tecnología es superior al hombre”.

Ferguson añade sobre su coprotagonista y el personaje que interpreta: “Esai es fenomenal. Es imprevisible. Con él es como bailar. Cuando oscurece, es como la boca del lobo”.

Y, lo que es aún más alarmante para Ethan Hunt y su equipo, Gabriel no actúa solo. En Sentencia Mortal. Parte Uno, también debuta Pom Klementieff, como la implacable, despiadada y misteriosa cómplice de Gabriel, Paris, en una interpretación tan visceral, física y cruda que hizo que McQuarrie se replanteara por completo su enfoque inicial, reescribiendo escenas, cambiando sus elecciones de planos y rehaciendo su vestuario cuando tuvo una idea de su verdadero potencial como personaje.

“Pom es una fuerza autónoma de la naturaleza. Es una atleta, actriz, artista e improvisadora de comedia realmente extraordinaria y muy concentrada los aspectos físicos de la profesión”, afirma McQuarrie. “Es un personaje que tiene muy pocas palabras en la historia, hasta que es absolutamente necesario. No se anda con rodeos. Se lanza de cabeza y se enfrenta a los personajes más duros de la saga. Realmente va a ser un placer para el público ver este lado de ella porque es bastante inesperado”. Paris, justo es decirlo, es un personaje que está a años luz de Mantis, el personaje eternamente empático interpretado por Klementieff en Guardianes de la Galaxia.

Klementieff llevaba mucho tiempo deseando participar en una película de Misión. “Uno de mis sueños era formar parte de esta saga”, afirma. “Antes de que me eligieran para la película, estuve entrenando y aprendiendo artes marciales. Al reservar el entrenamiento en mi calendario, en lugar de escribir “entrenamiento acrobático” o “clases de artes marciales”, a veces escribía “Misión: Imposible”. Lo hacía en broma, pero también como una forma de expresar el tipo de películas en las que quiero participar”.

Para Klementieff, que describe a París como una mujer con “muchos estratos”, la experiencia de participar en Misión fue todo lo que había soñado. Inspirada por la dedicación de Cruise a su oficio, durante años ha entrenado su cuerpo para prepararse para este preciso momento, practicando desde kickboxing, equitación, taekwondo, entrenamiento con katana (“Mis películas favoritas son las de Kill Bill”) y ciclismo de todo terreno, para acumular una serie de habilidades que esperaba mostrar algún día en la pantalla. Para cimentar el personaje de París, Klementieff también recurrió a algunas fuentes sorprendentes, para conseguir que su París fuera la depredadora perfecta. “Me inspiré observando a los animales. Animales extraños, como aves prehistóricas como la cigüeña picozapato”, dice. “Veía vídeos de ellos cuando se trataba de imaginarme cómo se movía mi personaje”.

“Tom ha sido toda una inspiración”, afirma. “La gente siempre me decía: 'Vaya, así que... ¿quieres hacer tus propias acrobacias como Tom Cruise?'. Y yo decía: '¡Sí! Por supuesto, ¡Tom es increíble! Está constantemente planteándose retos. Su dinamismo, intensidad y clarividencia no tienen parangón. Tom es el amo de la barraca. Así es como le llamo.”

La considerable preparación personal de Klementieff resultó ser una bendición para Cruise y McQuarrie, quienes, fieles a la tradición de la saga, incorporaron sin titubear todo lo que la actriz podía aportar al proceso, en un personaje cuyo papel se expandió rápidamente. “En estas películas, los estilos de lucha de cada personaje se crean, de una u otra manera, en torno a las habilidades de cada actor”, dice.

Klementieff se ha pasado todo el rodaje, básicamente, disfrutando como una niña. “Conducir el Hummer [en la persecución de Roma] fue tan divertido que me entraba la risa, pero también quería dar una imagen de alguien que está de vuelta de todo, así que tuve que bajar un poco el tono. Así que solo me permití sonreír un poco, sin que se notase mucho”, dice entre risas. “Así es una película de Misión. Tienes permiso para hacer todas estas locuras”.


SALTOS DE GIGANTE
Durante una clase magistral en Cannes en 2022, alguien, perplejo sobre el motivo por el que la mayor estrella del mundo arriesgaría rutinariamente su vida, preguntó a Cruise por qué insistía en hacer todas las acrobacias de sus películas. La respuesta de Cruise fue reveladora: “Nadie preguntó nunca a Gene Kelly por qué hacía todos los bailes de sus películas”.

