Entrevista con Reem Kherici
P: ¿CÓMO SURGE LA IDEA DE ESTE CUARTO LARGOMETRAJE?
R: Allá por agosto de 2024, mientras estaba liada con un proyecto, los productores Elsa Leeb y Philippe Rousselet se pusieron en contacto conmigo porque querían contar la historia de los inventores del Womanizer, el juguete sexual más vendido del planeta desde su comercialización en 2013. Gari Kikoïne y David Solal habían escrito una primera versión con la que no conecté del todo, pero al aportar mi toque personal, mi lenguaje y mi mirada femenina, dimos con la forma de utilizar la fabricación de ese juguete sexual para poner el foco sobre la cuestión del placer femenino, un asunto mucho más interesante a mi parecer.
P: ¿TE INCOMODABA EL TEMA?
R: Me crie en una familia bastante conservadora, por lo que prefería abordarlo con cierto respeto, ya que me sentía un poco bloqueada por mi educación. Eso no quiere decir que no hablase de ello con mis amigas de pasada, pero sin profundizar. Y desde luego, no me planteaba cuestiones sobre el tabú de la simulación y el placer. A la hora de sentarme a escribir el guion, lo que hice fue enfrentar el problema desde la perspectiva contraria: me planteé por qué me resistía a abordar esta cuestión y de dónde venían esos bloqueos. Si quería centrarme en el personaje de Fanny y su búsqueda del placer, tenía que hablar de mujeres como yo, mujeres que prefieren mantener el tabú, ya sea por vergüenza, educación o incluso por desconocimiento. Y filmarlas con la mayor amabilidad y cercanía. Tenía muy claro que no quería incomodar al público y, por ende, no quería sentirme incómoda yo. Nicolas y Éric Altmayer, que produjeron mis tres primeros largos, me enseñaron que siempre tiene que haber una coherencia entre cineasta y temática. Al trabajar de esta forma me he podido mostrar auténtica y reflexionar sobre el tema a través de lo que escribo, basándome en mi experiencia, mi educación y mi humor. .
P: ¿CÓMO TE HAS DOCUMENTADO PARA PLANTEAR LA HISTORIA DENTRO DE UN CONTEXTO REAL?
R: Vi un reportaje en Konbini donde hablaban con los creadores del Womanizer y contaron algunas cosas que me inspiraron bastante para el guion, como el hecho de que el primer prototipo funcionaba con aire propulsado por el motor de un acuario o que fue la esposa quien probaba las diferentes versiones del aparato. Antes de ponerme a escribir, también investigué sobre el tema del orgasmo y descubrí que el 30 % de las mujeres sufren anorgasmia, es decir, que nunca han alcanzado el orgasmo. Al echar la vista atrás, descubrí que el orgasmo femenino ha estado demonizado desde tiempos inmemoriales: se decía que las mujeres que llegaban al orgasmo eran brujas o que estaban poseídas. Por otra parte, muchas religiones exigen que las mujeres lleguen vírgenes al matrimonio porque el sexo es un acto sagrado cuyo fin único es la procreación. A fin de cuentas, es una forma de controlar el cuerpo femenino, ya que viene a decir que si las relaciones son por placer se está cometiendo pecado. Y ahí entra también en juego el sentimiento de culpa.
P: ENTONCES PODRÍA DECIRSE QUE EL FILME TIENE UN TRASFONDO ANTROPOLÓGICO ADEMÁS DE FEMINISTA.
R: Así es. No es el eje de la historia, pero sí nos detenemos en cómo se entiende el placer masculino y el femenino, en esa desigualdad y en la responsabilidad y la culpabilidad que conllevan. Aunque todos los seres humanos tienen un aparato reproductor que proporciona placer, los hombres tienen derecho a utilizarlo cuando les viene en gana y sin peligro real, mientras que las mujeres solo deben utilizarlo para procrear y además deben lidiar con esa imposición de no quedarse embarazadas en mal momento, puesto que abortar también es un pecado. Además, los hombres pueden permitirse hablar libremente del placer, mientras que a las mujeres se las tilda de vulgares si se les ocurre sacar el tema. El orgasmo es un poco como la ebriedad: los hombres que beben son unos vividores y las mujeres, unas borrachas.
