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El gran Hotel Budapest cartel reducido El gran Hotel Budapest(The Grand Budapest Hotel)
Dirigida por Wes Anderson
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Una película dirigida y escrita por Wes Anderson a partir de una historia creada por el propio Anderson y Hugo Guinness. La película está protagonizada por Ralph Fiennes, Tony Revolori, F. Murray Abraham, Mathieu Amalric, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Jude Law, Bill Murray, Edward Norton, Saoirse Ronan, Jason Schwartzman, Tilda Swinton, Tom Wilkinson y Owen Wilson.

El equipo creativo incluye a los productores Wes Anderson, Scott Rudin, Steven Rales y Jeremy Dawson; los productores ejecutivos Molly Cooper, Charlie Woebcken, Christoph Fisser y Henning Molfenter; la coproductora Jane Frazer; el director de fotografía Robert Yeoman, A.S.C.; el diseñador de producción Adam Stockhausen; el montador Barney Pilling; el supervisor musical Randall Poster; el autor de la música Alexandre Desplat; la productora asociada Octavia Peissel y el coproductor de Scott Rudin Productions, Eli Bush.

EL GRAN HOTEL BUDAPEST: una película de "ladrones" en clave humorística y constante movimiento, tanto cinético como cómico; un atemporal relato de amistad, integridad y promesas cumplidas. El director Wes Anderson dice que para hacer su octavo filme se ha inspirado en diversas fuentes, tales como las comedias anteriores a la introducción del Código Hays realizadas durante los años 30, así como las historias y memorias del escritor vienés Stefan Zweig.

"A mi amigo Hugo y a mí se nos ocurrió una idea", recuerda Anderson sobre los orígenes del guión. "Ambos habíamos hablado durante años sobre crear un personaje basado en un amigo común, una persona excepcional y absolutamente encantadora, con una personal y maravillosa facilidad de palabra y una forma de ver la vida muy especial. Alguien que no se parece absolutamente a nadie que conozcamos. Después, y ya por separado, tuve la idea de hacer una película al estilo europeo; inspirada sobre todo en Stefan Zweig, un escritor al que verdaderamente he llegado a apreciar durante los últimos años. Había otras cosas que había leído que en un principio podía parecer que no tenían conexión con la película, como ‘Eichmann en Jerusalén’, de Hannah Arendt, que tenía muy poco que ver directamente con ella, pero que contiene un fascinante análisis de cómo respondió cada uno de los países europeos al desafío nazi y de cómo llegó a descomponerse todo un continente; así como ‘Suite Française’, de Irène Némirovsky. Estos fueron algunos de los elementos con los que empecé, y luego los mezclé con la idea que Hugo y yo teníamos sobre nuestro amigo. Y, en cierto modo, sobre eso trata esta película de alguna manera".

Anderson sitúa la acción de su historia en una ficticia ciudad-balneario ubicada en el imaginario país alpino de Zubrowka, para el cual Anderson creó no solo una completa estética visual, sino también un cohesionada historia del siglo XX que retrataba la situación en Europa del Este, con un dominio del fascismo durante los años treinta y una posterior hegemonía del comunismo; pero también reflejó un pasado más distante, caracterizado por el inconfundible estilo de la Belle Époque.

"En cada película que hace Wes hay todo un mundo, y es necesario crear todo un universo que esté acorde con él", dice el productor Jeremy Dawson, que ha trabajado con Anderson en MOONRISE KINGDOM, FANTÁSTICO SR. FOX y VIAJE A DARJEELING. "En este caso, Wes ha creado una zona de la Europa oriental totalmente imaginaria, conocida como la República de Zubrowka, y en Zubrowka se encuentra una de esas fabulosas ciudades-balneario que brotaron como hongos por todas partes antes del cambio de siglo. La historia surgió de su auténtico interés por esa época, esa historia, ese mundo; y también por cierto tipo de personaje, que se ve reflejado en nuestro Monsieur Gustave, el conserje de ese gran hotel. Por lo tanto, la fusión tanto de la idea del personaje como de todo ese mundo dio como resultado este estupendo guión de Wes. Después se combinó todo –guión, interpretación y dirección– y se convirtió en algo todavía más original de lo que era sobre el papel".


Los ciudadanos de Zubrowka

Monsieur Gustave H.
Anderson escribió el papel de Monsieur Gustave H., el quisquilloso conserje que se erige como eje central del filme, teniendo en mente a un actor: Ralph Fiennes, nominado al Oscar en dos ocasiones por LA LISTA DE SCHINDLER y EL PACIENTE INGLÉS. "La idea de que Ralph interpretara a este personaje lo enriqueció radicalmente", dice Dawson. "Ralph desaparece en el personaje hasta tal punto que uno sólo puede pensar, ‘ése es Monsieur Gustave’".

Fiennes se sumergió completamente en las numerosas contradicciones del personaje. "Gustave es inseguro, engreído y básicamente pobre, tal y como señala el guión, pero también es un hombre muy fastidioso porque posee unos fuertes y arraigados principios sobre cómo hay que cuidar de la gente", observa el actor.