Para Cruise, comprometerse a ofrecer al público una experiencia que le atrape es simplemente una parte del trabajo. “Simplemente no lo entendí”, dice Cruise, riendo, cuando se le recuerda la conversación sobre Gene Kelly. “¡Llevo haciéndolo toda mi vida! Siempre he sido un actor muy físico. Comunico el personaje a través del movimiento. Ya en Taps, más allá del honor, Legend, La clave del éxito, había un elemento físico que es lo que aporto a lo que hago. Bailar en Risky Business, la comedia física de Jerry Maguire... siempre hay una dosis de energía en la forma de crear un personaje, en el plano emocional y en la expresión física. Así es como se cuenta una historia. Saber controlar la voz y el cuerpo forma parte del oficio”.

Es precisamente esa dedicación la que ha llegado a definir las películas de Misión. Y, en Cruise, las películas tienen un talismán intrépido. “En la historia del cine se pueden contar con una mano los actores que hacen sus propias escenas de riesgo”, dice Elwes. “Estaba Steve McQueen, que se dedicaba sobre todo a las persecuciones de coches y a las motos. Tienes a Jackie Chan, que hace sobre todo artes marciales. Y luego está Tom, que juega en su propia liga. En realidad, no son acrobacias. Son proezas que desafían a la muerte”.

Esa atención a la autenticidad es máxima en Sentencia Mortal. Parte Uno, en una asombrosa serie de escenas de riesgo, todas captadas por la cámara. Aunque ya había trabajado con Cruise y McQuarrie en Fallout, una película que no estaba exenta de impresionantes secuencias realizadas ante la cámara, el supervisor de efectos especiales Neil Corbould no pudo evitar quedarse boquiabierto ante la audacia de lo que los cineastas escondían bajo la manga para este explosivo espectáculo.

“La escena que más me entusiasmó al principio fue la secuencia del tren”, dice Corbould. “En mi primera conversación con McQ, me dijo que quería construir una locomotora de vapor y tirarla al vacío desde un puente”.

“Cuando éramos niños, a los dos nos gustaban los trenes”, dice Cruise sobre la increíble secuencia de acción de la locomotora en Sentencia Mortal. Parte Uno, en la que vemos al actor luchar en lo alto de un tren en marcha, combatir la gravedad cero en su interior y agotar todos sus recursos para escapar de cada vagón antes de que caiga en picado por un puente.

“Una de las primeras cosas que hacemos Tom y yo cuando empezamos una nueva Misión: Imposible es volver a estudiar películas de cine mudo”, dice McQuarrie. “Nos remontamos a algunas de las primeras películas, que eran también algunas de las más espectaculares, en el sentido de que no había tecnología para falsificar nada de lo que hacían. Tenían que hacerlo todo de verdad”. Y continúa: “Así que, cuando llegó el momento de hacer otra Misión: Imposible, Tom me preguntó qué quería hacer en particular. ¿Qué quería probar que todavía no hubiéramos hecho? Y sin pararme a pensar, dije: 'Quiero descarrilar un tren'. Aquella resultó ser una afirmación fatídica. Una cosa es decir que quieres hacerlo; otra muy diferente es conseguirlo. Y entrañó más problemas logísticos y más complicaciones de lo que jamás hubiera imaginado, por no hablar de cómo aumentó la dificultad en órdenes de magnitud”.

Trabajar con trenes no sólo es increíblemente complejo, sino que, encontrar una línea de tren en funcionamiento en la que se pueda filmar, es una tarea casi imposible. Afortunadamente, sin embargo, la producción pudo acceder a una línea de ferrocarril noruega que acabó siendo perfecta para la escena. El tren recorría 40 kilómetros entre dos ciudades a través de un paisaje impresionante. Se fabricó una locomotora con efectos especiales para que circulara por la vía del tren, además de antiguos vagones de ferrocarril históricos que fueron traídos y redecorados por el equipo de producción para que parecieran el Orient Express.

“Muy al principio, le dije a Tom que quería que esta próxima entrega de Misión tuviera un sentido de aventura, quería hacer una película más grande, una película más global. Y una parte de ese deseo consistía en hacer una película más romántica, y nada hay más romántico que un tren, en particular el Orient Express”, comparte McQuarrie. “Y eso, por supuesto, en el contexto de Misión: Imposible, se convierte en una secuencia de acción en un tren. Que probablemente no va a acabar bien para el propio tren”.

Los 40 kilómetros de vía pertenecían a la línea ferroviaria de Rauma, que fue señalada recientemente como la línea ferroviaria más bella de Europa y que recorre una pintoresca ruta a través de Andalsnes, la capital noruega del montañismo. Posteriormente, se rodaron algunos elementos adicionales en el Lake District del Reino Unido, en la línea de ferrocarril de North Yorkshire Moors, y también en la cantera de Darlton. Sin embargo, la mayor parte del metraje se filmó en los fiordos.

