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Mika

Está claro que Mika no es como otros artistas. Su apellido podría bien haber sido "singular". Envuelto en un imaginativo mundo musical de creación propia, es uno de los pocos artistas masculinos que es estrella del pop y que a su edad se despunta del resto. Con formación clásica, mezcla racial y propenso a los gestos teatrales, se ha convertido en un experto en el arte de la expresión personal. Dice de su música que puede ser condensada fácilmente, "Los principios básicos son que sea alegre e inspiradora y que no se rinda ante modas o convenciones," lo que trae a colación un concepto antiguo y casi olvidado del pop: la individualidad.

Su álbum de debut "Life In Cartoon Motion" fue una llamada descarada al individualismo, ahora su nuevo disco, refleja como madura un sonido pop sin complejos que ha hecho totalmente suyo. Su voz de amplio registro, su virtuosismo al piano, sus contagiosos ritmos y sus explosivos finales, su manera de narrar historias llegando al meollo de la inseguridad humana y las producciones de expresión technicolor están presentes, cada cosa en su lugar. "Mi mayor intención cuando me preparaba para afrontar el nuevo disco era no ser reactivo, tenía que volver de nuevo al principio, antes de que la gente me hubiese dado sus opiniones sobre lo que hago de forma natural" dice. En la primera escucha hay una palabra que define esta segunda incursión en su sueño pop caleidoscópico: La palabra es audacia.

Mika comenzó su carrera pop con un single definitorio : Grace Kelly. Pasó a vender casi 3 millones de copias en todo el mundo. Las ventas totales de todos los singles de Life In Cartoon Motion sobrepasan los seis millones. El álbum alcanzó ventas en exceso de cinco millones de copias. Mika fue nominado y galardonado con los premios más importantes de la industria: Premios Brits, Grammys, Ivor Novellos, Capital Radio, Q magazine, The World Music Awards, BT y Vodaphone, Virgin Media y MTV Europa, Asia, Australia y Japón, entre otros. Pero las estadísticas solo insinúan la estridente opción de riesgo que tomó en la música pop cuando inició su contienda, la clara muestra de la reivindicación de uno de los mayores intrusos del pop que ha logrado la conquista desde dentro.

Hasta fichar con Casablanca/Island a Mika le rechazaron las grandes compañías discográficas, una tras otra, – una historia bien documentada en la letra de Grace Kelly – sus victorias son un triunfo de visión y consistencia. Para una estrella pop de su edad el camino elegido deliberadamente ha sido difícil, a favor de la idea de longevidad, manteniéndose firme en sus propias convicciones, sus propios principios pop, en vez de satisfacer expectativas que resultaran gratificantes de inmediato .

Para The boy who knew too much (2009) las canciones son otras pero la actitud permanece. Desde el inmediato coro inmenso de "We Are Golden" , a través de canciones que nos recuerdan los años 40 de la Disney ("Toyboy") y una emocionante revisión modernizada del power-pop de los 80 ("Touches You"), hay una amplitud de miras digna de competir con los clásicos. Desde el himno disco de "Rain" hasta las reflexiones melancólicas de un trauma personal en "Dr John", su música se sustenta en un sentimiento abierto de aceptación de lo que vivir en el siglo 21 significa con todas sus complicaciones y problemática. Otra cosa sobre Mika es que no le asusta la enormidad. Mika está aquí para reivindicar la inmensidad en el género POP.