A Fiennes le atrajo especialmente la relación de carácter paternal que Gustave entabla con el joven Zero, al que el conserje elige como su potencial protegido en la interminable batalla contra las asperezas del mundo. "Para Gustave, Zero es una persona inocente y sin ninguna experiencia en cómo funciona realmente el mundo y que, por lo tanto, necesita ser instruido. Sin embargo, finalmente, ambos se convierten en compañeros de fatigas a un nivel equivalente", señala Fiennes.

Fiennes se inspiró en su primera colaboración con Anderson, quien, advierte el actor, tiene una manera de ver el mundo que es única en su especie. "En EL GRAN HOTEL BUDAPEST, Wes ha creado una genuina comedia de "ladrones", donde hay disfraces, persecuciones y fugas, no obstante, también hay ese agridulce trasfondo tan característico de su filmografía", declara Fiennes. "Sus películas tienen siempre un idiosincrático toque de ligereza dentro de la que subyacen temas muy potentes y fuertes emociones. Es una inusual combinación que nadie más puede reproducir porque surge del propio Wes, de su personal sentido del humor y percepción del mundo".

Fiennes prosigue: "Wes es exigente con sus actores pero de una manera muy positiva. Va perfeccionando la escena hasta que consigue de ti el sentimiento correcto, la ligereza adecuada. La celeridad al proporcionárselo es algo que Wes valora mucho en un actor porque este tipo de material necesita ese tipo de vivacidad. Finalmente, Wes fue capaz de crear su propia época y mundo imaginarios, donde la gente es más valiente, más ejemplar y se divierte muchísimo más".

Bajo el superficial y puntilloso comportamiento de Gustave se esconde una especie de básico eje emocional, un compromiso, una sensibilidad y un sentido del afecto, que en buena medida constituye el centro emocional de la historia. El coprotagonista Edward Norton, cuyo personaje se dedica a perseguir a Gustave, observa: "Gustave se sitúa allá arriba, con los más grandes personajes que Wes ha creado, y nadie habría podido interpretarlo mejor que Ralph. Gustave es contradictorio: tiene ese increíblemente arrogante y mojigato sentido moral de lo que es correcto y, al mismo tiempo, es vehementemente leal. Es como echar un vistazo a un viejo mundo justo en el momento anterior a que desaparezca".

Zero Moustafa
Al principio de EL GRAN HOTEL BUDAPEST, el Joven Escritor se halla en plena conversación con el enigmático Mr. Moustafa, el propietario del hotel, que comienza a relatar la historia de cómo pasó de ser un simple botones a convertirse en el dueño del Gran Hotel Budapest.

Interpretando a Zero Moustafa en su juventud, en la época en que llega por primera vez al hotel, se halla el actor novel Tony Revolori. Como se trataba de que Zero procediera de un ficticio país de Oriente Medio, en un principio, Anderson buscó actores en Líbano e Israel, así como en el Norte de África y en diferentes comunidades europeas de inmigrantes; pero al final encontró a Revolori, de origen guatemalteco, en las audiciones que se celebraron en Los Ángeles. Tan pronto como lo vio, Anderson reconoció en Revolori la misma franca sinceridad que caracteriza a Zero. Y cuando Wes le presentó a Fiennes, la sintonía entre ambos para la comedia se hizo inmediatamente evidente.

A Fiennes le impresionó la preparación de Revolori, pero también su fuerte instinto natural. "Tony le aporta a Zero esa maravillosa cualidad de inocencia inteligente. Es una persona inocente pero también muy perspicaz", asevera Fiennes.

Para Revolori, trabajar con Anderson era ya "una experiencia en sí misma, que no se parece a ninguna otra". Revolori continúa: "Me sentí parte de su familia, e inmediatamente todo el mundo –actores y equipo técnico– me ayudó a encajar y comenzó a enseñarme y darme consejos, lo cual fue algo fantástico".

Eso fue especialmente verdad en el caso de Fiennes. "Ralph me ayudó mucho a ubicarme. De algún modo, se convirtió en una especie de hermano mayor", opina Revolori.

La compenetración entre ambos era obvia para todos los que estaban en el set. Willem Dafoe observa: "Ralph posee esa formalidad británica, ese irónico sentido del humor y esa bella manera de hablar; y Tony es extraordinariamente natural y sencillo. Nada más verlos juntos, pensé que era una combinación fantástica".

Interpretando a Zero en su vejez se halla el actor F. Murray Abraham, que, como es el que relata la historia del ascenso de su personaje hasta su estatus actual, ejerce de principal narrador de la historia. A Abraham le emocionó mucho asumir el papel de raconteur o cuentista. "Una de las cosas que hago bien es contar historias", señala. "Tengo una nieta, estoy muy unido a ella, y narrarle cuentos y escucharla a ella contarme historias es una de las alegrías de mi vida. También creo que es una tradición en la que fundamentalmente se basa el cine –la narración–, aunque esos grandes cuentos que realmente tienen algo que decir parece que se han perdido por el camino. Wes tiene especial empeño en decir algo, y en esta película, que yo creo que es la mejor que ha hecho, cuenta una historia que hará sonreír todo el tiempo".