El tren de efectos necesitó ocho meses para construirse, sobre vagones de plataforma que alojaban la tecno-grúa que podía filmar sobre los techos a toda velocidad.

“McQ quería que esta animalada de tren tuviera presencia en la pantalla, y sin duda lo consiguió”, dice Corbould.

McQuarrie explica: “No hay por ahí muchos excedentes de locomotoras en funcionamiento cuyo dueño te vaya a permitir tirarla por un precipicio de 60 metros en una cantera en Inglaterra. Eso significaba que si queríamos destrozar un tren, teníamos que construir el tren”. Para complicar más el elemento práctico, el tren también debía tener la capacidad de funcionar en una vía férrea en funcionamiento. “Sólo eso ya presentaba muchas complicaciones en términos de logística e ingeniería y del mero tamaño físico de ese tren y cómo construirlo. Por no hablar de tener que construirlo de una forma que fuera respetuosa con el medio ambiente”. Y continúa: “Construimos ese tren, destinado desde el principio a ser destruido, y acabamos con una locomotora de 70 toneladas que tuvo que ser transportada desde el Reino Unido hasta Noruega, donde apareció por primera vez como la locomotora heroica de nuestra historia, y luego volvió a Inglaterra, donde finalmente elegimos un lugar para poder destruirla.”

Para realizar la colosal secuencia del choque de trenes que sigue, el departamento de efectos especiales construyó una serie de cardanes y aparejos de bisagra sobre los que se montaron vagones de tren a tamaño real, para simular las inclinaciones y sacudidas del tren cuando se despeña por el precipicio.

En el interior de la locomotora, unos arietes hidráulicos accionados por software remoto podían inclinar los vagones en todos los ángulos, y los actores debían trepar por ellos, esquivando los muebles que pasaban en caída libre a su alrededor.

“En un momento dado, el tren está colgando verticalmente del puente, y Tom y yo tenemos que trepar por los vagones mientras varios objetos caen libremente a nuestro alrededor”, dice Atwell de la secuencia de alta intensidad, genuinamente aterradora. Se ríe y añade: “No tuvimos que fingir nada.”

Colgada de su marca, agotada después de múltiples tomas, Atwell recuerda que alguien le entregó una pequeña caja de bombones, ya que Cruise estaba preocupado por si la experiencia le había provocado fatiga suprarrenal. “Me los zampé de un bocado y dije “¡Puedo hacerlo!”, nos cuenta.

En el techo del tren estaba el operador de cámara Chunky Richmond, rodando cámara en mano la secuencia de la pelea entre el Ethan Hunt de Cruise y el Gabriel de Morales, los dos actores enfrentados cuerpo a cuerpo, en medio de temperaturas gélidas, mientras el tren avanzaba por la vía a velocidades de más de 100 km/h.

“Era básicamente una enorme maqueta de trenes”, dice McQuarrie, hablando de dar vida a sus sueños de infancia. “Rodar delante de una cámara aporta autenticidad al proceso de realización. Es un reto enorme, pero también es lo más gratificante del planeta. Utilizamos la tecnología cuando nos ayuda o cuando es apropiado hacerlo. Pero nuestro punto de partida, siempre, es hacerlo delante de la cámara”.

En la película, la secuencia del tren transcurre en los Alpes austriacos y comienza con casi todos los protagonistas de Sentencia Mortal. Parte Uno a bordo. Todos ellos, claro está, excepto uno: Ethan Hunt.

Mientras la locomotora fuera de control acelera por la vía, arriba, en la montaña, tratando de alcanzarla en una moto, está el osado agente interpretado por Cruise. Al darse cuenta de que viaja demasiado despacio para interceptarlo, Ethan, guiado por Benji en las comunicaciones, calcula que la única forma de hacerlo es saltar con su moto desde un acantilado y acceder al tren en paracaídas.

Que es, por supuesto, donde entra en escena la secuencia estrella de Sentencia Mortal. Parte Uno. Una idea que llevaba años en la cabeza de Cruise, desde aquellos días de niño intrépido con las rampas de madera contrachapada y los cubos de basura, que era una acrobacia tan descabellada que se ha tenido que esperar hasta ahora para encontrar la forma de llevarla a cabo. “Hemos tardado años en averiguar cómo hacerlo”, confirma Cruise. “Años para formular el programa de formación para desarrollar no sólo mis capacidades y competencias sino las de todo el equipo”.