P: ¿SIGUE RESULTANDO COMPLICADO TRATAR EL TEMA DEL SEXO EN EL CINE POPULAR?
R: El concepto clave que ha guiado este proyecto ha sido la elegancia. El sexo se puede abordar en el cine sin caer en la vulgaridad y para que encajara en mi cine (mucho antes de que existiera el cine "popular", por cierto), me bastaba con seguir mis instintos y mis gustos. Por ejemplo, tuve muy claro que filmaría el orgasmo de forma discreta, porque así es como yo me sentía cómoda, y también que lo mostraría desde una perspectiva orgánica para explicar el efecto físico que produce a quienes no lo supieran (es decir, a la mayoría de los hombres y a una parte de la población femenina). De ahí nace la idea de pedirle al equipo de efectos especiales que hiciera un primer plano de un músculo contrayéndose, de una pupila dilatándose o del vello erizándose.
P: ¿QUÉ PELIGROS ACECHAN ESTE TIPO DE FILMES?
R: Los mismos que aplican a todas las comedias: los clichés y la pérdida de ritmo. Cuando se trabaja con comedia, hay que saber dosificar los chistes para conseguir una carcajada pero sin ser cargante. En el caso de esta película en concreto, el peligro hubiera sido convertirlo en un film demasiado "femenino" que acabara excluyendo a los hombres y no mantener la elegancia de la que hablaba antes.
P: ¿TENÍAS CLARO QUE INTERPRETARÍAS A LA SEXÓLOGA?
R: Sí, porque me permitía transmitir un mensaje. La razón por la que por primera vez no protagonizo una de mis películas es porque quería captar a la mujer con precisión, centrándome en cómo conecta con sus emociones, con su cuerpo y con su propia feminidad. Ahora bien, era importante poder sublimarla sin tener una relación egocéntrica con esa "divinidad", porque Fanny es más que un personaje, es una figura. Además, como directora no me hubiera sentido cómoda haciendo escenas de desnudos delante del equipo. Por el contrario, me parecía importante interpretar a la terapeuta y, además, abrir el filme con ese personaje porque me permitía establecer que, más allá de interpretar ese papel, iba a abordar el tema también como directora. Asimismo, me brindaba la forma de presentar al personaje de Alexandra Lamy y a las espectadoras que el orgasmo no se alcanza por tres razones principales. 1) No conocemos nuestro cuerpo, 2) nos sentimos culpables y 3) motivos transgeneracionales, ya que se ha comprobado que los traumas se trasmiten a través de las células y, quizá si se remonta varias generaciones, puede que el problema tenga su origen en la memoria celular.
P: ¿ALEXANDRA LAMY SE METIÓ INMEDIATAMENTE EN ESE PAPEL DE "DIVINA"?
R: Si no interpretaba el papel yo misma, necesitaba que la actriz que encarnase a la protagonista fuera extraordinaria. (Se ríe.) Alexandra Lamy es maravillosa en todos los sentidos. Como ser humano, es generosa, optimista, divertida, simpática y empática. Físicamente, me parece espectacular y me propuse sacarla más bella de lo que ya es. Como actriz cómica es brutal porque domina el género a la perfección: tiene una gran capacidad para la improvisación y entiende las cosas al vuelo. Como directora es un placer trabajar con ella porque, gracias a su larga experiencia, resulta fácil comunicarnos. Cuando le hablé del proyecto, ella no tenía huecos en la agenda y pensaba que no lo podía encajar. Pero cuando leyó el guion, le gustó tanto que consiguió ajustar su calendario y encontrar tiempo para rodar esta película. A partir de ese momento, Alexandra se convirtió en mi gran aliada y en mi amor, porque literalmente me he enamorado de ella. Desde la primera lectura de guion ya aprecié su inteligencia interpretativa, su ritmo y su sinceridad, pero también su experiencia vital dentro de una pareja, que le permitió aportarle gran autenticidad al papel. Gracias a su humanidad, generosidad y entusiasmo, el personaje vive y respira con naturalidad.
P: ¿CÓMO ABORDASTE A FRANÇOIS CLUZET?