Especialmente interesante para Abraham era la idea de que el anciano Zero Moustafa, extenuado por la guerra y por la tragedia personal, todavía es capaz de mantener un espíritu alegre. "Zero ha tenido una vida muy intensa y ha perdido a todos sus seres queridos, pero no se ha convertido en un cínico. En mi opinión, ése es un aspecto muy importante de Zero, y resulta, además, que yo lo comparto. Yo creo en el futuro de la humanidad y creo que las personas son básicamente buenas por naturaleza. Sí, así lo creo".

Abraham disfrutó trabajando mano a mano con Jude Law, que interpreta al Joven Escritor. "Jude es uno de mis actores favoritos. Hemos coincidido muchas veces anteriormente a lo largo de nuestra vida, pero nunca había trabajado con él; y entre nosotros se estableció una conexión muy fuerte en esta película", señala el actor.

En cuanto a Anderson, con el que trabaja por primera vez, Abraham señala: "Todos piensan lo mismo que yo sobre Wes; que es una persona increíble. ¿Conoces el libro ‘El Principito’, de Saint-Exupéry? Wes Anderson es el Principito de mayor".

Los Desgoffe und Taxis
La acción principal de la historia se inicia con la repentina y misteriosa muerte de Madame Céline Villeneuve, provecta condesa viuda de Desgoffe und Taxis, también conocida como Madame D.

Interpretando a Madame D. se encuentra la actriz Tilda Swinton, que ganó un Oscar por su trabajo en MICHAEL CLAYTON. Para representar a este personaje, Swinton tuvo que pasar cada mañana casi cinco horas en la sala de maquillaje, ajustando su físico al de esta viuda de 84 años de edad. Anderson señala, "Con Tilda, teníamos la posibilidad de avejentarla, y me parece que ella disfrutó mucho con ello, y eso también contribuyó a hacer del personaje algo especial. Creo que Tilda supo muy bien cómo interpretar a una persona de esa edad".

A Swinton le pareció irresistible el mundo de EL GRAN HOTEL BUDAPEST. "Pienso que a todos nos agrada la idea de vivir en el hotel más extraordinario del mundo y ser atendido por alguien como Monsieur Gustave, o incluso ser alguien como Gustave", señala. "Tenemos un país imaginario, lo cual siempre es un buen comienzo, y luego tiene lugar un confuso y misterioso asesinato que se mezcla con un batiburrillo de magníficos detalles, algo que no se parece absolutamente a nada que nos pudiéramos imaginar".

La muerte de Madame D. pone en marcha una feroz batalla por su vasta fortuna. Encabezando el ataque se encuentra su hijo, Dmitri, el despiadado y principal villano de la película, un personaje lleno de humor negro interpretado por Adrien Brody, que anteriormente había protagonizado VIAJE A DARJEELING. "Dmitri es la mala hierba, el que provoca el conflicto, y Adrien está realmente maravilloso dando vida a ese personaje", señala Anderson.

Brody dice de su personaje: "Dmitri es poderoso y codicioso, un hombre acostumbrado a obtener todo lo que desea. Monsieur Gustave representa una amenaza para ello. Se descubre que Gustave era el amante, mucho más joven, de su madre, a quien finalmente la condesa legó su fortuna, por lo tanto, ¿tú no le tendrías manía? Todo en torno a Dmitri es oscuro: su atuendo, su pelo, sus pensamientos y su actitud. El encanto de la comedia es que puedes acentuar todos esos atributos hasta el punto de convertirlos en algo divertido. El objetivo era encontrar un equilibrio entre algo justificadamente amenazador pero, a la vez, hilarante; Dmitri tenía que ser ambas cosas".

Dmitri tiene también un cómplice: un esbirro llamado Jopling, un rufián que lleva chaquetón de cuero y botas de tacón, además de puños americanos, y que está interpretado por Willem Dafoe. Dafoe dice que pese a haber trabajado anteriormente con Anderson, el guión de EL GRAN HOTEL BUDAPEST le pareció sorprendente. "Pensé que era muy interesante, era prácticamente una revisión de las comedias de Lubitsch y Wilder, con un tono de película cómica de "ladrones" y todos esos personajes entrando y saliendo", señala. "Wes capta un espíritu que es realmente fascinante".

A Dafoe no le sorprendió que el guión atrajera a un elenco tan formidable y galardonado. "En el cine actual, no es muy habitual que un director tenga un sello personal tan potente. Wes lo tiene, así que mucha gente quiere trabajar con él", explica el actor. "Y eso da lugar a una atmósfera tremendamente creativa".

Interpretando al asesor legal Vilmos Kovacs, el abogado que representa los intereses del patrimonio de Madame D., se halla Jeff Goldblum, que previamente había trabajado con Anderson en LA VIDA ACUÁTICA CON STEVE ZISSOU. Goldblum recalca algunos de los elementos de ámbito cultural y político que intervienen en el filme: "Monsieur Gustave es una rara y extraordinaria fuente de esperanza e inspiración –es cortés, generoso y refinado– en un mundo en el que el fascismo está llegando al poder", comenta. De hecho, Dmitri y su cohorte se han decantado por la vía del fascismo, y éste es uno de los elementos que dan pie al antagonismo que surge entre Dmitri y Monsieur Gustave. "Éste es un mundo donde es necesario tomar partido, así que cuando Madame D. es asesinada, y estallan las desavenencias en relación al testamento y la atmósfera se carga de codicia, mi personaje de Kovacs se encuentra ante la disyuntiva de tomar posición".

