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Destacado: Llega a los cines una película de animación con una familia con mucho 'Encanto'
La casa Gucci cartel reducido La casa Gucci(House of Gucci)
Dirigida por Ridley Scott
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El drama familiar real plagado de escándalos de LA CASA GUCCI llega a la gran pantalla de la mano de Ridley Scott, el director de clásicos como Alien, Blade Runner, Gladiator y Thelma & Louise. Se trata de una exploración de tres décadas en la intrincada historia de la multigeneracional saga de los Gucci, todo un relato de ambición, codicia, traición y asesinato.

Y moda.

Gucci es una marca reconocida y admirada en todo el mundo, creada originalmente por su prestigioso fundador Guccio Gucci, que abrió su primera peletería prémium en Florencia, Italia, hace exactamente cien años.

La historia comienza a finales de los años 70, en un punto crítico para el afamado emporio de moda italiano. A medida que la familia Gucci ampliaba horizontes globales, también crecían sus incorrecciones financieras, su sofocada innovación y el abaratamiento de la marca. El negocio de Gucci lo supervisan los dos hijos de Guccio Gucci, el extravagante y caprichoso Aldo (interpretado por el oscarizado Al Pacino) y su hermano Rodolfo, más conservador y desapegado (el oscarizado Jeremy Irons).

El tenaz Aldo no tiene intención de ceder el control del interés de la familia, y menos a su fantasioso hijo Paolo (el ganador de un Oscar® Jared Leto), que parece más interesado en hacerse diseñador de ropa. Maurizio (el nominado al Oscar® Adam Driver), el tímido y sobreprotegido vástago de Rodolfo, preferiría estudiar Derecho que asumir el mando de un emporio mundial de la moda.

Pero entonces, Maurizio conoce a la bella y ambiciosa Patrizia Reggiani (la nominada al Oscar Lady Gaga) y, totalmente enamorado de ella, decide casarse contra la voluntad de su padre. El tío Aldo traba amistad con la astuta Patrizia y, juntos, convencen a Maurizio de que deje a un lado sus ambiciones en el mundo jurídico para unirse a la compañía, convirtiéndose así en el hipotético heredero, para gran disgusto del desventurado Paolo, cuyos sueños de diseño superan su talento.

Durante un breve periodo, se genera mala sangre y los diferentes miembros de la dinastía Gucci son incapaces de soportarse. Pero cuando rivales de Gucci de la talla de Armani, Versace y Lagerfeld amenazan con erosionar su prominente posición en la jerarquía del mundo de la alta costura, Patrizia provoca a Maurizio para que dé un golpe maestro y se haga con el poder. Tras heredar la posición de su padre en la compañía, la pareja, lenta y sigilosamente, se va haciendo con el control del negocio. Engatusan a Paolo para que venda sus acciones valiéndose de falsas promesas. Y, con la ayuda del consejero financiero de la familia, Domenico De Sole (Jack Huston), le compran también a Aldo su participación nada más salir de la cárcel por evasión fiscal.

Como líder en solitario de la compañía y con una reciente inyección de financiación de inversores externos, Maurizio, en su día indeciso, comienza a disfrutar de su poder y de los privilegios que le reporta su situación. Tras traicionar a su familia, acaba también volviéndose contra Patrizia y tiene una aventura con su amiga de la infancia Paola Franchie (Camille Cottin).

Con sus ambiciones echadas por tierra y su matrimonio haciendo aguas, Patrizia se siente aterrorizada y desesperada. Cuando Maurizio le pide el divorcio, Patrizia forja una peligrosa alianza con una astuta pitonisa, Pina Auriemma (la nominada al Oscar® Salma Hayek).

Maurizio lanza un ambicioso plan para revivir el nombre y la reputación de la casa Gucci contratando a un prometedor diseñador estadounidense, Tom Ford (Reeve Carney), lo que acaba provocando una lucha de poder que deja a Maurizio asediado por dos frentes. Por un lado, por la tenaz Patricia y, por el otro, por los inversores de la compañía, que, incitados por su consejero de confianza de siempre, De Sole, intentan arrancar el control del emporio de la moda de las manos de la familia Gucci.

"Oh, qué tela enredada tejemos cuando primero practicamos para engañar" - Sir Walter Scott.