R: Antes de nada, diré que soñaba con que interpretara el papel y, de hecho, escribí el personaje con él en mente, a sabiendas de que era una actor de prestigio que se movía en un mundo que me resultaba un poco "inalcanzable". Coincidí con él en un evento y para mi sorpresa, se me acercó su esposa Narjiss, una mujer de origen marroquí, que me dijo que le había encantado mi primera película Paris a toda costa. Tanto es así, que le dijo a François que tenía que trabajar conmigo. Me pareció que estaba soñando, pero le mandé a toda prisa el guion. Le gustó mucho la historia y la idea de compartir cartel con Alexandra Lamy. Y así fue como me convertí en la directora más feliz del universo porque de repente podía contar con dos intérpretes inmensos con quienes colaboraría para crear una pareja única. No hizo falta una prueba de química con ambos intérpretes porque sabía que se daría una sintonía entre sus voces y sus almas. Son muy pero que muy complementarios..
P: ¿CÓMO FUE EL RODAJE CON ELLOS?
R: Yo tenía que mantenerme firme en el papel de jefa porque era la directora de esta orquesta y no quería que nada me descentrase. No siempre es fácil lidiar con gigantes del cine como ellos, pero todo va como la seda cuando hay buen rollo y te has preparado a conciencia (cosa que yo había hecho, porque tenía toda la película ya pensada plano a plano). De todas formas, el trabajo de realizadora requiere de mano izquierda y de comprensión a la hora de hablar con el reparto y es también muy importante saber escucharlos, cuidarlos, transmitir confianza y filmarlos desde su mejor ángulo. Los intérpretes son seres frágiles que, cuando sienten el amor del director, pueden mover montañas. François es un actor que vive en la inmediatez y da momentos brillantes que hay que saber captar. No finge y necesita vivir el momento para encontrar la gracia, por lo que hay que estar prevenidos. Alexandra es una actriz todoterreno y muy versátil, capaz de darle la réplica a François y seguir su ritmo y el mío. Han disfrutado mucho trabajando juntos.
P: ¿CÓMO DECIDISTE LA EDAD DE LOS PERSONAJES?
R: Tienen la edad perfecta porque si fueran más mayores se podría pensar que la falta de orgasmo estuviera relacionada con cuestiones como la menopausia o la disfunción eréctil. No quería que pudiera justificarse por bloqueos hormonales. Si hubieran sido más jóvenes se perdía un aspecto muy importante de la pareja y es que tienen una relación muy sólida. Tienen mucha complicidad y eso se consigue con años de convivencia, al haber compartido alegrías y atravesado momentos difíciles. Cuando se tiene una relación así, no se abandona por algo como la falta de orgasmo, o al menos así es como yo lo veo.
P: ¿CÓMO ELEGISTE LOS ACTORES PARA LOS PAPELES SECUNDARIOS?
R: Axelle Laffont me comentó que Mitty Hazanavicius era una mujer seria y responsable. Como esa definición me encajó perfectamente con el personaje de la película y ella era actriz, le pedí que hiciera unas pruebas y se impuso por encima de otras intérpretes por su talento, inteligencia y su energía vital. Escribí el papel de la hermana para Delphine Baril porque es una actriz que me encanta y había descubierto su lado desenfadado en Plastic Guns. Además de entender los matices del papel, me gustaba la idea de que las dos hermanas fueran tan diferentes porque en una familia las personalidades no se construyen siempre de la misma manera. Fanny es una mujer a la que le impone mucho el sentimiento de culpa, pero su hermana es una mujer liberada que habla casi como un tío. Durante el rodaje se sentía segura y tiró de la improvisación, bordando el papel. Kyan Khojandi es un intérprete por el que siento un respeto tremendo desde que creó la serie Bref y tenía ganas de fusionar nuestros universos. Le elegí como compañero de François porque me parecía interesante precisamente que tuvieran edades diferentes. En mi opinión, resulta un poco antiguo creer que solo tenemos amigos de nuestra misma edad y, además, de esa forma permitía al público identificarse con distintos personajes. Con gente como François-Xavier Demaison he querido trabajar porque es un actor magnífico. También es amigo mío y esa parte humana tiene gran peso a la hora de elegir al reparto y equipo técnico
P: ¿CÓMO LLEGÓ CAMILLE AUMONT-CARNEL AL PROYECTO?