A Goldblum le encantaron también ciertos detalles del aspecto de su personaje, como la barba que lleva y que se basa en la figura de Sigmund Freud. "Wes es muy concreto en sus ideas visuales, y el atuendo que ha creado la diseñadora de vestuario, Milena Canonero, facilita la perspectiva del personaje que tienes que interpretar", señala.

Para Goldblum fue muy emocionante trabajar de nuevo con Anderson. "Tiene una personalidad esencialmente artística, y es un hombre muy centrado e ingenioso, al igual que Monsieur Gustave", comenta el actor. "Rebosa siempre sentido del humor y encanto. Y atrae a gente increíble en todos los terrenos, que están aquí por amor a su personal estilo".

El ámbito cercano a los Desgoffe und Taxis se complementa con el leal mayordomo de Madame D., Serge X, interpretado por otro recién llegado a la filmografía de Anderson: el galardonado actor francés Mathieu Amalric, más conocido en Estados Unidos por su papel principal en la película de Julian Schnabel LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA.

Agatha
La mejor y más famosa pastelería de Zubrowka es Mendl’s. Y es ahí, entre rodillos de amasar y pasta de hojaldre, donde Zero conoce a Agatha, una atractiva y joven aprendiza que tiene una marca de nacimiento en el rostro, y que elabora el pastel favorito de la ciudad: "Courtesan au chocolat". Para interpretar a Agatha, Anderson eligió a la actriz irlandesa Saoirse Ronan, que fue nominada al premio de la Academia a los 13 años de edad por su papel secundario en la adaptación cinematográfica realizada por Joe Wright de EXPIACIÓN.

Ronan se zambulló en el proyecto sin reserva alguna. La actriz recuerda su primer día en el set, la primera vez que trabajó con Anderson: "Cuando llegué, había una actividad frenética por todas partes", rememora. "Había un montón de gente corriendo de un lado a otro; y se podía apreciar que todos estaban dando lo mejor de sí mismos, porque Wes es muy concreto sobre lo que quiere en lo que se refiere a estética y estilo visual. Se veía que todo el mundo estaba absolutamente en sintonía con su manera de trabajar".

Agatha, pese a su mayor sentido común, acaba finalmente implicada en las aventuras policiacas de Zero y Gustave. Ronan comenta: "Agatha aporta más emoción a la historia porque Zero se siente más motivado, por su amor hacia ella, a colaborar con Gustave en todo lo que están haciendo. Yo creo que al principio Agatha no sabe muy bien dónde se ha metido, pero decide seguirles hasta el final porque los quiere y confía en ellos".

Policías y ladrones
Cuando las cosas empiezan a ir mal para Gustave y Zero, empiezan a verse acosados por el capitán de la Policía Militar de Lutz: Albert Henckels, interpretado por Edward Norton, que ya trabajó con Anderson en MOONRISE KINGDOM. "Henckels persigue a Gustave porque se le considera un fugitivo", explica Norton. "Pero, al mismo tiempo, en el fondo sabe que hay algo que no funciona del todo bien y, de hecho, es que ese hombre le cae bien, así que yo calificaría a mi personaje como "perseguidor a su pesar". Él es la ley, pero se huele que hay algo más en juego".

Norton también señala la excepcional camaradería que surgió tras las cámaras durante la producción del filme. "Yo creo que para muchos actores de mi generación, Wes ha sido una especie de referente de la visión creativa desde el punto de vista personal. Wes es capaz de hacer algo particularmente sincero y, no obstante, divertido. Hacer una película con Wes se parece mucho a ese tipo de historias en donde se crea una clase de familia alternativa, lo cual resulta muy entrañable para los actores. El reparto es el resultado de mezclar antiguos miembros del clan de Wes con nuevos componentes; y hubo un enorme compañerismo. Parecía como si Wes cultivara entre reparto y equipo el sentimiento de La Sociedad de las Llaves Cruzadas –los conserjes de todos los grandes hoteles del mundo–, que poseen ese absoluto sentido de unidad cuando se les necesita".

Cuando la ley finalmente le alcanza, Gustave se ve repentinamente recluido en el sitio más inimaginable para un hombre de su sensibilidad: el Puesto de Control número 19 del Centro Penitenciario, una fría y húmeda prisión de la época medieval, rodeada por espinosas alambradas y un foso lleno de cocodrilos. Gustave se hace inmediatamente amigo de cuatro compañeros de prisión, y acaba convirtiéndose en el centro de un elaborado plan de fuga que los reclusos habían maquinado. El cerebro del plan es Ludwig, un rudo convicto, lleno de tatuajes y completamente calvo, interpretado por Harvey Keitel, quien también actuó en MOONRISE KINGDOM y para el cual Anderson escribió el papel expresamente.

