Red Hot Chili Peppers con Anthony Kiedis como solista, John Frusciante a la guitarra, Flea al bajo y Chad Smith a la batería crean su cuarto disco, un lanzamiento a escala mundial de estos cuatro locos angelinos.
Con este disco los Red Hot Chili Peppers consiguieron un toque mágico de funk rock y alcanzaron el punto más alto de su carrera musical. Con unas letras un tanto explícitas, destaca por su música rock con toques funk como en "Give It Away" y "The Power Of Equality", sin olvidar baladas melódicas como el impresionante "Under the bridge" o "Breaking The Girl".
El disco que contiene los mejores momentos de los Chili Peppers debe gran parte de su éxito a la producción de Rick Rubin, que consigue que la ruidosa guitarra de Frusciante deje de ser todopoderosa (tras la gira de presentación dejó el grupo) y así pueda aparecer el resto de la banda. Las letras siguen hablando de sexo y aparecen las primeras grandes baladas, aunque siguen siendo la banda más popular en el estilo llamado funk metal, resultante de la fusión del funk y el rock duro.
Se colaron en el Top 10 de muchas listas de éxito y ventas internacionales, vendiendo más de dos millones de copias. Un éxito debido también a su revolucionario sonido, y por otra parte a la evolución musical de sus componentes.