R: No nos conocíamos, pero coincidimos en L'Oréal porque las dos éramos embajadoras de la marca. Cuando le comenté que estaba preparando una película sobre el placer femenino, ella me explicó que como parte de su trabajo como prescriptora había creado la web "Jemenbatsleclito" y había escrito libros que se han convertido en referentes en el campo de la sexualidad femenina. Me pareció que tenía muchísimo carisma y me entraron ganas de escribir un papel para ella en el filme. Al día siguiente su personaje ya formaba parte de la historia. Camille se ha convertido en mi musa y contaré con ella en mis próximas películas.
P: LA ESCENA INICIAL EN LA CONSULTA DE LA TERAPEUTA Y DE LA CONFESIÓN AL MARIDO SON DOS DE LAS CLAVES CON LAS QUE ARRANCA LA HISTORIA. ¿CUÁLES FUERON LOS MAYORES RETOS AL FILMARLAS?
R: En el guion esas dos escenas ocupan seis páginas cada una. Son lo que llamamos "túneles" y, en las comedias, son muy peligrosas. Para evitar aburrir al público, los intérpretes deben estar especialmente motivados: tiene que haber altibajos, cambios de ritmo y de tono... En el rodaje hay que tirar de trucos y elegir espacios lo suficientemente amplios para poder moverse. No basta con rodar planos y contraplanos, hay que bailar con los actores, esencialmente con una steadicam.
P: ¿CUÁLES HAN SIDO TUS EXIGENCIAS ESTÉTICAS?
R: Presto mucha atención a la dirección artística. Diseño todos los decorados y, como quiero que mis películas tengan mi esencia, reflejan siempre mis gustos y mi imagen. Cuando escribo, proyecto en imágenes lo que conozco, lo que me gusta, y así sé que entrará bien por los ojos. Ahora bien, a la hora de perfilar la identidad de los personajes se imponen también ciertas cosas. En esta ocasión, quería sacar a esta pareja de la vida parisina para convertirla en una pareja cualquiera con la que pudiera identificarse todo el mundo. Por otra parte, queríamos que fuera una película muy luminosa, por lo que hemos simulado los Alpilles. A la hora de filmar lugares en los que no he estado nunca, como el club de intercambio de parejas, me inspiré en otros filmes (como Eyes Wide Shut, por ejemplo), pero sobre todo lo que he hecho ha sido plasmarlos como a mí me gustaría que fueran. De nuevo, vuelvo sobre esa elegancia moderna, a un aspecto cinematográfico y experimental. Me vinieron a la cabeza neones gráficos, atmósferas berlinesas, pantallas de vídeo, proyecciones de texto sobre cuerpos desnudos y después busqué esos ambientes e inspiraciones para presentárselos a los diferentes equipos técnicos.
P: ¿QUÉ QUERÍAS CONSEGUIR CON LA MÚSICA?
R: He trabajado con el compositor Laurent Aknin en todas mis películas y le dije que en esta ocasión quería sonidos muy sexis. Pero eso no significaba que fueran melancólicos, sino más modernos y enérgicos, como la música de Billie Eilish. Los protagonistas tienen unos cincuenta años, pero quiero que la película también llegue al público más joven, por lo que la música tenía que ser moderna, al igual que la estética. Y además, tenía muchas ganas de recuperar la canción I put a spell on you porque me encanta y me parece muy mágica.
P: ¿EL MONTAJE HA SIDO COMPLICADO?
R: Para nada. Me encanta esa etapa porque es la última revisión de la historia y me gusta mucho trabajar con Samuel Danési. Durante el montaje nos dimos cuenta de lo sólida que era esta pareja. Ensombrece un poco a los personajes secundarios, pero nos gustaba ver a estos personajes tan unidos, tan fuertes.
P: ¿CÓMO TE GUSTARÍA QUE REACCIONARA EL PÚBLICO?