La Sociedad de las Llaves Cruzadas
Fuera de prisión y prófugo de la justicia, Gustave comprende que sólo le queda un sitio al que recurrir: La Sociedad de las Llaves Cruzadas, una extensa y clandestina fraternidad de conserjes que trabajan en los mejores hoteles de todo el mundo. En una de las secuencias del filme mejor coreografiadas, Bill Murray, Bob Balaban, Fisher Stevens, Waris Ahluwalia y Wally Wolodarsky asumen el rol de los conserjes que acuden en ayuda de Gustave.

Murray, que ha participado en todas las películas de Anderson excepto en la primera, ha observado cómo el director ha ido desarrollando su visión creativa. "Me parece como si hubiéramos crecido juntos", dice Murray. "Wes todavía es un jovencito para mí, pero cada vez está más curtido, escribe y rueda cada vez con más ambición, y cada vez es más divertido".

Por su parte, a Balaban le encantó la nostalgia del filme por una especie de edad de oro de la hospitalidad y el sentido del viaje. "Yo creo que uno de los grandes atractivos de esta película es que revisita una época romántica y suntuosa", afirma. "Hubo un tiempo en el que un hotel era un lugar donde tu vida podía cambiar, un nuevo y excitante mundo donde te encontrabas con gente desconocida y con el misterio, y donde te sentías totalmente despreocupado. Y cuando uno de los nuestros lo necesita, nosotros, los conserjes, emprendemos un heroico juego de gato y ratón, uniéndonos en una especie de legión del ejército de los conserjes".

El inicio de la guerra fue un golpe mortal para esta romántica época, y cuando la guerra se propagó a Zubrowka, el Alto Mando del Ejército estableció su base en el Gran Hotel Budapest. Monsieur Chuck, interpretado por Owen Wilson, que colabora con Anderson desde hace tiempo, asume el control del hotel como conserje militar durante ese período.

Y cuando volvemos a visitar el hotel en sus últimos días, cuando ya se precipita hacia su demolición final, encontramos a Monsieur Jean en la recepción. Para este papel, Anderson recurrió a otro viejo amigo: Jason Schwartzman. "Soy colaborador de Wes, soy amigo de Wes y soy fan de Wes", afirma Schwartzman, "y siempre que leo uno de sus guiones es el fan que hay en mí el que responde primero. En el caso de EL GRAN HOTEL BUDAPEST, lo emocionante es que era una historia tan compleja y a tantos niveles que va saltando a través de períodos de tiempo distintos, y conociendo la sensibilidad de Wes, lo divertido era comprobar cómo sería todo eso a nivel visual".


Inaugurando el Gran Hotel
La exhaustiva planificación de la película comenzó con la búsqueda de la localización idónea para recrear el Gran Hotel Budapest. Como el hotel experimenta varios cambios, desde su apogeo como célebre balneario a principios de los años treinta, hasta caer bajo el control fascista y hasta su declive al convertirse en un edificio prácticamente deshabitado durante el período comunista, Anderson y su equipo buscaban un sitio que destacara tanto por su marcado carácter europeo como por su mucha flexibilidad a nivel visual.

La búsqueda empezó con el minucioso estudio por parte de Anderson de los archivos de la Biblioteca del Congreso, que contiene una gran colección de fotocromos de una época en la que era tradición viajar por Europa. Pero tras examinar algunos de los balnearios fotografiados y descubrir que la mayoría habían sido demolidos o excesivamente modernizados, Anderson decidió no rodar en un hotel. En vez de eso, Wes localizó una especie de inesperado set exterior: unos grandes almacenes construidos a principios de siglo y ubicados entre Alemania, Polonia y República Checa, en la ciudad de Görlitz, nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Pero resultó que la ciudad de Görlitz tenía mucho más que ofrecer que sólo esos grandes almacenes, por ejemplo, su arquitectura, con influencias que abarcan desde el Gótico y el Barroco hasta las curvas prácticamente modernistas del art nouveau. "Los edificios en Görlitz tienen tanta personalidad que nos dimos cuenta de que prácticamente podíamos hacer allí toda la película", explica Dawson.

Muchos de los principales objetos de atrezo fueron realizados por artistas y artesanos de Görlitz, como los pasteles Courtesans au Chocolat, que elaboró la panadera local Anemone Müller-Grossman, el emblemático anillo que lleva en el dedo meñique Monsieur Gustave y el colgante de porcelana que luce Agatha. El jefe de utilería Robin Miller señala: "Görlitz es una pequeña localidad muy bella, pero básicamente es una ciudad histórica. No hay todas esas cosas que solemos tener en una gran ciudad, toda esa clase de recursos y sistemas de apoyo. Pero un día, pasé casualmente por una pequeña tienda de objetos de porcelana y vi en el escaparate esas preciosas porcelanas pintadas a mano. Entré, y vi que fabricaban pequeñas piezas de porcelana usando la maravillosa cerámica azul de Delft, y pensé, ‘Esto es, lo hemos encontrado’". Al final, resultó que la artista, Heidemarie Klinger, se había formado en la cercana ciudad de Meissen, famosa mundialmente por la fabricación de objetos y figuras de porcelana.