R: Estoy segura de que va a dar lugar a conversaciones entre amigos y parejas porque a mí misma me ha hecho reflexionar y desde que trato este tema, no había tenido nunca tantas charlas. Me emociona y me siento orgullosa porque quizá permita derribar algunas barreras, cambiar la vida de algunas mujeres y ayudar a otras a dejar de lado ese sentimiento de culpa. El placer es mío es una película entretenida, una comedia que despertará carcajadas entre el público, pero también es un filme con un mensaje potente y un compromiso muy humano. Es mi película más universal.
P: TAMBIÉN ES UNA GRAN HISTORIA DE AMOR.
R: ¡Desde luego! Por eso está dedicada a todas las mujeres... y a los hombres que las aman.
Entrevista con Alexandra Lamy
P: ¿QUÉ TE SEDUJO DEL PROYECTO?
R: De primeras, Reem Kherici me habló del proyecto con tanto entusiasmo que me fue difícil resistirme. Me ventilé el guion en una noche y mientras lo leía me pareció tan divertido, sutil y elegante que a la mañana siguiente acepté el papel. Me parece que toca un tema muy importante que no se ha tratado en el cine. El público se ha partido de risa con historias sobre el placer masculino como Algo pasa con Mary o American pie, pero el placer femenino sigue siendo algo tabú. Además, Reem ha abordado la cuestión de una forma muy inteligente utilizando como protagonistas a una pareja feliz y sólida para hacer de esta historia una gran historia de amor. El placer es mío es muy original porque se trata de una comedia romántica... en la que la pareja está casada desde el principio del filme.
P: ¿CÓMO ES TU PERSONAJE FANNY?
R: Es una mujer de 50 años que lleva demasiado tiempo callada pero que finalmente ha encontrado la fuerza de contar lo que le pasa. Es un papel muy especial porque Fanny lleva años bloqueada y ha sido muy emocionante interpretarla e ir viendo cómo va creciendo esa excitación. Por otra parte, me ha gustado explorar su ingenuidad y su manera literal de entender las cosas, como cuando imita los gestos de la terapeuta para darse aliento e intentar que se le pegue esa sensación de libertad.
P: ¿CÓMO HAS PREPARADO EL PAPEL?
R: A través de las situaciones. En términos estéticos he dejado que Reem llevara la batuta porque controla todo el tema de la dirección artística. En un principio no tenía claro que quisiera ser así de "feliz" todo el rato, pero ella quería que yo fuera sexy y la verdad es que tenía razón, porque me permitió entender mejor a Fanny. Esta mujer lleva casada muchos años, pero sigue cuidándose. De hecho, lo hace precisamente porque valora mucho su relación. Su personalidad coqueta está ligada a la longevidad de su matrimonio. En ese sentido, pensaba mucho en mi madre porque siempre se ha cuidado mucho y me ha servido de inspiración para el personaje.
P: LA HISTORIA ARRANCA CUANDO FANNY SE ATREVE A CONTARLE A SU MARIDO QUE NUNCA HA TENIDO UN ORGASMO...
R: Me gusta ese planteamiento tan actual de una mujer de 50 años que por fin osa hablar de su cuerpo y de su placer. Me recuerda a una cosa que me pasó de adolescente cuando sorprendí a mi madre hablando con sus amigas sobre el placer. Una de ellas contaba que su marido era como un conejo y mi madre le insistía en que el placer era importante. Ese comentario me marcó y la película me recordó esa situación. Creo mucho en la memoria celular, por lo que no me sorprende que las mujeres hayan tardado tanto en hablar de este tema abiertamente.
P: TRAS ESA CONFESIÓN, LA PELÍCULA SE CONVIERTE EN LA HISTORIA DE ESTA PAREJA.
R: Sí y es precisamente por eso que es un filme tan optimista. Si bien es cierto que en el cine hemos visto a mujeres hablando de sexo (y a veces de manera directa y cruda), rara vez son parejas las que plantean esta cuestión. Me gusta mucho que El placer es mío no ignora los problemas a los que se enfrentan las parejas: habla de lo que nos callamos, de lo que dejamos por decir y de cómo nos vamos construyendo juntos, en las diferentes etapas. ¡El problema al que se enfrentan Fanny y Tom no es moco de pavo! Tras la confesión de ella, buscan juntos una solución y es en ese momento cuando nos encariñamos más de ellos. Y si nos caen mal todos los que les dicen que experimenten con otras personas, es porque queremos que sigan juntos y consigan disfrutar juntos.
P: ¿HA SIDO FÁCIL CREAR COMPLICIDAD CON FRANÇOIS CLUZET?
R: Congeniamos enseguida. La primera escena que rodamos juntos fue la de la confesión. Estaba cerrada, pero sabíamos que Reem nos dejaría improvisar, así que empezamos a probar y de esa diversión surgió una confianza y una cercanía. François ha resultado ser un compañero perfecto porque es atento, generoso, ingenioso y además tiene un sentido impecable del ritmo, la comedia y el drama. Es un actor muy completo. Me parece que la pareja que hemos creado funciona de maravilla en pantalla y eso es justo lo que nos proponíamos y queríamos transmitir.
P: ¿CÓMO OS HA DIRIGIDO REEM KHERICI?
R: Es impresionante lo mucho que cuida a sus intérpretes, pocas veces he visto algo así. Desde París a toda costa hasta Perro y gata, ha ido ganando en experiencia y técnica, que sumadas a su entusiasmo han resultado en un dominio absoluto de su oficio. A la hora de rodar la escena en la consulta, por ejemplo, Reem nos dirigió como si estuviéramos haciendo una coreografía, con la cámara bailando alrededor de nosotros.
P: Y QUÉ TAL HA SIDO TRABAJAR CON ELLA DELANTE DE LA CÁMARA?
R: Disfruta mucho del trabajo. Solo podíamos hacer una toma de la escena en la que me salpica con tinta y se le escapaba tanto la risa que me temía lo peor. Pero cuando se pone en serio te mira y está completamente metida en el papel y si empiezas a improvisar, te sigue fácilmente. Nos hemos llevado muy bien en ese sentido también, me gusta probar cosas, improvisar, seguir el ritmo a mis compañeros y, por empatía con el reparto, nunca me canso de volver a rodar tomas hasta bordarlas.
P: DELPHINE BARIL INTERPRETA A TU HERMANA. ¿TRABAJAR CON ELLA HA SIDO COMO EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS?
R: Admiro su trabajo desde hace tiempo y, de hecho, he propuesto muchas veces su nombre para diferentes proyectos cuando me preguntaban por posibles compañeras. Delphine tiene tanto talento y es tan divertida que consigue hacer una labor descomunal sin resultar nunca vulgar. Por otra parte, ella tiene formación teatral, como yo, así que aunque venimos de mundos distintos, hablamos el mismo idioma.
P: ¿QUÉ HAS APRENDIDO DE ESTE FILME, COMO MUJER Y TAMBIÉN COMO INTÉRPRETE?
R: Como mujer me he dado cuenta de que todavía queda mucho camino por recorrer para conseguir que el placer femenino deje de ser un tema tabú, pero también he podido constatar que por fin tenemos derecho a hablar de ello a cualquier edad y que una mujer de 50 años puede ser un modelo de belleza y plenitud. Y como actriz, aunque me sigue imponiendo, noto que película tras película me lanzo más a la improvisación. Me arriesgo más porque cuando nos dan espacio para probar, el objetivo es divertirse y proponer cosas, sin miedo a equivocarse. La clave está en recuperar esa libertad que sentíamos en clase cuando estudiábamos arte dramático.
Entrevista con François Cluzet
P: ¿QUÉ TE SEDUJO DE ESTE PROYECTO?
R: ¡El hecho de que fuera una historia de amor! Soy una de tantas personas que adora ver a parejas que se quieren. Y cuanto más mayores, más bonito me parece. Me encanta la idea de que se utiliza una comedia para desmontar un tema tabú: el del placer femenino. El hecho de que un 30 % de mujeres sean anorgásmicas me parece grave. La responsabilidad no es únicamente de los hombres, pero sí tienen un papel importante. A mí me han salvado las mujeres, así que les estoy enormemente agradecido. Debo decir que mi esposa Narjiss me animó mucho a participar en el filme porque cada vez que hablaba del proyecto con sus conocidas, la gente se emocionaba mucho: todo el mundo conoce el Womanizer y la historia les hacía mucha gracia.
P: ¿TE DIO ALGÚN REPARO?