Gran parte de la propia población local apareció en la película. Como Dawson explica: "Trabajar en una ciudad pequeña tiene también otro atractivo como es llegar a conocer a muchos de sus habitantes, y entonces empezamos a incluirlos en el filme. Así, por ejemplo, el tipo que una noche era el camarero que nos servía en el restaurante, al día siguiente se convertía en el extra de una escena".

Anderson y su equipo no sólo construyeron sus sets en esos grandes almacenes vacíos, sino que también establecieron allí sus oficinas y talleres, creando un mundo absolutamente independiente que mantuvo a actores y técnicos inmersos en el universo de Zubrowka.

El diseño de la película fue fruto de la colaboración entre Anderson y su diseñador de producción, Adam Stockhausen. Stockhausen, que anteriormente había trabajado en las películas de Wes VIAJE A DARJEELING y MOONRISE KINGDOM, y recientemente ha diseñado el filme de Steve McQueen 12 AÑOS DE ESCLAVITUD, sabía que esta película sería una experiencia creativa que no se parecería a ninguna otra. "Trabajamos por todas esas pequeñas y bellas ciudades, y al estar allí, te sumerges por completo en ese mundo", señala. "Fue una aventura muy especial".

Para recrear el interior del hotel, Stockhausen empezó por imaginar su diseño en conexión con el personaje de Gustave. "Intentando dilucidar cómo sería el hotel físicamente, me pareció que todo tenía que ver con el personaje de Ralph", explica Stockhausen. "El espacio es un reflejo de él a través de su paleta de colores y su estilo. Nuestra pretensión era que toda la estructura del hotel se percibiera como un conjunto absolutamente integrado con la narración. Era un enorme reto, además de un set enorme y muy complicado".

Stockhausen resume algunas de los pasos que a nivel creativo dieron para construir el vestíbulo del hotel: "Primero, se realizó un interminable y exhaustivo trabajo de investigación sobre cómo eran estéticamente los hoteles de la época, y luego, había detalles que nos llamaban la atención que empezaron a aflorar a la superficie, y decíamos, ‘Esas escaleras son increíbles, esa puerta de ascensor es increíble’ o ‘esa recepción es increíble’. Y cuando todas esas piezas empezaban a tomar cierta forma, enseguida decíamos, ‘Vale, esto está empezando a parecerse a nuestro hotel’. Después, tratamos de establecer una buena conexión entre puertas, pasillos y espacios para que la acción se pudiera desarrollar sin ningún problema. A Wes le gusta rodar con complicados movimientos de cámara, así que el espacio físico tenía que ajustarse perfectamente a eso. Terminamos construyendo primero la versión del hotel de los años 60, y después filmamos hacia atrás, quitando capas para mostrar el interior del hotel durante el período anterior".

Casi todos los demás sets los encontraron en Görlitz y en sus alrededores más inmediatos –desde la localización del Puesto de Control 19 de la prisión en la cercana ciudad de Zwickau, hasta la tienda Mendl’s y el Museo de Arte en Dresden, a tan sólo una hora de distancia, con una única e importante excepción: Al final, Anderson y Stockhausen decidieron recrear el exterior del hotel en una maqueta magistralmente elaborada en los talleres de Babelsberg. También fue allí donde se construyó y filmó buena parte de las secuencias de tranvía y de la persecución con esquís, fabricando modelos en miniatura en los talleres que luego se llevaban al exterior para rodar con luz natural –a menudo, haciendo rodar una cámara a través de auténticos árboles en miniatura–, lo que permitía una sensación de naturalidad mayor que la normalmente se consigue con una maqueta. Para los planos más generales de la persecución con esquís, se recreó a los propios personajes utilizando la técnica de animación stop-motion. Y para ayudar en este proceso, Anderson reclutó a varios de sus antiguos colaboradores en el filme FANTÁSTICO SR. FOX.

Como señala Stockhausen, "muy frecuentemente, una escena que se supone se ha realizado por completo en una misma ubicación, en realidad se divide entre una localización principal, una parte de animación stop-motion, un fondo de decorado, otra parte de una maqueta y diversas localizaciones. Por lo tanto, es un enorme desafío tratar de imaginar cómo va a combinar todo eso junto; y, además, no depende sólo de mí. Hay todo un conjunto de personas que intentan darle sentido y hacer que todo funcione y encaje perfectamente. Es un reto endiablado pero también entraña muchísima diversión".

Otro antiguo colaborador del director que participa en la película es el director de fotografía Robert Yeoman, que ha filmado todas las películas que Anderson ha realizado con actores reales. Yeoman sintió auténtico e inmediato entusiasmo por los cambios de época que hay en la historia y por las posibilidades que eso le proporcionaba. "Para rodar la versión de la década de los 60, propusimos ese gigantesco techo fluorescente para el vestíbulo", explica. "Era mucho más monocromático que la versión de los años 30, que tenía colores más cálidos y mucha iluminación de carácter funcional, así como un hermoso tragaluz en el techo. Eso producía una sensación de mucha más amplitud". Otra idea que Anderson y Yeoman tuvieron fue rodar los diferentes períodos históricos con distintas relaciones de aspecto de pantalla: utilizando un formato panorámico con lente anamórfica para los años 60; cambiando luego a un formato de pantalla más cuadrado, de 1.37:1, para los años 30, típico de esa época; y pasando al formato de proyección 1.85:1 para las escenas más próximas al tiempo actual. Sobre trabajar con el formato 1.37, que se usa en gran parte del filme, Yeoman señala: "No es un formato tan ancho, pero muestra más imagen por arriba y por abajo, se pueden ver los techos mucho más y resulta algo más liberador. Es muy diferente a lo que hemos hecho anteriormente, y creo que tanto Wes como yo nos divertimos mucho trabajando con ese formato".