R: Sí. Aunque me gustó mucho el guion al leerlo, tenía alguna reserva inicial. Reem estaba muy decidida, pero tuvo a bien modificar algunas secuencias y volver a ponerse en contacto conmigo. Ella tenía muy claro lo que quería hacer. Podría decirse que se había subido al tren sin billete porque sabía que pasara lo que pasara, iba a llegar a su destino. Esa es una de sus grandes cualidades porque además no arrampla con nadie para salir adelante, lo hace siempre desde la nobleza y el entendimiento. Además, es una mujer muy inteligente y aprende a mil por hora. Su energía y su entusiasmo son contagiosas. En el plató nos animaba mucho y es fantástico sentirse tan apoyado. Al verla trabajar, pensé que en realidad esa es la mejor cualidad que puede tener un director o una directora.
P: ¿CÓMO HA SIDO TRABAJAR CON ALEXANDRA LAMY?
R: Nos hemos llevado de maravilla desde el principio. Nos movía el mismo deseo de crear a esta pareja y hacerla muy entrañable para que el filme se convirtiera en una gran historia de amor. Estábamos en la misma onda, como personas y como intérpretes. En la vida es una mujer estupenda y en el trabajo es una todoterreno incansable. Al igual que yo, más que actuar, lo que busca es vivir las situaciones. Nuestra complicidad nos ha permitido crear una pareja sólida y además reafirmar sus emociones. De hecho, en algunas escenas en las que nuestros personajes podían tomar algo de distancia, hemos preferido apostar por la unión. Cuando se trabaja con una actriz de su talla, todo va muy rápido porque lo da todo en cada secuencia. En resumidas cuentas, es una delicia encontrarse en situaciones así de divertidas con una compañera tan sincera.
P: ¿QUÉ TIPO DE ACTOR ERES?
R: Uno muy apasionado. No lo veo como interpretación, sino que me vuelco en esas situaciones como si me estuvieran ocurriendo realmente. No me interesa que las cosas queden perfectas. Nunca he trabajado así y creo que me ha funcionado muy bien. No me gusta hacer infinitas tomas porque no quiero alterar la forma en la que he interpretado la secuencia. Chabrol decía que con los actores hay que evitar la frustración y creo que tenía razón: cuando le pides a un tipo que repita la misma escena 20 veces, se le quitan las ganas de hacerlo. Además, creo que un buen actor es, ante todo, un buen compañero.
En el cine, como en la vida, un buen compañero es alguien que tiene consideración con el otro, que escucha y que disfruta de la colaboración. Nuestro oficio es complicado porque en plató recae sobre nosotros toda la responsabilidad de dar vida a los personajes. La frase de Marivaux me sigue pareciendo la mejor forma de describir nuestra profesión: "Los actores son aquellos que fingen fingir".
P: ¿DAR VIDA A LOS PERSONAJES TAMBIÉN HA CONLLEVADO IMPROVISAR EN ESTE PROYECTO?
R: Hemos improvisado algo de humor pero no de texto porque no había nada que añadir. Los diálogos estaban perfectos, las situaciones eran divertidas, el guion estaba muy logrado. Dar vida a los personajes también significa dejar que determinadas cosas surjan de forma espontánea, a pesar de los contratiempos.
P: ¿QUÉ ES LO QUE MÁS DISFRUTAS AL TRABAJAR EN UNA COMEDIA?
R: Es el género que más me gusta. Me divierte mucho parecer ridículo. Cuanto más ridículo parezco, mejor me lo paso. En esta historia es el personaje de Fanny quien lleva las riendas, así que pude profundizar en los miedos que paralizan a mi personaje, en sus cobardías y en todo ese abanico de pequeños defectos.
P: ¿CÓMO FUE TU REACCIÓN AL VER EL FILME?
R: Me sentí muy contento de haber participado en la película porque me lo pasé en grande y está repleta de escenas logradas y divertidas. También sentí mucho orgullo. Estoy orgulloso de la historia que contamos, del guion y de las situaciones que hemos vivido, y también de Reem, que ha sacado lo mejor de nosotros, y de Alexandra, que es una compañera muy generosa con la que he congeniado muchísimo.