A cargo del vestuario del filme se halla la legendaria diseñadora de vestuario y ganadora en tres ocasiones del premio de la Academia Milena Canonero, que estaba impaciente por volver a trabajar con Anderson, tras haber trabajado anteriormente con él en VIAJE A DARJEELING y LA VIDA ACUÁTICA CON STEVE ZISSOU. A Canonero le emocionó particularmente la forma en que la película invoca un escenario histórico pero permitiendo, sin embargo, jugar con él. Canonero comenta: "Lo que me gusta de la película es que se puede ser muy elástico y libre a la hora de interpretar el paso del tiempo y la época. Es un recuerdo. Es una historia contada por alguien, a alguien más, que luego va a escribir sobre eso. Por lo tanto, no es en absoluto una historia que vaya retrocediendo directamente en el tiempo. Y yo creo que eso es muy interesante a nivel creativo". Una influencia que Canonero encontró fue la del pintor simbolista austriaco Gustav Klimt, cuyas pinturas inspiraron parcialmente el aspecto de Madame D.

Canonero es famosa por su rigurosidad a la hora de acercarse a un proyecto y por su increíble atención al detalle. Como Anderson señala, "Milena no sólo trabaja conmigo en el diseño del vestuario, y junto a su equipo en la confección de la ropa, sino que también hace algo más, como es, en cierto modo, insuflar vida a los personajes". Esa visión integral se extiende hasta los actores que forman parte de la figuración. Canonero expone: "Para mí, es como un cuadro. Lo observas todo, no te centras sólo en los actores principales. Por lo tanto, poder ocuparte incluso de los figurantes, tiene todo el sentido y es muy importante. Yo no podría hacerlo de otra forma".

Frances Hannon, que colabora con Anderson desde su filme ACADEMIA RUSHMORE, se encargó del diseño del peinado, maquillaje y prótesis de la película. Hannon describe algunos de los más nimios detalles en los que incidió para crear sensación de continuidad en los personajes entre los distintos períodos de tiempo: "Para Zero, que está interpretado por nuestro joven actor en la década de los 30, y en los 60, por F. Murray Abraham, mantuvimos con el pelo la similitud entre ambos. Jude Law tiene la misma forma de bigote que Tom Wilkinson, pero más rejuvenecido. Fue algo tan simple como eso, y creo que funcionó realmente bien. La atención a los pequeños detalles, pero también la consigna ‘menos es más’ funciona perfectamente en esta película". No obstante, en el otro extremo se sitúa el trabajo que Hannon tuvo que realizar para transformar a Tilda Swinton en una persona de 84 años de edad. "Es un aspecto que Tilda no ha tenido nunca antes". Hannon señala, "Estaba llena de prótesis: en brazos, torso, cuello, espalda; llevaba una peluca que había viajado lo suyo, unas lentillas para las cataratas, los dientes y lóbulos de orejas de una anciana. No faltó ni un detalle".

El compositor Alexandre Desplat, nominado a seis premios de la Academia, realizó una de sus más inusuales bandas sonoras: interpretada sin absolutamente ninguno de los tradicionales instrumentos orquestales. En su lugar, Desplat incorporó infinidad de instrumentos centroeuropeos, como las balalaikas y el címbalo, una especie de dulcimer martillado, muy común en la música de los gitanos del Este de Europa. Desplat hizo venir desde Moscú a una orquesta compuesta por 50 virtuosos de la balalaika para la grabación final.

"Hemos intentando capturar los sonidos de la Europa Central que hay en nuestro subconsciente, desde el címbalo moldavo hasta las trompas alpinas, así como los cantos tiroleses y gregorianos y el sonido de la balalaika", explica Desplat. "Es una mezcla que puede resultar conmovedora, evocadora y divertida; y cubre una amplia variedad de emociones, desde las más luminosas a las más oscuras. Utilizamos el mismo vocabulario musical que emplearía una orquesta clásica, pero el sonido es muy diferente".

Desplat dice que Anderson promueve un ambiente de experimentación. "Hacemos cosas juntos que ni yo, como profesional de la composición, ni él hemos hecho con anterioridad", considera Desplat. "Yo trato de encontrar el sonido, las melodías y los ritmos que encajan con lo que aparece en pantalla, pero están basados en cosas que no vemos: el pasado o el futuro del personaje, o sus emociones más íntimas. Cuando me siento a trabajar con Wes, nos dedicamos a explorar todo ese tipo de cosas".

Cuando la producción llegó a su fin, Anderson se sumergió en el proceso de montaje junto al editor Barney Pilling. Pilling, cuyo trabajo incluye títulos como EL CUARTETO y AN EDUCATION, no había trabajado antes con Anderson, pero sentía gran curiosidad por trabajar con él. "EL GRAN HOTEL BUDAPEST es una maravillosa historia en forma de prisma", comenta. "Abarca tres épocas distintas y su acción se sitúa principalmente durante un período prebélico realmente increíble que proporciona contexto dramático a todo el conjunto. Para mí, también trata sobre los recuerdos que tiene el realizador de las películas clásicas de aquella época. Y me quedé absolutamente asombrado del gran nivel de la película, más grandiosa y ambiciosa que las anteriores de Wes, lo que hizo que fuera doblemente apasionante".

Cuando Pilling vio lo que se había rodado, hubo algo que le sorprendió: "Es increíble lo perfectamente planeado que está todo", afirma. "Se deja muy poco al azar en lo relativo a las tomas, y, además, Wes realiza un animatic –una especie de storyboard filmado– de toda la película, así que cuando acude a la sala de montaje tiene un grado de preparación increíble. Como la historia nació en la mente de Wes, este tipo de directrices sobre cómo llevar a cabo su visión fueron de gran ayuda, y realizar el montaje fue todo un placer".

Pilling ve la película como una continuación del lenguaje cinematográfico de Anderson pero también como una prolongación del mismo. "Se observan muchos elementos característicos de Wes: los barridos o rápidos movimientos de cámara, las complejas tomas con cámara rodante (dolly shot), los deslumbrante planos realizados con grúa, pero también la composición es diferente, particularmente debido al aspecto de pantalla que Bob Yeoman y Wes han incorporado. Hay también algunas grandes secuencias de acción, por lo tanto, la forma en que ha sido rodada la película funciona como un complemento adicional".

Pilling disfrutó especialmente al ver cómo Anderson se mantenía al margen y se dedicaba a observarlo todo. "Wes tiene una visión de la realización cinematográfica muy puntillosa, cuidando al máximo los pequeños detalles de la historia que cuenta, pero en el proceso de montaje tiene la oportunidad de dar un paso atrás y ver el cuadro en su totalidad", explica.

Durante el proceso de trabajo, Pilling se emocionó especialmente con la interpretación de Fiennes. "El dominio del lenguaje de Ralph así como su habilidad física para trabajar con el movimiento de cámara es realmente increíble", señala. "La cámara realiza muchos y muy amplios movimientos, todos coreografiados para hacerlos coincidir con ciertas palabras y ciertas inflexiones, y Ralph tenía la habilidad de ajustar su interpretación al ritmo que técnicamente se requería para ello. También le proporciona a la historia una especie de fisicidad, que a veces te hace tomarla muy en serio, que pueda ser muy emotiva, pero también que sea divertida. Y, además, Tony y él conforman una pareja realmente encantadora y adorable, lo cual se convierte en el corazón que late a lo largo de toda la película".

Anderson explica con sus propias palabras la conexión entre los dos personajes principales de la historia: "Creo que cuando Gustave conoce a Zero, de algún modo, probablemente se reconoce a sí mismo en él", dice Anderson, "ve a alguien que presta algo más de atención que otras personas y que no sólo va a hacer bien su trabajo, de hecho, tiene interés por absolutamente todo, y que ahí hay un gran potencial. Gustave ve que Zero tiene chispa".


Los ciudadanos de Zubrowka
Escritor (Tom Wilkinson): Reconocido autor de "El Gran Hotel Budapest". Nuestro Tesoro Nacional.

Joven Escritor (Jude Law): La versión más joven, y novelada, del Escritor. Huésped del Gran Hotel Budapest durante los últimos años de existencia del establecimiento.

Zero (Tony Revolori): Joven botones que trabaja a las órdenes de Gustave H. Inteligente, valiente, ingenioso. Inmigrante, llegó caminando desde Aq-Salim-al-Jabat.

Mr. Moustafa (F. Murray Abraham): Zero en la vejez. Antiguo héroe de la Resistencia, propietario del hotel.

Gustave H. (Ralph Fiennes): El legendario y primer conserje del Gran Hotel Budapest. Mentor de Zero.

Madame D. (Tilda Swinton): La anciana Condesa de Schloss Lutz. Gran amiga de Gustave H.

Henckels (Edward Norton): Capitán de la Policía Militar de Lutz.

Dmitri (Adrien Brody): Hijo y presunto heredero de Madame D.

Jopling (Willem Dafoe): Socio de Dmitri e investigador privado.

Asesor Kovacs (Jeff Goldblum): Un importante abogado.

Agatha (Saoirse Ronan): Aprendiza en la pastelería Mendl’s. Sumamente agradable, debido a su honestidad.

Serge (Mathieu Amalric): Mayordomo de la Condesa de Schloss Lutz.

Ludwig (Harvey Keitel): Personaje de los bajos fondos, recluso del Puesto de Control número 19 del Centro Penitenciario.

M. Ivan (Bill Murray): Conserje del Hotel Excelsior Palace y miembro de "La Sociedad de las Llaves Cruzadas"

M. Jean (Jason Schwartzman): Conserje del Gran Hotel Budapest en la época de declive.

M. Chuck (Owen Wilson): Conserje interino del Gran Hotel Budapest durante la incautación del establecimiento hotelero para uso militar.